sábado, 14 de marzo de 2015

Kluge: los cortometrajes

(Ante) última función del ciclo sobre el cineasta, ensayista y pensador Alexander Kluge, con una selección de sus cortometrajes, trabajos fundamentales de su carrera, en una ocasión imperdible para verlos en 16mm. Será el miércoles 18 de marzo a las 20 horas, en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.


Miércoles 18 de marzo - 20 horas
ALEXANDER KLUGE: LOS CORTOMETRAJES


BRUTALIDAD EN PIEDRA
(Brutalität in stein, Alemania, 1960, blanco y negro, 12 minutos)
Producción, Guión, Dirección: Alexander Kluge y Peter Schamoni

El primer filme de Kluge (realizado en cooperación con Peter Schamoni) intenta ofrecer un análisis del sistema nacionalsocialista, basado en su arquitectura, para lo cual se sirve de imágenes de "la esplanada de los congresos del Reich", en Nuremberg, y de los planos de un gigantesco salón de congresos al estilo romano.

Brutalidad en piedra ofrece no sólo una interesante porción de información y explicaciones sobre un capítulo de la historia cultural alemana..., sino que resulta igualmente documentativo de las primeras tendencias renovadoras del cine germano-occidental de la postguerra" (Ulrich Gregor).


PROFESORES EN CAMBIO
(Lehrer im wandel, Alemania, 1963, blanco y negro, 11 minutos)
Producción, Guión, Montaje, Dirección: Alexander Kluge

Basándose en tres ejemplos concretos, Kluge demuestra la "situación imposible de la educación" (así reza el rótulo intermedio). Adolf Reichwein era un funcionario ministerial prusiano y catedrátrico. Bajo los nacionalsocialistas se retiró a una escuela de pueblo y desarrolló allí un modelo pedagógico. En 1944 fue ahorcado. - Friedrich Rühl era un pedagogo apasionado, que creía en el poder de la educación. En 1944 tiene que conducir a un grupo de sus discípulos al frente, de los cuales sólo sobrevivirán cuatro. Después la guerra, Rühl no quiere volver a ejercer su profesión. - Margit M. era partidaria de la llamada reforma escolar redical. Consideraba que "bajo la dictadura del partido" no podía seguir siendo maestra. No obstante, asume finalmente una actividad pedagógica en la RDA, siendo después "excluida del magisterio debido a arbitrariedad pedagógica". - Son tres ejemplos sobre la forma en que idealismo y educación se frustran al chocar con la historia real. Se trata de un motivo que hasta El patriota reaparece siempre en los filmes de Alexander Kluge.


RETRATO DE UN TIEMPO DE PRUEBA
(Porträt einer bewährung, Alemania, 1964, blanco y negro, 10 minutos)
Guión y dirección: Alexander Kluge

Narra la historia del ex-policía Karl Müller-Seegeberg. Es el retrato de un oportunista, que sirve a seis gobiernos y con todos ellos ha acreditado su "integridad". Una construcción fílmica típica de Kluge, que pretende mostrar el modo en que la absolutización de una virtud paraliza todas las demás.

SE FILMA A LA SRA. BLACKBURN, NACIDA EL 5 DE ENERO DE 1872
(Frau blackburn, geb. 5. Jan. 1872, wird gefilmt, Alemania, 1967, blanco y negro, 14 minutos)
Guión y dirección: Alexander Kluge
Cámara: Thomas Mauch
Montaje: Beate Mainka-Jellinghaus

Es el primer filme de Kluge sobre un miembro de su propia familia. La Sra. Blackburn, de 95 años de edad, es su abuela. Kluge la deja hablar e improvisar, pero incorpora en la narración una pequeña trama (sobre la venta de pendientes).


EL MATAFUEGOS E.A. WINTERSTEIN
(Feuerlöscher E.A. Winterstein, Alemania, 1968, blanco y negro, 11 minutos)
Guión y dirección: Alexander Kluge
Cámara: Edgar Reitz, Thomas Mauch
Montaje: Beate Mainka-Jellinghaus

Un filme a primera vista completamente confuso, realizado a base de material documental y de restos de película (Una muchacha sin historia). Todo un espectáculo artificioso del arte del montaje y de la asociación. Su importancia resulta del hecho de que es la primera vez que aparece la figura del bombero, ese tipo ideal de Kluge, que debe apagar los fuegos de la política y de la historia.


NOTICIAS DE LOS STAUFFERN
(Nachrichten von den Staufern, Alemania, 1977, blanco y negro, 40 minutos)
Guión y dirección: Alexander Kluge, Maximiliane Mainka

Realizado con motivo de la gran exposición organizada en Stuttgart sobre la dinastía de los Staufen. Kluge se sirve del material para avalar su tesis de que en los momentos más desesperados de su historia milenaria los alemanes siempre han depositado sus esperanzas en un salvador, como el retorno legendario del emperador Barbarroja en el cerro de "Kyffhäuser". (Peter Buchka)


Ciclo realizado con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.

