Precioso y poco conocido film de Jean Renoir basado en la obra de René Fauchois.
BOUDU SALVADO DE LAS AGUAS
(Boudu sauvé des eaux, Francia, 1932, blanco y negro, 85 minutos)
Dirección: Jean Renoir.
Producción: Michel Simon.
Guión: Jean Renoir y Albert Valentin, sobre la obra de René Fauchois.
Dirección de Fotografía: Marcel Lucien y George Asselin.
Montaje: Suzanne de Troeye y Marguerite Renoir.
Música: Jean Boulze y Edouard Dumoulin.
Elenco: Michel Simon, Charles Granval, Marcelle Hainia, Sévérine Lerczinska, Jean Gehret, Max Dalban, Jean Dasté y Charles Granval.
"Esta película, enmarcada en el Realismo Poético Francés, narra la relación entre un ciruja –quien se arroja al río Sena en busca de su perro- y un librero, quien no sólo salva a Boudu, sino que también lo acoge en su casa. Pero la bonhomía del librero choca con el estilo de vida de un Boudu ingobernable que no encaja en las convenciones sociales" (Carlos Müller, Cineclub Dynamo).
Proyectada en fílmico en nuestra Temporada VIII / Función 166
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Müller. Mostrar todas las entradas
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viernes, 26 de marzo de 2021
lunes, 29 de abril de 2019
Inauguran biblioteca cinéfila en Mar del Plata
Nuestro amigo Carlos Müller, responsable del Cineclub Dynamo, inaugura en Mar del Plata una biblioteca cinematográfica en un espacio ligado al socialismo de la ciudad. ¡Felicitaciones!
El Cineclub Dynamo y el Espacio Cultural Bronzini invitan a la Apertura de la Biblioteca de Cine Dynamo y la Inauguración de la Muestra de Afiches Soviéticos el próximo sábado 4 de mayo desde las 18 hs. La muestra de afiches -pertenecientes al Cineclub Dynamo- se centra en el cine soviético pero también se exhibirán afiches de gran tamaño de películas argentinas, alemanas, francesas, checas y suecas.
Por último proyectarán El acorazado Potemkin (1925), de Sergei Eisenstein con música de Shostakóvich en copia formato 16 milímetros gracias a la Filmoteca Buenos Aires de Fernando Martín Peña.
Se trata de una apertura muy esperada porque creemos que hacía falta un espacio así. Mar del Plata es una ciudad fuertemente ligada al cine, por el Festival y por su rica tradición cinéfila. En los últimos años creció la demanda y la oferta de cursos y estudios terciarios vinculados al mundo del cine. Por eso creemos que la Biblioteca de Cine Dynamo va a brindar a estudiantes, críticos, periodistas y público en general la posibilidad de acceder a una cantidad y variedad importante de textos, afiches, fotos, diapositivas y publicaciones relacionadas a la actividad cinematográfica. La sala de lectura Rolf Rüst será un lugar de consulta y estudio que estará abierta al público para consulta y lectura en sala y también para actividades culturales y académicas.
El proyecto tomó impulso gracias a la ayuda inestimable de Andrés Cordeu, Adrián Muoyo, Lucio Ferrante e Ivana Montaño. Agradecemos enormemente la importante donación de libros, revistas y ediciones de la Biblioteca ENERC-INCAA, así como también a donantes particulares como Laura Tusi, Fredy Viaro y Mónica Ollenas.
Agradecemos el apoyo de la Fundación Teodoro Bronzini, la Biblioteca del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, la Filmoteca Buenos Aires y del Consulado Honorario de Rusia en Mar del Plata.
Cronograma
18 hs Apertura de la Muestra de Afiches Soviéticos
19 hs Inauguración de la Biblioteca de Cine Dynamo (también Cinemateca y Diapoteca)
20 hs Cuarteto de Cuerdas interpretará canciones de compositores rusos
21 Proyección de El Acorazado Potemkin en formato 16 milímetros, con música de Dimitri Shostakóvich
jueves, 5 de mayo de 2016
Cine bueno y barato
La Ciudad de Buenos Aires aloja diversos cineclubes para ver películas
por fuera del circuito habitual. ANCCOM recorrió los principales
espacios y descubrió que existe el cine más allá del pochoclo.
El escenario se acomoda para la ocasión: bibliotecas, librerías, escuelas, museos e incluso viejas o modernas casonas se acondicionan con pocos recursos para recibir, de manera gratuita o a bajo costo, a los cinéfilos. Con el objetivo que la experiencia de ver películas en pantalla grande no se restrinja sólo a los tanques cinematográficos, existe un circuito de exhibición alternativo de ficciones y documentales que no se proyectan con frecuencia.
La cartelera que no se ve
“El cine comercial pasa la película que le ofrece un distribuidor con la que piensa que va a hacer dinero. Si la película cumple con las necesidades comerciales de la sala o del distribuidor, continúa; y si no cumple, se la baja y viene otra. El cineclubista quiere que vaya público porque está convencido de que es bueno lo que proyecta; partimos de un impulso individual que nos motiva a ver películas en pantalla grande y en determinado formato”, señala el cineclubista Emiliano Penelas.
Penelas reparte su tiempo entre la docencia y la organización de dos cineclubes. El primero de ellos funciona en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, ubicado en Austria 2154, donde antes se redactaba el diario socialista “La Vanguardia”. El Cineclub La Rosa, tal es su nombre, se apresta para inaugurar en abril su “décima temporada”, como la define su presidente fundador.
La Rosa se destaca por armar ciclos que están dedicados a autores consagrados a los que conviene revisitar. También difunde las obras de realizadores contemporáneos que no han tenido la recepción que se merecen. La belga Agnès Varda, el prolífico Werner Herzog y el documentalista Jorge Prelorán son algunos de los directores que integran los ciclos de La Rosa, cuyas funciones -proyecciones en 8 y 16 milímetros- son los miércoles a las 20.
La entrada es libre y se paga solo a voluntad, porque –para Penelas- una de las características del cineclubismo es la gratuidad. “Solo colocamos una urnita con la que invitamos a la gente a colaborar. Lo recaudado lo usamos para difundirnos y mejorar la experiencia de cada función: por ejemplo, ofrecemos programas con información de lo que se va a ver, con la ficha técnica de la película y el número de función. El programa también es parte de la historia de los cineclubes”, explica Penelas.
A él le corresponde también programar, hace nueve años, las películas que se presentan en la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA, por sus siglas en ingñés) los primeros y terceros miércoles de cada mes a las 20. Se trata de una iniciativa sin fines de lucro en su histórica sede de Reconquista 439.