Temporada IX / Función 177
Cineclub La Rosa
Austria 2154

jueves, 12 de marzo de 2015

Un ensayo de nuestro tiempo

Con mucho público, en el Cineclub La Rosa proyectamos El ataque del presente al resto del tiempo, de Alexander Kluge, un magnífico ensayo fílmico que eleva a la película a un nivel superlativo. Aquí, algunas imágenes de la proyección en 16mm.


Recordemos que el próximo miércoles 18 de marzo a las 20 horas será la última función dedicada a Alexander Kluge, con la proyección de sus cortometrajes. Como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria en Austria 2154. 




lunes, 9 de marzo de 2015

El ataque del presente al resto del tiempo

Continúa el ciclo "Alexander Kluge: el cine pensado", dedicado a uno de los más destacados cineastas contemporáneos alemanes. Como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria en Austria 2154. La proyección, en 16mm gracias al Goethe-Institut Buenos Aires.


Miércoles 11 de marzo - 20 horas
EL ATAQUE DEL PRESENTE AL RESTO DEL TIEMPO 
(Der Angriff der Gegenwart auf die übrige Zeit, Alemania, 1985, color, 106 minutos)
Dirección y guión: Alexander Kluge.
Dirección de Fotografía: Thomas Mauch, Werner Lüring
Montaje: Jane Seitz.
Elenco: Jutta Hoffmann, Armin Müller-Stahl, Michael Rehberg, Peter Roggisch, Rosel Zech, Alfred Edel, Rosemarie Fendel.


Un filme de episodios, que "se despide del cine clásico" (A. Kluge). Trizas de la realidad, que sin embargo se atienen todas estrictamente a una idea, como un único instante puede entrelazar todo el antes y el después.

Está ahí la hija de una pareja de porteros de Varsovia, que se entrega a un soldado alemán, para salvar los tesoros de la historia cinematográfica polaca.

Hay también una mujer casi imprescindible, que de súbito resulta superflua, porque el jefe ha concedido la preferencia a otra.


Tenemos también a los presurosos, que incansablemente andan ajetreados por el mundo, para adoptar decisiones que cada vez tienen menos sentido.

Vemos también a la joven madre alquilada, que no quiere devolver el niño en tanto los responsables de su educación no quieran escuchar sus recomendaciones para cuidarle.

Y, finalmente, ahí está un famoso director de cine, que se queda ciego durante el rodaje y, pese a ello, prosigue el trabajo, porque tiene la cabeza llena de imágenes.


A pesar de que tampoco Alexander Kluge puede arreglárselas sin personas individuales, en este filme no se trata del destino de personas concretas, sino -ahora a pocos años del final de un siglo mortífero, más aún, de un milenio- del destino de la humanidad. Los individuos representan en tal caso ahora para él sólo el comprobante necesario. El papel principal lo juega el tiempo con el que estas personas tienen que tratar: el tiempo como historia y como pasado cargado a las espaldas, aunque también ese tiempo escaso que les falta a las personas en el momento de tomar la decisión, para poder configurar mejor el futuro. Por ello, dice Kluge, "el hombre considera su vida como algo provisorio: el presente se dilata".

Se descubren desproporciones. Por ejemplo, cuando la mujer superflua, que hasta el presente no tenía tiempo, ahora, después del despido, ya no sabe qué hacer con su tiempo. O cuando los presurosos tienen que viajar por Europa de cabo a rabo, para decir no dos veces. No obstante, Kluge otea en estas desproporciones igualmente un consuelo; en ellas percibe él el vigor autocurativo de la razón. En efecto, sólo cuando el hombre, debido a tales desproporciones, se para a reflexionar, se aparta de la vía de una dinámica ciega y de un destino fatal.


Naturalmente, Kluge convierte también siempre la cosmovisión en una reflexión artística, en la ilustración de la ilusión. "Nos despedimos de la industria clásica", dice Kluge. "La manos se vuelven superfluas. Ahora lo que importa es descomponer las partes del cerebro y de los diversos sentidos". Pero precisamente para esto no existen ya ninguna clase de imágenes auténticas. Por esa razón tiene este filme también que "despedirse del cine clásico", precisamente porque tiene que inventar de modo permanente imágenes de cosas y hechos de los cuales no puede propiamente haber ya imágenes.