Todos los años inician su programación con Alfred Hitchcock pero nunca faltan los ciclos de humor, con Buster Keaton a la cabeza. Como explica Penelas, su programación no se ciñe a ningún tipo de atadura institucional: “Hemos llegado a pasar películas de Luis Buñuel y Luis García Berlanga”, directores españoles cuya obra tiene un fuerte contenido anticlerical.
El Cineclub Dynamo también es parte de esta propuesta cultural distinta y se caracteriza por proyectar material exclusivamente en fílmico de 16 milímetros. Esta aventura nació en Mar del Plata hace doce años por iniciativa de su administrador, Carlos Müller. Realizaba funciones en distintas sedes para el público marplatense y para el de la ciudad de Buenos Aires hasta que en 2005 se afincó en San Telmo. Desde entonces, las proyecciones se efectúan en la Librería La Libre (Bolívar 646), con entrada gratuita y colaboración voluntaria, todos los miércoles a las 21, y en la residencia de arte Monte Estudios (Defensa 1008), a la que se accede por un costo de 40 pesos los viernes a las 21. El público es tan amplio como las cualidades de las obras que se proyectan. Asisten jóvenes y mayores, aficionados y estudiantes de cine, públicos casuales, vecinos del lugar e, incluso, personas que no viven cerca.
También para chicos
Una excepción la constituye la iniciativa Linterna Mágica, surgida en Suiza durante los noventa. Se trata de un cineclub para chicos de 6 a 12 años y se accede con una membresía de 650 pesos por las nueve funciones del año. A cada niño se le envía una revista con información que les servirá a los coordinadores para articular, junto a otras expresiones artísticas, conceptos centrales de películas de distintas épocas. Así, antes de la proyección, cada función incluye una presentación, un sketch cómico y una obra de teatro en las que se trabaja sobre una emoción en particular (risa, miedo, llanto y sueño).
Ilan Branderburg, su director, comenta que también existe el Plan de Membresías Solidarias para niños de Hogares de la Ciudad, al cual pudieron acceder unos 200 jóvenes desde su aparición en 2008. Estas becas han sido financiadas por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por empresas privadas y por particulares que han apadrinado a un niño.
Los cineclubes no suelen recibir la visita de un público apático, que finalizada la película se retira sin pedir algo más. “Mucha gente encuentra en estos espacios no solo un lugar de esparcimiento sino también de encuentro; ese es su plus”, afirma Müller. “El cineclubismo se presta siempre para ese diálogo después de la película. Por eso no busco que esto sea un lugar para entendidos, sino prefiero que se entienda que toda opinión es bienvenida”, explica este cinéfilo que está realizando un largometraje sobre la historia de un corto recientemente hallado por él: “San Perón”.
En el mismo sentido apunta Penelas: “Entendemos el cineclubismo con la charla posterior, con la crítica, con el ensayo, tratamos de que se hagan asociaciones entre las películas, por eso hacemos ciclos”. Asimismo añade: “Incluso hemos tenido la participación de los realizadores para que charlen con el público, para que se rompa la barrera entre el realizador y la persona que ve su obra”.
En tanto, la difusión “de boca a oreja” suele ser la punta de lanza de la repercusión de estos proyectos. También los afiches, los volantes y, sobre todo, las redes sociales son fundamentales para que los vecinos de la ciudad conozcan un cine distinto al “pochoclero” que suelen ver en las salas de los shoppings.
“Íbamos a pasar Con ánimo de amar, de Wong Kar-Wai, y eso se difundió en un grupo de Facebook de solos y solas. Cuando llegué había más de cincuenta personas; tuvimos que traer con el bibliotecario las sillas de la sala de lectura; y para mí eso es una gran alegría porque estamos convencidos de que lo que pasamos es bueno y puede gustar”, cuenta Penelas.
Del comedor al Microcentro
Buenos Aires Mon Amour (BAMA) parece el sueño hecho realidad de muchos cinéfilos. Nació en diciembre de 2007 en el living comedor del departamento de su fundador y actual director Guillermo Cisterna Mansilla.
Cisterna Mansilla sabe de la importancia de los cineclubes: “Son necesarios para poder formar espectadores, debatir, intercambiar miradas y ver material que en las salas comerciales no tienen lugar”, afirma. Pero también destaca que las salas comerciales “son necesarias para que exista el sostén de una industria”.
Uno de los desafíos que se ha propuesto BAMA es “devolverle al cine-arte el público joven, y creo que lo estamos consiguiendo”, señala su director, y agrega: “Eso implica trabajar mucho buscando material, más allá de los estrenos semanales de los distribuidores locales, que salen en varias salas al mismo tiempo. Pretendo de BAMA esa sala de cine que había desaparecido y que Buenos Aires, hace más de 40 años, supo tener”.
BAMA funciona en Avenida Presidente Roque Sáenz Peña 1145 -en el ex Arteplex Centro-, posee una cartelera de cine alternativo y entradas a entre 50 y 65 pesos, precios por debajo de la mitad que los que maneja la mayoría de las salas comerciales. El proyecto se financia con sus propios recursos, “sin subsidios ni sponsors de nadie, al contrario de lo que muchos creen”, subraya Cisterna Mansilla.
Más allá de la tevé
Fernando Martín Peña es docente, coleccionista y presentador del programa de la TV Pública “Filmoteca”, el cual desde 2006 se dedica a la difusión de películas. Según comenta, este programa televisivo es fruto de “una larga experiencia en diversos cineclubes y nació con un criterio amplio”. Ocho años después, comienza “Filmoteca en Vivo” con la idea de “devolver el programa a su ámbito natural, que es la sala con público en vivo”, destaca Peña. Las funciones se realizan en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), en su sede de Moreno 1199, establecimiento que depende del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
La programación está a cargo de Peña cuyo criterio busca ser amplio, de modo de atraer a la mayor cantidad de espectadores posible. “En general me muevo por fuera del canon, porque hoy los clásicos de la historia del cine son muy accesibles, así que me parece mejor hacer que se vean materiales menos obvios”, explica Peña.
Respecto de la importancia de proyectar en formato fílmico, detalló: “Pasamos exclusivamente fílmico porque lo digital es algo que hoy cualquiera puede ver en su casa. El fílmico tiene otra textura, otra calidez, y cada vez está más relegado, así que me parece importante recuperar una forma de ver el cine que se extingue y que es comunitaria, social”.