Así es como Kluge crea, por ejemplo, la figura del realizador ciego, que regularmente mira al proyector. "El toma su ducha diaria de luz", dicen sus colaboradores. Ahora bien, dado que un proyector proyecta no sólo veinticuatro veces luz, sino otras tantas veces oscuridad, Kluge afirma que el ciego consume asimismo diariamente pequeños trozos de oscuridad. Se impone, por tanto, ver las alternativas entre los instantes.

Peter Buchka


Ciclo realizado con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.

Temporada IX / Función 176
Cineclub La Rosa
Austria 2154

miércoles, 4 de marzo de 2015

Comenzó el ciclo sobre Kluge

Con una muy buena concurrencia comenzó el primer ciclo del año en el Cineclub La Rosa: "Alexander Kluge, el cine pensado". En la primera función proyectamos En peligro y máximo apuro el compromiso lleva a la muerte, codirigida con Edgar Reitz.


La proyección fue en 16mm con copia cedida gentilmente por el Goethe-Institut Buenos Aires.







domingo, 1 de marzo de 2015

En peligro y máximo apuro el compromiso lleva a la muerte

Primera función del ciclo dedicado a Alexander Kluge, con proyecciones en 16mm gracias al Goethe-Institut Buenos Aires. Será el miércoles 4 de marzo a las 20 horas, con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.


Miércoles 4 de marzo - 20 horas
EN PELIGRO Y MÁXIMO APURO EL COMPROMISO LLEVA A LA MUERTE 
(In Gefahr und größter Not bringt der Mittelweg den Tod, Alemania, 1974, blanco y negro, 86 minutos)
Guión y dirección: Alexander Kluge y Edgar Reitz.
Dirección de Fotografía: Edgar Reitz, Alfred Hürmer y Günter Hörmann.
Montaje: Beate Mainka-Jellinghaus.
Música: Giuseppe Verdi y Richard Wagner.
Elenco: Dagmar Bödderich, Jutta Winkelmann, Norberg Kentrup, Kurt Jürgens, Alfred Edel, Jutta Thomasius.


Alexander Kluge y Edgar Reitz se instalan con su cámara en Francfort durante 10 días. Su película es una mezcla de informe documental con imágenes de la ciudad, manifestaciones, casas okupadas, barullo de carnaval, fuertes controversias en el día del partido socialdemócrata SPD y dos historias. Una trata sobre Inge Maier, una ladrona que se acuesta con hombres para robarles su dinero, y la otra sobre Rita Müller-Eisert, una agente del bloque del este. El filme debe su título a Friedrich Freiherr von Logau, epigramático natural de Silesia que vivió en la primera mitad del siglo XVII.


Se desarrollan independientemente cuatro líneas de acción; todas ellas se entremezclan gracias simplemente al montaje, no a causa de un hilo conductor de la historia. Los sucesos se desarrollan en Frankfurt del Meno. Rita Müller-Eisert, una agente secreta, ha llegado de la República Democrática Alemana (RDA), pero interpreta muy a su manera la tarea de espionaje que le ha sido encomendada y desarrolla en la República Federal de Alemania una "investigación básica" bastante heterodoxa, cuyos resultados son rechazados por el jefe de la mujer como "espionaje lírico".

- Una prostituta roba a sus clientes cuando se acuestan con ella, puesto que no pagarían el salario prometido y tienen que someterse así a la justicia compensativa. Kluge mezcla en estos episodios ficticios, escenografiados, dos líneas de acción documental: una muestra los altercados por viviendas en Frankfurt, las acciones de la policía contra los ocupantes de los edificios y el derribo de las casas de viviendas. El otro muestra el collage del mundo que presentan los telediarios, con los sucesos actuales oficiales y principalmente con imágenes del carnaval que se ha celebrado simultáneamente en la ciudad.

A primera vista, los cuatro niveles argumentales de En peligro y máximo apuro el compromiso lleva a la muerte están ligados entre sí únicamente por el hecho de que todos los sucesos descritos ocurrieron al mismo tiempo y en el mismo lugar. Sin embargo, a medida que avanza el filme las distintas partes comienzan a comentarse y a complementarse mutuamente. La ciudad de Frankfurt, representante en este caso de muchas grandes urbes en la República Federal de Alemania, parece no ser otra cosa que un caos transparente, incontrolable, la misma contradicción en sí, perturbadora en la divergencia de sus febriles movimientos. "Del filme se desprende una imagen de la situación reinante en la República Federal de Alemania que en el fondo es fantasmal, de un país donde el júbilo colectivo ritualizado se convierte constantemente en brutalidad. Las imágenes del carnaval se encuentran al mismo nivel del motivo circense presente en todas las películas de Kluge (en el escenario se desarrollan desfiles estúpidos y carentes de sentido), mientras que la "agente" del filme - -su papel hay que entenderlo probablemente de manera tan metafórica como el de Leni Peickert, la empresaria de circo, en Los artistas bajo la carpa del circo: perplejos- se mueve sin rumbo por Frankfurt con una maleta en la mano y sin techo, exactamente igual que Anita G. en Una muchacha sin historia" (Ulrich Gregor, "Kommentierte Filmografie", en: "Herzog/Kluge/Straub", Reihe Film 9, Hanser Verlag).