Orlando Narváez es administrativo en el Departamento de Alumnos de la ENERC y contribuye en la preparación de las funciones de “Filmoteca en Vivo”. “Cuando entré a trabajar en la Escuela era un lugar muy cerrado, pero desde que está a cargo de Pablo Rovito (n. del r.: Coordinador de la ENERC) se empezó a abrir a la comunidad. Por eso invito a que la gente se acerque y a que se anime a entrar, porque la ENERC ha dejado de ser un lugar solo para estudiantes, y va a encontrar mucha gente macanuda”, afirma.
Las funciones de “Filmoteca en Vivo” se realizan los viernes a las 23, los sábados a las 19 y 21, y los domingos a las 17, 19 y 21. La sala de la ENERC tiene espacio para albergar a un centenar espectadores. Los films mudos suelen estar acompañados por la música en vivo a cargo de Fernando Kabusacki y Matías Mango.
Feos, sucios y malos de Ettore Scola, Drácula interpretado por Bela Lugosi, Metrópolis de Fritz Lang, La condición humana, largometraje de Masaki Kobayashi, que tiene más de nueve horas de duración y que se proyectó sin interludios, integran algunos de los títulos de este espacio. Con estos films “la gente salía emocionada como no había visto nunca”, recuerda Narváez.
Otras pantallas
Los puntos de encuentro para disfrutar de grandes obras del celuloide se diversifican. Otros escenarios a los que se puede ingresar gratis o a bajo precio en la Ciudad son:
Instituto Goethe (Avenida Corrientes 343)
Alianza Francesa (sede Avenida Córdoba 946)
Centro Cultural Ricardo Rojas (Avenida Corrientes 2038)
Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken” (Agustín R. Caffarena 51)
Cine Gaumont
Cineclub ECO (Avenida Corrientes 4940)
Cineclub Pasaje 17 (Bartolomé Mitre 1553)
Cineclub Archibrazo (Mario Bravo 441)
Cineclub TEA (Aráoz 1460)
Aunque su época de esplendor, durante los años cincuenta y sesenta, haya quedado lejos, desde que el realizador León Klimovsky organizara las primeras exhibiciones en la ciudad entre 1927 y 1928, el cineclub sigue rodando su propia historia. Para disfrutar en familia o con amigos, para poder conocer nuevas personas, o, simplemente, para romper con el tedio individual, los cineclubes continúan siendo un buen espacio de esparcimiento colectivo a bajo costo.
Escrito por Leandro Rojas Soto // Fotos de: Andrés Wittib
ANCCOM, Agencia de Noticias de Ciencias de la Comunicación, UBA
El escenario se acomoda para la ocasión: bibliotecas, librerías, escuelas, museos e incluso viejas o modernas casonas se acondicionan con pocos recursos para recibir, de manera gratuita o a bajo costo, a los cinéfilos. Con el objetivo que la experiencia de ver películas en pantalla grande no se restrinja sólo a los tanques cinematográficos, existe un circuito de exhibición alternativo de ficciones y documentales que no se proyectan con frecuencia.
La cartelera que no se ve
“El cine comercial pasa la película que le ofrece un distribuidor con la que piensa que va a hacer dinero. Si la película cumple con las necesidades comerciales de la sala o del distribuidor, continúa; y si no cumple, se la baja y viene otra. El cineclubista quiere que vaya público porque está convencido de que es bueno lo que proyecta; partimos de un impulso individual que nos motiva a ver películas en pantalla grande y en determinado formato”, señala el cineclubista Emiliano Penelas.
Penelas reparte su tiempo entre la docencia y la organización de dos cineclubes. El primero de ellos funciona en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, ubicado en Austria 2154, donde antes se redactaba el diario socialista “La Vanguardia”. El Cineclub La Rosa, tal es su nombre, se apresta para inaugurar en abril su “décima temporada”, como la define su presidente fundador.
La Rosa se destaca por armar ciclos que están dedicados a autores consagrados a los que conviene revisitar. También difunde las obras de realizadores contemporáneos que no han tenido la recepción que se merecen. La belga Agnès Varda, el prolífico Werner Herzog y el documentalista Jorge Prelorán son algunos de los directores que integran los ciclos de La Rosa, cuyas funciones -proyecciones en 8 y 16 milímetros- son los miércoles a las 20.
La entrada es libre y se paga solo a voluntad, porque –para Penelas- una de las características del cineclubismo es la gratuidad. “Solo colocamos una urnita con la que invitamos a la gente a colaborar. Lo recaudado lo usamos para difundirnos y mejorar la experiencia de cada función: por ejemplo, ofrecemos programas con información de lo que se va a ver, con la ficha técnica de la película y el número de función. El programa también es parte de la historia de los cineclubes”, explica Penelas.
A él le corresponde también programar, hace nueve años, las películas que se presentan en la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA, por sus siglas en ingñés) los primeros y terceros miércoles de cada mes a las 20. Se trata de una iniciativa sin fines de lucro en su histórica sede de Reconquista 439.
Todos los años inician su programación con Alfred Hitchcock pero nunca faltan los ciclos de humor, con Buster Keaton a la cabeza. Como explica Penelas, su programación no se ciñe a ningún tipo de atadura institucional: “Hemos llegado a pasar películas de Luis Buñuel y Luis García Berlanga”, directores españoles cuya obra tiene un fuerte contenido anticlerical.
El Cineclub Dynamo también es parte de esta propuesta cultural distinta y se caracteriza por proyectar material exclusivamente en fílmico de 16 milímetros. Esta aventura nació en Mar del Plata hace doce años por iniciativa de su administrador, Carlos Müller. Realizaba funciones en distintas sedes para el público marplatense y para el de la ciudad de Buenos Aires hasta que en 2005 se afincó en San Telmo. Desde entonces, las proyecciones se efectúan en la Librería La Libre (Bolívar 646), con entrada gratuita y colaboración voluntaria, todos los miércoles a las 21, y en la residencia de arte Monte Estudios (Defensa 1008), a la que se accede por un costo de 40 pesos los viernes a las 21. El público es tan amplio como las cualidades de las obras que se proyectan. Asisten jóvenes y mayores, aficionados y estudiantes de cine, públicos casuales, vecinos del lugar e, incluso, personas que no viven cerca.