Lo terrible de este filme, que Alexander Kluge calificó de "concentrado de transgresiones contra el presunto realismo de la visión usual", reside precisamente en la simultaneidad de los acontecimientos, cuyo nexo causal surge primeramente en el espectador, y más bien como sospecha, o como pregunta: ¿cómo compaginar la alegría del carnaval y las cargas de la policía? Y, ¿cómo establecer la relación nexo entre los pedazos de este mundo hecho trizas presentado por Kluge? ¿Cómo sortear los distintos motivos, por ejemplo con las imágenes repetitivas como un leitmotiv de las inundaciones?

"Todo el filme -declaró Kluge- consiste en puras y simples inundaciones. 'La perrita nada de acá para allá'; también el canciller federal alemán Schmidt, que es ya realmente un dominador de inundaciones; el hablar de que se necesita un arca de Noé... La cosa es así, que algo es fluyente --el tema del arca de Noé, el diluvio y la lluvia, mojarse el trasero-- esto es lo que me motiva extraordinariamente". Kluge deja también fluir algunas escenas mediante la cámara rápida, por ejemplo, durante la intervención de la policía antes del derribo de la casa. "Si yo fotografiara eso realmente, a la velocidad real, tendríamos a los policías tranquilamente de pie allí. Al fotografiar eso a cámara rápida, se mueven entonces de un lado para otro como muñecos, encontrándose por lo demás en un movimiento nervioso y permanente. Este nerviosismo expresa exactamente su verdadera relación; en el subconsciente saben ellos perfectamente que eso que hacen aquí no es nada normal. Yo puedo expresar esto solamente en forma de una panorámica temporal, en cierto sentido de un gran primer plano del tiempo" (Kluge).

Las indicaciones aparentemente contradictorias de "panorámica" y "gran primer plano" son características del peculiar modo de visión de Kluge: Frankfurt se convierte en el escenario de un pequeño teatro del mundo urbano, aunque las imágenes en sí den la impresión de tratarse de segmentos de una contemplación microscópica y estén supeditadas a las asociaciones del espectador, para ser situadas en un contexto mayor. La causalidad segura del tipo de narración tradicional le interesa a Kluge sólo dentro de los fragmentos; sus filmes informan asimismo, como hace la novelística moderna, de la fragilidad de relaciones otrora familiares.

Hans Günther Pflaum


Ciclo realizado con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.

Temporada IX / Función 175
Cineclub La Rosa
Austria 2154

Wenders a sala llena

Con mucho público comenzó la novena temporada del Cineclub La Rosa. El encargado de inaugurar las funciones fue Win Wenders, con El estado de las cosas.
Emiliano Penelas, programador del Cineclub La Rosa, dando la bienvenida y presentando el film.

viernes, 27 de febrero de 2015

Alexander Kluge: el cine pensado

En el primer ciclo de la Temporada 2015 del Cineclub La Rosa repasaremos parte de la extensa filmografía de uno de los padres del Nuevo Cine Alemán, Alexander Kluge, en copias 16mm gentileza del Goethe-Institut Buenos Aires.


Con catorce largometrajes y una treintena de cortometrajes documentales y de ficción, casi tres mil programas culturales para la TV, cerca de cuatro mil páginas literarias y otras tantas en clave de ensayo, la obra de Alexander Kluge constituye el inventario multimedia de un recolector incansable, de un buceador de historias, cuya forma y contenido Kluge transmuta diluyendo las fronteras entre documentación y ficción, entre el reportaje, la narrativa y la poética. Sin embargo, "mi obra principal son mis libros", advierte sobre sí mismo.

Alexander Kluge nació el 14 de febrero de 1932 en la ciudad alemana de Halberstadt. El 8 de abril de 1945 una bomba aérea de los aliados explotó a solo diez metros de donde se encontraba Klugem entonces de 13 años, dejando en ruinas los alrededores. "Debe ser posible presentar la realidad como la ficción histórica que es", dice cuando, recién en los setenta, se siente en condiciones de volver sobre el acontecimiento y narrar el ataque aéreo, la interrupción de una función matutina, la destrucción del cine local Capitol.

(...) En 1966 Kluge estrena su primer largometraje, Adiós al ayer, y se convierte en el primer realizador alemán que, tras la guerra, gana el León de Plata en el Festival Internacional de Cine de Venecia. En 1968 gana el León de Oro por Artistas bajo la carpa de circo: perplejos, y con esto se le reabren al cine alemán las puertas de Europa.

(...) Como realizador de cine ganó premios en los festivales de Oberhausen, Venecia, Cannes y Berlín. Para coronar una serie de homenajes a su persona, recibió en 2007 la Gran Orden de Mérito de la República Federal de Alemania y en 2008 el Premio de Honor de la Academia de Cine de Alemania.

Carla Imbrogno
Prólogo de 120 historias de cine, de Alexander Kluge (Caja negra, Buenos Aires, 2010)
Este libro forma parte del catálogo de la Biblioteca. Siendo socio puede retirarlo para su lectura.


Miércoles 4 de marzo - 20 horas
EN PELIGRO Y MÁXIMO APURO EL COMPROMISO LLEVA A LA MUERTE 
(In Gefahr und größter Not bringt der Mittelweg den Tod, Alemania, 1974, color / blanco y negro, 86 minutos)Dirección: Alexander Kluge y Edgar Reitz.
Elenco: Dagmar Bödderich, Jutta Winkelmann, Norberg Kentrup, Kurt Jürgens, Alfred Edel, Jutta Thomasius.

Alexander Kluge y Edgar Reitz se instalan con su cámara en Francfort durante 10 días. Su película es una mezcla de informe documental con imágenes de la ciudad, manifestaciones, casas okupadas, barullo de carnaval, fuertes controversias en el día del partido socialdemócrata SPD y dos historias. Una trata sobre Inge Maier, una ladrona que se acuesta con hombres para robarles su dinero, y la otra sobre Rita Müller-Eisert, una agente del bloque del este. El filme debe su título a Friedrich Freiherr von Logau, epigramático natural de Silesia que vivió en la primera mitad del siglo XVII.
 

Miércoles 11 de marzo - 20 horas
EL ATAQUE DEL PRESENTE AL RESTO DEL TIEMPO 
(Der Angriff der Gegenwart auf die übrige Zeit, Alemania, 1985, color, 106 minutos)
Dirección: Alexander Kluge.
Elenco: Jutta Hoffmann, Armin Müller-Stahl, Michael Rehberg, Peter Roggisch, Rosel Zech, Alfred Edel, Rosemarie Fendel.

Conjunto de relatos cuyos protagonistas se enfrentan a situaciones críticas que los obligan a reflexionar sobre el pasado y a plantearse el futuro. A una joven doctora la atormenta la banalidad de su vida. Una familia se sienta frente a un ordenador como si se tratara del fuego de la chimenea. Una maestra de jardinería debe entregar a un chico a sus tutores legales... Un filme de ensayos en episodios, que "se despide del cine clásico", según el propio director. Trizas de la realidad, que sin embargo se atienen todas estrictamente a una idea, como un único instante puede entrelazar todo el antes y el después.


Miércoles 18 de marzo - 20 horas
LOS CORTOMETRAJES 
Una función dedicada a los primeros trabajos de Kluge, incluyendo los cortos

BRUTALIDAD EN PIEDRA
(Brutalität in stein, Alemania, 1960, blanco y negro, 12 minutos)
Primer filme de Kluge (realizado junto a Peter Schamoni) intenta ofrecer un análisis del sistema nacionalsocialista, basado en su arquitectura, para lo cual se sirve de imágenes de "la esplanada de los congresos del Reich", en Nuremberg, y de los planos de un gigantesco salón de congresos al estilo romano.

PROFESORES EN CAMBIO
(Lehrer im wandel, Alemania, 1963, blanco y negro, 11 minutos)
Basándose en tres ejemplos concretos, Kluge demuestra la "situación imposible de la educación" (así reza el rótulo intermedio). Son tres ejemplos sobre la forma en que idealismo y educación se frustran al chocar con la historia real. Se trata de un motivo recurrente en los filmes de Alexander Kluge.

RETRATO DE UN TIEMPO DE PRUEBA
(Porträt einer bewährung, Alemania, 1964, blanco y negro, 10 minutos)
Narra la historia del ex policía Karl Müller-Seegeberg. Es el retrato de un oportunista, que sirve a seis gobiernos y con todos ellos ha acreditado su "integridad".

SE FILMA A LA SRA. BLACKBURN, NACIDA EL 5 DE ENERO DE 1872
(Frau blackburn, geb. 5. Jan. 1872, wird gefilmt, Alemania, 1967, blanco y negro, 14 minutos)
La Sra. Blackburn, de 95 años de edad, es la abuela de Kluge, a quien el director deja hablar.

EL MATAFUEGOS E.A. WINTERSTEIN
(Feuerlöscher E.A. Winterstein, Alemania, 1968, blanco y negro, 11 minutos)
Un filme realizado a base de material documental y de restos de película. Es además la primera aparición de la figura del bombero, ese tipo ideal de Kluge, que debe apagar los fuegos de la política y de la historia.