También para chicos
Una excepción la constituye la iniciativa Linterna Mágica, surgida en Suiza durante los noventa. Se trata de un cineclub para chicos de 6 a 12 años y se accede con una membresía de 650 pesos por las nueve funciones del año. A cada niño se le envía una revista con información que les servirá a los coordinadores para articular, junto a otras expresiones artísticas, conceptos centrales de películas de distintas épocas. Así, antes de la proyección, cada función incluye una presentación, un sketch cómico y una obra de teatro en las que se trabaja sobre una emoción en particular (risa, miedo, llanto y sueño).
Ilan Branderburg, su director, comenta que también existe el Plan de Membresías Solidarias para niños de Hogares de la Ciudad, al cual pudieron acceder unos 200 jóvenes desde su aparición en 2008. Estas becas han sido financiadas por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por empresas privadas y por particulares que han apadrinado a un niño.
Los cineclubes no suelen recibir la visita de un público apático, que finalizada la película se retira sin pedir algo más. “Mucha gente encuentra en estos espacios no solo un lugar de esparcimiento sino también de encuentro; ese es su plus”, afirma Müller. “El cineclubismo se presta siempre para ese diálogo después de la película. Por eso no busco que esto sea un lugar para entendidos, sino prefiero que se entienda que toda opinión es bienvenida”, explica este cinéfilo que está realizando un largometraje sobre la historia de un corto recientemente hallado por él: “San Perón”.
En el mismo sentido apunta Penelas: “Entendemos el cineclubismo con la charla posterior, con la crítica, con el ensayo, tratamos de que se hagan asociaciones entre las películas, por eso hacemos ciclos”. Asimismo añade: “Incluso hemos tenido la participación de los realizadores para que charlen con el público, para que se rompa la barrera entre el realizador y la persona que ve su obra”.
En tanto, la difusión “de boca a oreja” suele ser la punta de lanza de la repercusión de estos proyectos. También los afiches, los volantes y, sobre todo, las redes sociales son fundamentales para que los vecinos de la ciudad conozcan un cine distinto al “pochoclero” que suelen ver en las salas de los shoppings.
“Íbamos a pasar Con ánimo de amar, de Wong Kar-Wai, y eso se difundió en un grupo de Facebook de solos y solas. Cuando llegué había más de cincuenta personas; tuvimos que traer con el bibliotecario las sillas de la sala de lectura; y para mí eso es una gran alegría porque estamos convencidos de que lo que pasamos es bueno y puede gustar”, cuenta Penelas.
Del comedor al Microcentro
Buenos Aires Mon Amour (BAMA) parece el sueño hecho realidad de muchos cinéfilos. Nació en diciembre de 2007 en el living comedor del departamento de su fundador y actual director Guillermo Cisterna Mansilla.
Cisterna Mansilla sabe de la importancia de los cineclubes: “Son necesarios para poder formar espectadores, debatir, intercambiar miradas y ver material que en las salas comerciales no tienen lugar”, afirma. Pero también destaca que las salas comerciales “son necesarias para que exista el sostén de una industria”.
Uno de los desafíos que se ha propuesto BAMA es “devolverle al cine-arte el público joven, y creo que lo estamos consiguiendo”, señala su director, y agrega: “Eso implica trabajar mucho buscando material, más allá de los estrenos semanales de los distribuidores locales, que salen en varias salas al mismo tiempo. Pretendo de BAMA esa sala de cine que había desaparecido y que Buenos Aires, hace más de 40 años, supo tener”.
BAMA funciona en Avenida Presidente Roque Sáenz Peña 1145 -en el ex Arteplex Centro-, posee una cartelera de cine alternativo y entradas a entre 50 y 65 pesos, precios por debajo de la mitad que los que maneja la mayoría de las salas comerciales. El proyecto se financia con sus propios recursos, “sin subsidios ni sponsors de nadie, al contrario de lo que muchos creen”, subraya Cisterna Mansilla.
Más allá de la tevé
Fernando Martín Peña es docente, coleccionista y presentador del programa de la TV Pública “Filmoteca”, el cual desde 2006 se dedica a la difusión de películas. Según comenta, este programa televisivo es fruto de “una larga experiencia en diversos cineclubes y nació con un criterio amplio”. Ocho años después, comienza “Filmoteca en Vivo” con la idea de “devolver el programa a su ámbito natural, que es la sala con público en vivo”, destaca Peña. Las funciones se realizan en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), en su sede de Moreno 1199, establecimiento que depende del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
La programación está a cargo de Peña cuyo criterio busca ser amplio, de modo de atraer a la mayor cantidad de espectadores posible. “En general me muevo por fuera del canon, porque hoy los clásicos de la historia del cine son muy accesibles, así que me parece mejor hacer que se vean materiales menos obvios”, explica Peña.
Respecto de la importancia de proyectar en formato fílmico, detalló: “Pasamos exclusivamente fílmico porque lo digital es algo que hoy cualquiera puede ver en su casa. El fílmico tiene otra textura, otra calidez, y cada vez está más relegado, así que me parece importante recuperar una forma de ver el cine que se extingue y que es comunitaria, social”.
Orlando Narváez es administrativo en el Departamento de Alumnos de la ENERC y contribuye en la preparación de las funciones de “Filmoteca en Vivo”. “Cuando entré a trabajar en la Escuela era un lugar muy cerrado, pero desde que está a cargo de Pablo Rovito (n. del r.: Coordinador de la ENERC) se empezó a abrir a la comunidad. Por eso invito a que la gente se acerque y a que se anime a entrar, porque la ENERC ha dejado de ser un lugar solo para estudiantes, y va a encontrar mucha gente macanuda”, afirma.
Las funciones de “Filmoteca en Vivo” se realizan los viernes a las 23, los sábados a las 19 y 21, y los domingos a las 17, 19 y 21. La sala de la ENERC tiene espacio para albergar a un centenar espectadores. Los films mudos suelen estar acompañados por la música en vivo a cargo de Fernando Kabusacki y Matías Mango.
Feos, sucios y malos de Ettore Scola, Drácula interpretado por Bela Lugosi, Metrópolis de Fritz Lang, La condición humana, largometraje de Masaki Kobayashi, que tiene más de nueve horas de duración y que se proyectó sin interludios, integran algunos de los títulos de este espacio. Con estos films “la gente salía emocionada como no había visto nunca”, recuerda Narváez.