NOTICIAS DE LOS STAUFFERN
(Nachrichten von den Staufern, Alemania, 1977, blanco y negro, 40 minutos)
Realizado con motivo de la gran exposición organizada en Stuttgart sobre la dinastía de los Staufen.


Ciclo realizado con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.

lunes, 16 de febrero de 2015

Alexander Kluge – Arqueólogo y visionario

La historia contemporánea y cultural es una fuente de inspiración inagotable para el cine comprometido  de Alexander Kluge. Sus últimos trabajos son una  evidencia de la  continuidad de su obra a lo largo de más de cincuenta años.


Alexander Kluge es uno de esos artistas que provoca admiración y envidia por su capacidad de trabajo. Basta dar un vistazo a su agenda en la primera mitad de 2014, sólo en Berlín: en abril lanzó su nuevo libro 30. April 1945: Der Tag, an dem Hitler sich erschoss und die Westbindung der Deutschen begann (30 de abril de 1945: el día en que Hitler se suicidó y comenzó el apego de los alemanes con Occidente). Unos días después, realizó una conferencia en la Haus der Kulturen der Welt (Casa de las Culturas del Mundo) sobre la relación entre civilización y urbanismo. En mayo estuvo en el programa del emblemático festival de Teatro Theatertreffen de Berlín, donde ofreció una charla sobre el rol del teatro como espacio público vivo y revelador. En el Zeughauskino, la sala de cine del Museo de Historia Alemana, presentó su último DVD, Bilderwelten des Großen Krieges: 1914–1918 (Imágenes de la Gran Guerra: 1914-1918), y discutió animadamente con el público. Alexander Kluge nunca ha aprendido a recluirse. Y, difícilmente, podría haberlo hecho, considerando que es cineasta, filósofo, crítico cultural, narrador y productor de televisión, todo en uno y a la vez. Su curiosidad y su fantasía parecieran encontrar estímulo en todo lo que ve, y es como si todos los interrogantes de la historia contemporánea y cultural cupieran en su ámbito de competencia intelectual. Kluge es un erudito, una suerte de espíritu renacentista entre los realizadores cinematográficos alemanes.

Cineasta precursor e innovador
En la historia del Nuevo Cine Alemán, Kluge asumió un rol central como precursor e innovador. Fue, de hecho, uno de los creadores del Manifiesto de Oberhausen, que en 1962 proclamó el quiebre con el complaciente cine de la postguerra en Alemania Occidental, en el que la historia brillaba por su ausencia. En 1963 se inició como profesor en la Universidad de Diseño de Ulm, donde marcó a toda una generación de cineastas. Su primer largometraje Abschied von gestern (Adiós al ayer) se transformó en 1966 en uno de los primeros éxitos de los jóvenes realizadores alemanes de la época. Dos años más tarde ganó el León de Oro en el Festival de Venecia con Die Artisten in der Zirkuskuppel: ratlos (Los artistas bajo la carpa del circo: perplejos). Al comenzar su vida profesional, Kluge no se inició de inmediato en el cine. De padre médico, Kluge nació en 1932 en Halberstadt (Sajonia-Anhalt), y estudió Derecho, Historia y Música Sacra. Una vez titulado, comenzó a trabajar como asesor jurídico en el famoso Instituto de Investigación Social de Frankfurt, donde trabó amistad con Theodor W. Adorno. Y fue curiosamente Adorno, que personalmente no era gran amigo del cine, quien despertó el interés de Kluge por el medio y le consiguió una práctica con Fritz Lang en el rodaje de Das indische Grabmal (La tumba india) en Berlín. Pareciera ser que el trabajo en la película de Lang no despertó pasión alguna en Kluge, puesto que pasó la mayor parte del tiempo en la cafetería del estudio escribiendo sus propios guiones. El cine –como él mismo dice– no lo aprendió del maestro Lang, sino de su amigo y coetáneo Edgar Reitz.