Otras pantallas
Los puntos de encuentro para disfrutar de grandes obras del celuloide se diversifican. Otros escenarios a los que se puede ingresar gratis o a bajo precio en la Ciudad son:
Instituto Goethe (Avenida Corrientes 343)
Alianza Francesa (sede Avenida Córdoba 946)
Centro Cultural Ricardo Rojas (Avenida Corrientes 2038)
Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken” (Agustín R. Caffarena 51)
Cine Gaumont
Cineclub ECO (Avenida Corrientes 4940)
Cineclub Pasaje 17 (Bartolomé Mitre 1553)
Cineclub Archibrazo (Mario Bravo 441)
Cineclub TEA (Aráoz 1460)
Aunque su época de esplendor, durante los años cincuenta y sesenta, haya quedado lejos, desde que el realizador León Klimovsky organizara las primeras exhibiciones en la ciudad entre 1927 y 1928, el cineclub sigue rodando su propia historia. Para disfrutar en familia o con amigos, para poder conocer nuevas personas, o, simplemente, para romper con el tedio individual, los cineclubes continúan siendo un buen espacio de esparcimiento colectivo a bajo costo.
Escrito por Leandro Rojas Soto // Fotos de: Andrés Wittib
ANCCOM, Agencia de Noticias de Ciencias de la Comunicación, UBA
viernes, 19 de diciembre de 2014
Resumen de la Temporada VIII
Acá está el resumen de todo lo hecho a lo largo del año en el Cineclub La Rosa. Gracias por acompañarnos en esta octava temporada.
- 18 Funciones
- 18 Largometrajes
- 2 Cortometrajes
- Kammerspielfilm / Expresionismo
- Harun Farocki: crítica de la mirada
- 50 años de cooperación entre Francia y la Argentina
- Buñuel: dos mujeres
- Melville, policías y ladrones
Invitados especiales
Carlos Müller presentó La angustia corroe el alma, de Rainer Werner Fassbinder
Proyecciones en 16mm
La angustia corroe el alma, de Rainer Werner Fassbinder
El viaje a la felicidad de mamá Küster, de Rainer Werner Fassbinder
Lili Marleen, de Rainer Werner Fassbinder
Bob el jugador, de Jean-Pierre Melville
El círculo rojo, de Jean-Pierre Melville (25/6)
Ese oscuro objeto del deseo, de Luis Buñuel
Viridiana, de Luis Buñuel
El círculo rojo, de Jean-Pierre Melville (25/6)
Ese oscuro objeto del deseo, de Luis Buñuel
Viridiana, de Luis Buñuel
The little lamb: A christmas story, cortometraje de United World Films.
Boudu salvado de las aguas, de Jean Renoir
El extraño señor Víctor, de Jean Grémillon
El paraíso perdido, de Abel Gance
Videogramas de una revolución, de Harun Farocki y Andrej Ujica
Imágenes del mundo y epitafios de la guerra, de Harun Farocki
Fuego inextinguible, de Harun Farocki
Boudu salvado de las aguas, de Jean Renoir
El extraño señor Víctor, de Jean Grémillon
El paraíso perdido, de Abel Gance
Videogramas de una revolución, de Harun Farocki y Andrej Ujica
Imágenes del mundo y epitafios de la guerra, de Harun Farocki
Fuego inextinguible, de Harun Farocki
Naturaleza muerta, de Harun Farocki
Otras actividades
Nota en el diario La Nación sobre el cineclubismo.
Colaboraciones de otras organizaciones
Embajada de Francia / Institut Français: colaboraron en los ciclos del Cineclub La Rosa.
Embajada de Francia / Institut Français: colaboraron en los ciclos del Cineclub La Rosa.
Goethe-Institut: colaboró en los ciclos del Cineclub La Rosa.
CONABIP: Participamos de los festejos por el Día Federal de las Bibliotecas Populares con una función especial del Cineclub La Rosa.
Más de 18.000 visitas en www.cineclublarosa.blogspot.com
Retro
Resumen de la Temporada V
Resumen de la Temporada VI
Resumen de la Temporada VII
Retro
Resumen de la Temporada V
Resumen de la Temporada VI
Resumen de la Temporada VII
martes, 18 de noviembre de 2014
Homenaje a Manuel Gómez-Pont
Esta tarde, en el Palacio Ortiz Basualdo de la Embajada de Francia en Buenos Aires, Manuel Gómez-Pont recibió, de manos del embajador francés Jean-Michel Casa, la "Médaille d’honneur des Affaires étrangères" y fuimos gentilmente invitados.
Manuel, nacido en Barcelona y llegado a la Argentina cuando era apenas un niño, abrazó la causa francesa tras haber incursionado en la grabación musical en uno de los estudios más importantes del país.
Trabajó varias décadas en el servicio cultural de la Embajada de Francia, donde llegó a ser el director de la Cinemateca Regional, puesto del que se jubiló a finales de agosto.
Ha sido un placer compartir estos años con una persona que ha sido cálida y generosa con los cineclubistas y los cineclubes que requerían sus servicios, y gracias a su colaboración hemos podido realizar numerosos ciclos.
Carlos Müller, programador del Cineclub Dynamo, Manuel Gómez-Pont y Emiliano Penelas, del Cineclub La Rosa
Trabajó varias décadas en el servicio cultural de la Embajada de Francia, donde llegó a ser el director de la Cinemateca Regional, puesto del que se jubiló a finales de agosto.
Ha sido un placer compartir estos años con una persona que ha sido cálida y generosa con los cineclubistas y los cineclubes que requerían sus servicios, y gracias a su colaboración hemos podido realizar numerosos ciclos.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Boudu salvado de las aguas
Comenzamos el ciclo dedicado al medio siglo de coorperación entre Francia y la Argentina con una gran película de Jean Renoir: Boudu salvado de las aguas, proyectada en 16mm. Será el miércoles 10 de septiembre en nuestro nuevo horario de las 20:30 horas. Como siempre, entrada libre y colaboración voluntaria en Austria 2154.
Miércoles 10 de septiembre - 20:30 horas
"Si usted desprecia la hipocresía burguesa (y, francamente, ¿quién no?) y encuentra verosímil la noción de que las clases medias y superiores realmente creen que dentro de cada persona pobre hay una persona rica esperando para liberarse, entonces le gustará la sátira social de Jean Renoir, una película que se siente tan madura ahora como en el año en que fue realizada (1932).
"Boudu (Michel Simon incomparable, que también produjo) es el tosco, transitorio perro sarnoso quien, vencido por un capricho destructivo, decide arrojarse al Sena, sólo para ser rescatado por el librero Edouard Lestingoi (Carlos Granval), quien toma como su deber cívico alojar, educar y refinar a su escrofulosa carga, aun cuando en sus impulsos psicosociales Boudu no tenga ningún remordimiento para tomar a la esposa de su anfitrión o lanzando una flema en las páginas de una primera edición Balzac. Funcionando perfectamente bien como una celebración viva y cómica de los bajos deseos, son los matices picantes políticos que conciernen la realidad de la anarquía y la naturaleza de poder e influencia que realmente mantiene al film tan conmovedoramente humano y espantosamente relevante." (David Jenkins, Time Out Film Guide)
Una gran película y una oportunidad única de verla en formato fílmico, en copia gentileza de la Embajada de Francia en la Argentina y el Institut Français d'Argentine.
Temporada VIII / Función 166
Cineclub La Rosa
Austria 2154
Miércoles 10 de septiembre - 20:30 horas
BOUDU SALVADO DE LAS AGUAS
(Boudu sauvé des eaux , Francia, 1932, blanco y negro, 85 minutos)
Dirección: Jean Renoir.
Producción: Michel Simon.
Guión: Jean Renoir y Albert Valentin, sobre la obra de René Fauchois.
Dirección de Fotografía: Marcel Lucien y George Asselin.
Montaje: Suzanne de Troeye y Marguerite Renoir.
Música: Jean Boulze y Edouard Dumoulin.
Elenco: Michel Simon, Charles Granval, Marcelle Hainia, Sévérine Lerczinska, Jean Gehret, Max Dalban, Jean Dasté y Charles Granval.
"Esta película, enmarcada en el Realismo Poético Francés, narra la relación entre un ciruja –quien se arroja al río Sena en busca de su perro- y un librero, quien no sólo salva a Boudu, sino que también lo acoge en su casa. Pero la bonhomía del librero choca con el estilo de vida de un Boudu ingobernable que no encaja en las convenciones sociales" (Carlos Müller, Cineclub Dynamo).
Producción: Michel Simon.
Guión: Jean Renoir y Albert Valentin, sobre la obra de René Fauchois.
Dirección de Fotografía: Marcel Lucien y George Asselin.
Montaje: Suzanne de Troeye y Marguerite Renoir.
Música: Jean Boulze y Edouard Dumoulin.
Elenco: Michel Simon, Charles Granval, Marcelle Hainia, Sévérine Lerczinska, Jean Gehret, Max Dalban, Jean Dasté y Charles Granval.
"Boudu (Michel Simon incomparable, que también produjo) es el tosco, transitorio perro sarnoso quien, vencido por un capricho destructivo, decide arrojarse al Sena, sólo para ser rescatado por el librero Edouard Lestingoi (Carlos Granval), quien toma como su deber cívico alojar, educar y refinar a su escrofulosa carga, aun cuando en sus impulsos psicosociales Boudu no tenga ningún remordimiento para tomar a la esposa de su anfitrión o lanzando una flema en las páginas de una primera edición Balzac. Funcionando perfectamente bien como una celebración viva y cómica de los bajos deseos, son los matices picantes políticos que conciernen la realidad de la anarquía y la naturaleza de poder e influencia que realmente mantiene al film tan conmovedoramente humano y espantosamente relevante." (David Jenkins, Time Out Film Guide)
Una gran película y una oportunidad única de verla en formato fílmico, en copia gentileza de la Embajada de Francia en la Argentina y el Institut Français d'Argentine.
Temporada VIII / Función 166
Cineclub La Rosa
Austria 2154
viernes, 2 de mayo de 2014
Fassbinder a sala llena
Con una concurrencia que desbordó la sala, dimos comienzo al ciclo dedicado al director alemán Rainer Werner Fassbinder con la proyección, en 16mm, de La angustia corroe el alma.
Siempre es una gran alegría poder contar con tanto público, saber que la propuesta es atractiva y aportar un granito de arena para la difusión de este tipo de cine proyectado en fílmico. Presentó la función nuestro amigo Carlos Müller, del Cineclub Dynamo, y previo a la película Carlos Calabresi inauguró su exposición fotográfica "Oficios", que permanecerá durante todo el mes.
La próxima función del Cineclub La Rosa será el miércoles 14 de mayo a las 20 horas, cuando proyectemos -también en 16mm- El viaje a la felicidad de mamá Küster.
Siempre es una gran alegría poder contar con tanto público, saber que la propuesta es atractiva y aportar un granito de arena para la difusión de este tipo de cine proyectado en fílmico. Presentó la función nuestro amigo Carlos Müller, del Cineclub Dynamo, y previo a la película Carlos Calabresi inauguró su exposición fotográfica "Oficios", que permanecerá durante todo el mes.
La próxima función del Cineclub La Rosa será el miércoles 14 de mayo a las 20 horas, cuando proyectemos -también en 16mm- El viaje a la felicidad de mamá Küster.
jueves, 24 de abril de 2014
Ciclo "R.W. Fassbinder" en 16mm
Con el ciclo dedicado a Rainer Werner Fassbinder concretamos un verdadero lujo que hace rato queríamos darnos en el Cineclub La Rosa. Proyectaremos tres películas del prolífico director alemán en el hermoso formato fílmico de 16mm. Todo será en Austria 2154.
Acercarse al cine de Fassbinder es acercarse a Fassbinder mismo. En sólo catorce años de vida profesional Rainer Werner Fassbinder dirigió cuarenta y tres películas que no tuvieron tiempo de despegarse de su creador. Fassbinder está vivo en sus películas como pocos directores porque nunca le interesó distanciarse de ellas, o nunca se lo planteó. El tiempo de los planteos, de pensar en acabar una película tranquilamente, lo usó para lanzarse febrilmente a su próximo film, obra de teatro, programa radial o nota periodística hasta su muerte en 1982, a los pocos días de haber cumplido treinta y siete años.
Entre su nacimiento en Munich en 1945 y su fallecimiento en la misma ciudad apenas días después de filmar Querelle -en sólo 22 días- hay una infancia triste y solitaria que lo marcó en su vida y su carrera, que son casi lo mismo. "Crecí más o menos sin padres y ya de muy pequeño, entre los siete y los nueve años, viví completamente sólo", sostenía Fassbinder, quien además se calificaba como un niño "maníaco-depresivo". Si vale la pena detenerse en la infancia de este creador desesperado es justamente porque sus películas y toda su obra son una reacción contra los primeros años de su vida. Esto no quiere decir que todo el cine de Fassbinder sea desgarrador, melancólico o triste. Muchas veces su cine divierte y hace reír. Es ahí donde se conjura todo el desamparo de una vida apurada e intensa que acabó tempranamente y permanece latente en sus películas, de las que -además de guionista, director y productor- muchas veces fue actor y también director de fotografía, editor o escenógrafo.