Cuestionando la historia oficial
En el primer corto de Kluge Brutalität in Stein (Brutalidad en piedra) de 1960, ya es posible ver lo que será el desarrollo posterior de su obra. La película muestra cómo el pasado nacionalsocialista en ruinas sigue estando presente. Desde entonces, su nombre se transformó en sinónimo de un cine comprometido que cuestiona la historia oficial. Kluge fue el artífice de películas colectivas realizadas a modo de reacción artística frente a sucesos políticos que conmocionaron el país: por ejemplo, Deutschland im Herbst (Alemania en otoño) de 1978,  que trata sobre las actividades terroristas de la Fracción del Ejército Rojo (RAF), o Der Kandidat (El candidato) de 1980, sobre la candidatura a canciller de Franz Josef Strauß, ex miembro de las juventudes nazis. Su interés y curiosidad comienzan allí donde los medios tradicionales no se aventuran. En Deutschland im Herbst presenta por primera vez a la profesora de historia Gabi Teichert (Hannelore Hoger), que dos años más tarde se transformaría en el personaje principal de otra de sus películas: Die Patriotin (La patriota). La protagonista excava literalmente en la historia alemana, es el álter ego de su director. Una y otro proceden como arqueólogos, juntando pedacitos, midiendo fragmentos. Esa técnica de la búsqueda de huellas se refleja en la estructura abierta de las películas de Kluge, que se despliegan como collages impredecibles: monta elementos heterogéneos, fotografías, pinturas, material de archivo y escenas ficticias; trabaja con contrapuntos y subtítulos. De esta manera, crea espacios libres para espectadores activos, que terminan por componer la película en su propia mente. Kluge logró incluso llevar a la televisión la audacia y la porfía del cine de autor. Aprovechando los espacios culturales que los canales privados deben tener por ley, acometió valientes intentos por explorar un nuevo vocabulario audiovisual para el medio, con programas como News & Stories (Noticias e historias) y 10 vor 11 (Diez para las once).

Especialista en los detalles
Sus últimos trabajos son un ejemplo contundente de la impresionante continuidad de su obra de más de medio siglo. En el libro 30. April 1945 ofrece una “crónica del último día laborable del Tercer Reich”. Allí, mezcla recuerdos de soldados en el frente con impresiones de su propia niñez, recuerda que aquel día en San Francisco se crearon las Naciones Unidas e investiga el pensamiento de Thomas Mann en los años de su exilio californiano. En su ensayo audiovisual Bilderwelten, sobre la Gran Guerra, lo central tampoco es el panorama histórico de la Primera Guerra, sino la coexistencia y la simultaneidad de episodios e historias. Kluge es un especialista en encontrar detalles significativos y esclarecedores. El DVD es también un homenaje a su tío, que murió en 1914 en la batalla de Neufchâteau. Estos dos trabajos no son el ejercicio obligado ante la llegada de un nuevo aniversario, sino expresión del extraordinario don de Alexander Kluge para tender puentes históricos. Las lecciones del pasado son para él inapelablemente actuales, y olvidar la historia equivale a despojar a la sociedad de uno de sus haberes más preciados.

Gerhard Midding
Periodista especializado en cine. Trabaja para diarios y revistas. Ha realizado documentales para radio y televisión y colaborado en varios libros sobre cine.
Traducción: Pola Iriarte
Copyright: Goethe-Institut e. V., Internet-Redaktion, septiembre 2014

domingo, 1 de febrero de 2015

Wenders abre la Temporada 2015

Luego de un año en el que programamos casi todas las funciones en fílmico, abrimos la ¡novena temporada! del Cineclub La Rosa con una obra maestra del alemán Win Wenders sobre el cine dentro del cine y algunas cuestiones más: El estado de las cosas. Se proyectará en 16mm gracias al Goethe-Institut, el sábado 28 de febrero a las 20 horas.


Sábado 28 de febrero - 20 horas
EL ESTADO DE LAS COSAS
(Der Stand der Dinge, Alemania, Portugal, Estados Unidos, 1982, blanco y negro, 117 minutos)
Dirección: Wim Wenders.
Producción: Chris Sievernich.
Guión: Wim Wenders, Josh Wallace y Robert Kramer.
Dirección de Fotografía: Henri Alekan, Fred Murphy, Martin Schafer.
Montaje: Jon Neuburger, Peter Przygodda y Barbara von Weitershausen
Música: Jürgen Knieper y Jim Jarmusch.
Elenco: Patrick Bauchau, Allen Garfield, Isabelle Weingarten, Geoffrey Carey, Jeffrey Kime,Arturo Semedo, Samuel Fuller, Francisco Baiao y Robert Kramer.


Un equipo de cine rueda, en Portugal, un remake de un viejo film de ciencia-ficción sobre un holocausto nuclear. Pero, primero, se quedan sin rollo de película, y luego el productor desaparece. Entonces, el director comienza a preguntarse, desesperado, si alguna vez conseguirá acabar la película.
Ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia.

El punto de partida es una situación hermética: Friedrich, director de origen alemán, rueda con dinero americano una película en Portugal, un remake de The most dangerous man alive (El hombre más peligroso vivo) de Allan Dwan. El lugar del rodaje es un hotel en la costa, abandonado y medio en ruinas por la tormenta. No parece haber ya personal, y los habitantes de las localidades cercanas apenas prestan atención al rodaje. Allí Joe Corby, el cámara, comunica al director que ya no les queda negativo y que no puede seguir rodando, ya que el productor del proyecto se ha ido a Los Ángeles unos días antes.