Su personalidad obsesiva y explosiva hace que su obra tenga hoy seguidores en todo el mundo y que Fassbinder tenga el extraño privilegio de ser considerado un autor "de culto", con seguidores apasionados y detractores implacables. De lo que no quedan dudas es que Fassbinder es un nombre ineludible en la rica historia del cine alemán e incluso en el cine de la segunda mitad del siglo pasado. Su nombre puede pasar esporádicamente al olvido y cuando eso ocurre, una oportuna retrospectiva viene a recordarnos su mundo único y genial. Es lo que ocurre con la retrospectiva que programó el Cineclub La Rosa, que le ofrecerá durante mayo a los cinéfilos de Buenos Aires el privilegio de ver cuatro largometrajes de este autor irrepetible en formato 16 milímetros.
(Mütter Kusters Fahrt zum Himmel, Alemania, 1975, color, 120 minutos)
Dirección: Rainer Werner Fassbinder
Elenco: Brigitte Mira, Margit Carstensen, Ingrid Caven, Karlheinz Böhm, Irm Hermann
Un obrero de una planta química, inesperadamente, en un acto de rebelión, asesina al hijo de su jefe, suicidándose a continuación. Este hecho transformará por completo la vida de su mujer (Emma Küsters) quien, con la falta de apoyo que recibe de un hijo (dominado por su mujer) y de una hija (que sólo busca su propia gloria), iniciará una odisea personal en la que tendrá que enfrentarse a manipulaciones mediáticas e ideólogos políticos que buscan utilizarla para sus propios fines, ignorando la única razón que a ella le mueve: defender y devolver la dignidad a la memoria de su marido.
Entre su nacimiento en Munich en 1945 y su fallecimiento en la misma ciudad apenas días después de filmar Querelle -en sólo 22 días- hay una infancia triste y solitaria que lo marcó en su vida y su carrera, que son casi lo mismo. "Crecí más o menos sin padres y ya de muy pequeño, entre los siete y los nueve años, viví completamente sólo", sostenía Fassbinder, quien además se calificaba como un niño "maníaco-depresivo". Si vale la pena detenerse en la infancia de este creador desesperado es justamente porque sus películas y toda su obra son una reacción contra los primeros años de su vida. Esto no quiere decir que todo el cine de Fassbinder sea desgarrador, melancólico o triste. Muchas veces su cine divierte y hace reír. Es ahí donde se conjura todo el desamparo de una vida apurada e intensa que acabó tempranamente y permanece latente en sus películas, de las que -además de guionista, director y productor- muchas veces fue actor y también director de fotografía, editor o escenógrafo.
Su personalidad obsesiva y explosiva hace que su obra tenga hoy seguidores en todo el mundo y que Fassbinder tenga el extraño privilegio de ser considerado un autor "de culto", con seguidores apasionados y detractores implacables. De lo que no quedan dudas es que Fassbinder es un nombre ineludible en la rica historia del cine alemán e incluso en el cine de la segunda mitad del siglo pasado. Su nombre puede pasar esporádicamente al olvido y cuando eso ocurre, una oportuna retrospectiva viene a recordarnos su mundo único y genial. Es lo que ocurre con la retrospectiva que programó el Cineclub La Rosa, que le ofrecerá durante mayo a los cinéfilos de Buenos Aires el privilegio de ver cuatro largometrajes de este autor irrepetible en formato 16 milímetros.
Carlos Müller
Cineclub Dynamo
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Jueves 1 de mayo - 19:30 horas
LA ANGUSTIA CORROE EL ALMA
(Angst essen Seele auf, Alemania, 1974, color, 93 minutos)
Dirección y guión: Rainer Werner Fassbinder
Elenco: Brigitte Mira, El Hedi Ben Salem, Barbara Valentín, Irm Hermann, Elma Kazlova, Anita Bucher, Gusti Kreisal
En un café al que acuden los trabajadores inmigrantes, Emmi Kurowski, una viuda de unos sesenta años, conoce a Salem, un marroquí treintañero. Inducido por la dueña del bar, Salem invita a Emmi a bailar, hablan, la acompaña a casa y, al día siguiente, se queda a vivir con ella. Esta relación provoca un gran escándalo, y las vecinas visitan al propietario del edificio para denunciar a Emmi. Premio del Jurado Ecuménico y Premio FIPRESCI en Cannes.
LA ANGUSTIA CORROE EL ALMA
(Angst essen Seele auf, Alemania, 1974, color, 93 minutos)
Dirección y guión: Rainer Werner Fassbinder
Elenco: Brigitte Mira, El Hedi Ben Salem, Barbara Valentín, Irm Hermann, Elma Kazlova, Anita Bucher, Gusti Kreisal
En un café al que acuden los trabajadores inmigrantes, Emmi Kurowski, una viuda de unos sesenta años, conoce a Salem, un marroquí treintañero. Inducido por la dueña del bar, Salem invita a Emmi a bailar, hablan, la acompaña a casa y, al día siguiente, se queda a vivir con ella. Esta relación provoca un gran escándalo, y las vecinas visitan al propietario del edificio para denunciar a Emmi. Premio del Jurado Ecuménico y Premio FIPRESCI en Cannes.
Miércoles 14 de mayo - 20 horas
EL VIAJE A LA FELICIDAD DE MAMÁ KÜSTER(Mütter Kusters Fahrt zum Himmel, Alemania, 1975, color, 120 minutos)
Dirección: Rainer Werner Fassbinder
Elenco: Brigitte Mira, Margit Carstensen, Ingrid Caven, Karlheinz Böhm, Irm Hermann
Un obrero de una planta química, inesperadamente, en un acto de rebelión, asesina al hijo de su jefe, suicidándose a continuación. Este hecho transformará por completo la vida de su mujer (Emma Küsters) quien, con la falta de apoyo que recibe de un hijo (dominado por su mujer) y de una hija (que sólo busca su propia gloria), iniciará una odisea personal en la que tendrá que enfrentarse a manipulaciones mediáticas e ideólogos políticos que buscan utilizarla para sus propios fines, ignorando la única razón que a ella le mueve: defender y devolver la dignidad a la memoria de su marido.