Con el rodaje, también la vida de los implicados en él amenaza con sufrir un estancamiento repentino. De hecho, al principio cada uno se refugia en alguna afición; la mayoría prosigue con cámaras, cintas magnetofónicas o blocs de dibujo la captura de escenas, palabras e imágenes; esta interrupción descompone el equipo en varios individuos que se dedican, desorientados, a su inesperada soledad. Por lo menos todavía hay un teléfono, del cual, sin embargo, no salen más que comunicaciones fragmentarias; Joe Corby, quien parte hacia América para acudir al entierro de su mujer, habla de continuar el rodaje como si éste fuera la única salvación posible de su propia vida.

Finalmente, Friedrich también viaja a Hollywood para dar con el productor desaparecido y su dinero. Hasta entonces ha creído más en la vida misma que en historias narrables y es justo este credo lo que ha ahuyentado a los inversores americanos. Al final el director se ve seriamente enredado en una historia, la del productor Gordon, a quien se ha acercado demasiado a través de su búsqueda. El desenlace será fatal para ambos. Poco antes surge en su conversación la siguiente frase: “La muerte es la gran historia, de eso tratan todas las demás”.

Wenders rodó El estado de las cosas en la primavera de 1981 en una fase en que el rodaje de Hammett se había detenido por discrepancias de opinión con el productor, Coppola; para el cineasta alemán, El estado de las cosas significó también una elaboración de las dolorosas experiencias con Hollywood.

Algo misterioso rodea a los personajes, motivos y situaciones que Wenders nos presenta aquí. El director no se atribuye la más mínima omnisciencia sobre sus personajes, que no son meras criaturas de su omnipotencia narrativa, sino que desarrollan una desconcertante vida propia cuyos secretos sólo revelan parcialmente. Ante todo quedan sin aclarar sus relaciones con el mundo exterior. A más tardar cuando comprende el papel que implica el trabajo en conjunto para los miembros del equipo, el espectador se ve asaltado por una consternación que sin embargo es inmediata. Antes, en cambio, resulta fascinante la magia de las imágenes.


A pesar de que el material en blanco y negro, pasado de moda en el momento de la producción, provenía de remanentes de todo el mundo acopiados laboriosamente por Wenders, éste logró una unidad estilística intachable. En la mayoría de las tomas uno cree percibir puros blancos y puros negros, aunque en el fondo eso no sea posible en una película en blanco y negro; en medio surgen imágenes que sólo consisten en sensibles gamas de distintos tonos de gris, como en la escena de la casa abandonada de Gordon. Ésta parece uno de los lugares encantados de La bella y la bestia de Cocteau, también rodada por Alekan, el director de fotografía de Wim Wenders.

Aunque no se note conscientemente, este nivel de alusiones y asociaciones no deja de ser sumamente fascinante. En las primeras imágenes se piensa en Stardust Memories (Recuerdos) de Woody Allen y luego en Fata Morgana de Werner Herzog, con los despojos en un paisaje desolado. Delante del hotel hay una piscina abandonada, y tal vez uno recuerde la frase irónica y genial de Raymond Chandler de que no hay nada en el mundo más vacío que una piscina vacía. También se remite varias veces a The Searchers (Más corazón que odio) de John Ford, pues se habla del valor de los personajes que amenazan con perderse en una larga odisea de búsqueda. Cuando un torso de madera atraviesa la ventana durante una tormenta y cae en la habitación de Friedrich, éste parece entenderlo como un signo, así como los hombres de The Searchers percibían a un tronco de enebro: recuerda a la vieja quimera de poder comunicarse en sueños con otras personas, sin límites de tiempo y espacio.


Quizás Wenders no haya realizado ninguna otra de sus películas con una perfección comparable a esta; pero es justamente el control de los recursos lo que da lugar a la espontaneidad ante la cámara. Wenders también aprendió de su gran modelo Ozu la humildad de renunciar a los efectos por el bien de una observación despierta de todo cuanto le suceda.

El estado de las cosas contiene asimismo un ajuste de cuentas crítico con Hollywood como un alegato del modo europeo de hacer cine. “Ahora sé cómo se narra”, dice Friedrich a su productor, a quien ha vuelto a encontrar. Wenders lo sabe de verdad. Eso también afecta a la estructura narrativa de El estado de las cosas. La interrupción del rodaje actúa en secreto como una explosión en los personajes, que desde entonces se alejan de modo imparable unos de otros, mientras que sólo indicios guardados en el ordenador del productor evidencian el rodaje.

H.G. Pflaum


Función realizada con la colaboración del Goethe-Institut Buenos Aires.

Temporada IX / Función 174
Cineclub La Rosa
Austria 2154

sábado, 24 de enero de 2015