Miércoles 28 de mayo - 20 horas
LILI MARLEEN
(Idem, Alemania, 1981, color, 116 minutos)
Dirección: Rainer Werner Fassbinder
Elenco: Hanna Schygulla, Giancarlo Giannini, Mel Ferrer, Karl Heinz von Hassel, Erik Schumann, Hark Bohm, Rainer Werner Fassbinder
Lili Marleen es la historia de una canción que, durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a convertirse en un himno, primero del nazismo y después del bando aliado. En 1936, Norbert Schultze, un pianista de cabaret, le puso música a la letra que había escrito años atrás un soldado alemán. Tres años más tarde la grabó en disco una bella pero mediocre cantante, Lale Andersen, que consiguió un éxito y una popularidad tales que los servicios de propaganda del Tercer Reich decidieron hacer suya la canción.
(Idem, Alemania, 1981, color, 116 minutos)
Dirección: Rainer Werner Fassbinder
Elenco: Hanna Schygulla, Giancarlo Giannini, Mel Ferrer, Karl Heinz von Hassel, Erik Schumann, Hark Bohm, Rainer Werner Fassbinder
Lili Marleen es la historia de una canción que, durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a convertirse en un himno, primero del nazismo y después del bando aliado. En 1936, Norbert Schultze, un pianista de cabaret, le puso música a la letra que había escrito años atrás un soldado alemán. Tres años más tarde la grabó en disco una bella pero mediocre cantante, Lale Andersen, que consiguió un éxito y una popularidad tales que los servicios de propaganda del Tercer Reich decidieron hacer suya la canción.
martes, 13 de noviembre de 2012
De interés cineclubístico
Este domingo hay dos proyecciones en 16 mm en dos cineclubes de Buenos Aires. Tanto el Cineclub La Rosa que dirige Emiliano Penelas -con quien compartí horas de escuela de cine, de cafés y de cineclub- como el Cineclub Dynamo organizaron funciones en 16 mm. En ambos casos la entrada es libre. No digo gratuita porque al final de la función se pasa un alcancía para quien quiere dejar una colaboración voluntaria, que es el único sostén económico de nuestros cineclubes.
La Rosa es un cineclub muy recomendable, que funciona en Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte y -en sintonía con la muy buena programación que tiene desde su inicio- proyectará dos clásicos imperdibles como son Cero en conducta (Zéro de conduite, Francia, 1933, blanco y negro, 41 minutos) y El silencio del mar" (Le silence de la mer, Francia, 1949, blanco y negro, 83 minutos). La primera es una oda poética a la rebelión infantil; la segunda, un excelente drama intimista ambientado en la Francia ocupada.
Un poco más tarde, a las 20, el Cineclub Dynamo proyectará La mala sangre (Le mauvais sang, Francia, 1986, 116 minutos), una película difícil de clasificar (¿policial futurista?, ¿thriller? ¿drama?) que tuvo mucho impacto en Francia y tambiuén hizo ruido en Argentina. Las actuaciones de Denis Lavant, Juliette Binoche, Julie Delpi y Michel Piccoli son uno de los tantos puntos fuertes. Lo más fuerte quizá sea el tema que trata.
Hay que agradecer a la gente de la Cinemateca de la Embajada de Francia por las cintas en 16 mm. También a la Cinemateca del Instituto Goethe. Y celebrar que próximamente el Cineclub BsAs también proyectará en fílmico, en este caso en 35 mm. Hace poco conocí en el Goethe a chicos de un cineclub que funciona en Almagro y que también proyecta en 16 mm. También hay otros que proyectan en Super 8 y seguramente habrá más proyecciones en fílmico de las que no estoy enterado.
En definitiva, hay una oferta cineclubística creciente en formatos fílmicos y es algo que me pone muy contento. Esperemos que un día las películas argentinas en 16 mm también estén disponibles para los cineclubes, como lo están las francesas y alemanas. Lo digo con ánimo constructivo, alguien las tiene y estaría bien que ese material circule.
No se puede hablar de un auge ni mucho menos, pero pasan cosas buenas: circulan películas, aparecen proyectores, lámparas, repuestos, hay más gente que sabe del tema y -sobre todo- hay un público que aprecia especialmente las proyecciones en fílmico.
Abrazo cineclubista,
Carlos Müller
Director Cineclub Dynamo
La Rosa es un cineclub muy recomendable, que funciona en Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte y -en sintonía con la muy buena programación que tiene desde su inicio- proyectará dos clásicos imperdibles como son Cero en conducta (Zéro de conduite, Francia, 1933, blanco y negro, 41 minutos) y El silencio del mar" (Le silence de la mer, Francia, 1949, blanco y negro, 83 minutos). La primera es una oda poética a la rebelión infantil; la segunda, un excelente drama intimista ambientado en la Francia ocupada.
Un poco más tarde, a las 20, el Cineclub Dynamo proyectará La mala sangre (Le mauvais sang, Francia, 1986, 116 minutos), una película difícil de clasificar (¿policial futurista?, ¿thriller? ¿drama?) que tuvo mucho impacto en Francia y tambiuén hizo ruido en Argentina. Las actuaciones de Denis Lavant, Juliette Binoche, Julie Delpi y Michel Piccoli son uno de los tantos puntos fuertes. Lo más fuerte quizá sea el tema que trata.
Hay que agradecer a la gente de la Cinemateca de la Embajada de Francia por las cintas en 16 mm. También a la Cinemateca del Instituto Goethe. Y celebrar que próximamente el Cineclub BsAs también proyectará en fílmico, en este caso en 35 mm. Hace poco conocí en el Goethe a chicos de un cineclub que funciona en Almagro y que también proyecta en 16 mm. También hay otros que proyectan en Super 8 y seguramente habrá más proyecciones en fílmico de las que no estoy enterado.
En definitiva, hay una oferta cineclubística creciente en formatos fílmicos y es algo que me pone muy contento. Esperemos que un día las películas argentinas en 16 mm también estén disponibles para los cineclubes, como lo están las francesas y alemanas. Lo digo con ánimo constructivo, alguien las tiene y estaría bien que ese material circule.
No se puede hablar de un auge ni mucho menos, pero pasan cosas buenas: circulan películas, aparecen proyectores, lámparas, repuestos, hay más gente que sabe del tema y -sobre todo- hay un público que aprecia especialmente las proyecciones en fílmico.
Abrazo cineclubista,
Carlos Müller
Director Cineclub Dynamo
domingo, 11 de abril de 2010
Cine en el Cineclub
El sábado 10 de abril se completó el primer ciclo del Cineclub La Rosa, en homenaje a Teo Kofman, con la proyección en 16mm de "Adiós a los niños". La función contó con el auspicio de la Embajada de Francia y fue compartida con el Cineclub Dynamo. Agradecemos a Carlos Müller por la colaboración.
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