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sábado, 19 de junio de 2021

La apasionante historia de Alice Guy, la olvidada pionera del cine de ficción

Al principio de los tiempos no había nada. Luego, vinieron el firmamento, los animales y la humanidad. Y en 1985, los primeros cineastas cogieron la creación y la encapsularon en un celuloide. Siempre ha habido discusión entre quién fue el inventor del cine. La corriente más extendida en Europa habla de los hermanos Lumière, quienes hicieron la primera proyección cinematográfica en el Salón Indio del Gran Café del Boulevard de París. Pero muchos estudiosos de la materia se refieren al estadounidense Alva Edison, inventor del primer proyector, el kinetoscopio, como el verdadero protagonista.


Aunque el debate siempre ha bailado entre estos dos nombres, hasta bien entrado el siglo XX no se había contemplado la figura de Alice Guy Blaché como la verdadera inventora del Séptimo Arte tal y como lo conocemos. Fue ella quien se ocupó de insuflarle una narrativa a los relatos que aparecían en la pantalla. Quizás sin su figura, el cine habría tardado mucho más en dejar de ser documental –la idea de los Lumière era recoger testimonios audiovisuales de lo que pasaba a su alrededor, con fines científicos, como se puede ver en Llegada de un tren a la estación de la Ciotat o El regador regado– y pasar a contar historias con las que soñar. Y para ello no solo hizo de guionista sino que interpretó el oficio de primera mujer directora de cine del mundo.

Alice Guy Blaché nació en el seno de una familia de clase media, y orígenes chilenos, en una pequeña población de Francia, Saint-Mandé, en 1873. Su padre era escritor y editor y le contagió a la francesa el amor por la literatura y las artes. En su veintena y tras la muerte de su padre, se formó como mecanógrafa para poder así mantener a su madre viuda y a sus cuatro hermanos. Comenzó a trabajar de secretaria para Léon Gaumont, un fotógrafo que entonces hacía sus pinitos en el cine primigenio desarrollando los proyectores de la época. Esto la llevó a conocer a Louis Lumiére y a todos los cinéfilos que estaban embelesados con las posibilidades de este nuevo invento. La mente de Alice se llenó de fantasías y le pidió a su jefe que le permitiese hacer una película.

El título de su primera obra fue El hada de los repollos (La Fée aux Choux, 1896), la primera adaptación literaria del mundo sobre un popular cuento europeo en el que los bebés varones nacen en repollos y las niñas en rosas. A pesar de las negativas de los Lumière, que no pensaban que el proyecto fuese a funcionar por ser mera ficción, fue todo un éxito. Gaumont la nombró productora jefe de la compañía.



Alice continuó con su sueño, luchando por mantenerse económicamente a través de la profesión. En 1906 llegó a realizar una película, La vida de Cristo, con más de 300 extras rodada en exteriores reales, los jardines de Fountainebleu. Aunque su vida cambió drásticamente un año después, cuando conoció a su marido, Hebert Blaché, un camarógrafo que trabajaba para la misma compañía que ella, pero en la sede británica, y con el que tuvo dos hijos.

Las aspiraciones de la pareja parecían ir al unísono. Al poco tiempo de conocerse se fueron a Estados Unidos para intentar abrir una filial de Gaumont en Nueva York. En 1910, se desvinculó del proyecto para crear el mayor estudio cinematográfico, precursor de Hollywood, The Solax Company, cuando su primer hijo tenía solo unos meses. Embarazada del segundo, creó otro referente estudio de cine, Fort Lee. Se dice que en empapeló las calles con el nombre de su estudio y el lema "Sé natural". En estos años realizó tres películas a la semana, haciendo un total de casi mil films con técnicas innovadoras y de todo tipo de géneros (western, comedias, dramas…). La Metro Goldwyn Mayer distribuyó sus realizaciones hasta 1918. Todo eran éxitos hasta entonces. Pero la carga de trabajo y su familia le obligaron a ceder el poder de Solax a su marido. Lo nombró director y ella se centró en escribir.


Cinco años después de montar este primer proyecto, Herbert la abandonó a ella y a sus hijos tras las faldas de una actriz con la que se mudó a Los Ángeles. En 1922 se separaron oficialmente y Alice, a pesar de haber sido una prolífica artista, se vio obligada por la presión de las deudas a subastar su estudio y posesiones. Volvió a Francia y nunca más dirigió una película. Con el tiempo, y la compañía de su hija, se mudó a Wayne, Nueva Jersey, donde pasó sus últimos años.

Murió en 1968 en un asilo de ancianos, desprovista del reconocimiento que se había labrado a lo largo de su historia. Aunque en la década de los 40 había escrito una autobiografía con un registro de todas sus películas e historia, no llegó a trascender. Intentó hablar con sus colegas de profesión –muchos de ellos, incluso su marido, se habían otorgado el mérito de sus metrajes– e historiadores de cine sin mucho éxito. A día de hoy, se sigue trabajando por devolver el reconocimiento y autoría a Guy. El primer éxito reseñable de sacarla del olvido fue una obra de la periodista Alison McMahan, Alice Guy Blaché: una visionaria olvidada del cine, publicada en 2006. En 2016, lo hizo en España la investigadora Alejandra Val Cubero, con la publicación Vida de Alice Guy Blaché.

Esto es solo una confirmación más de que la historia ha condenado a la mujer en un segundo plano. Mujeres que cambiaron el rumbo de la humanidad o que hicieron pequeños inventos que hicieron nuestra vida más fácil. Ejemplos de ello son también Ada Lovelace, hija de Lord Byron, como la primera programadora de ordenadores. O la actriz Hedy Lamarr, creadora del Wifi. Como ellas, miles de féminas a lo largo de la historia tuvieron que recurrir a sus padres, maridos, hermanos o compañeros de trabajo para poder compartir sus inventos con el mundo. Llevándose ellos todo el reconocimiento y borrando a las mujeres creativas y luchadoras de los libros de Historia.

Ana Arjona
Vanity Fair, marzo de 2021

 

viernes, 28 de diciembre de 2018

123 años de cine

A 123 años de la primera función de cine.


El cinematógrafo había sido patentado el 13 de febrero de 1895, y a ese año corresponden sus cortos pioneros como Salida de los obreros de la fábricaEl regador regado y El arribo del tren a la estación de La Ciotat, que provocó la huida de un público que supuso que el ferrocarril saldría de la pantalla para arrollarlos.


Eso ocurrió en el Salón Indien del Grand Café de París del Boulevard des Capucines, el 28 de diciembre de 1895, el primer espectáculo pago para ver cine, hace hoy 123 años.

Recordemos que estos cortometrajes, en formato fílmico Súper 8, fueron proyectados en nuestra última función de la Temporada 2015.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Kluge y el invento del cinematógrafo

En un fragmento de El ataque del presente al resto del tiempo, Alexander Kluge explica el invento del cinematógrafo de los Hermanos Lumière.


La película fue proyectada en 16mm en el Cineclub La Rosa, y cerró el ciclo "Alexander Kluge, arqueólogo y visionario", realizado con la colaboración del Goethe-Institut Buenos Aires.

lunes, 28 de diciembre de 2015

120 años de cine

El 28 de diciembre de 1895 los hermanos Auguste y Louis Lumière realizaron la primera exhibición comercial de su invento, el cinematógrafo.

El cinematógrafo había sido patentado el 13 de febrero de 1895, y a ese año corresponden sus cortos pioneros como Salida de los obreros de la fábrica El regador regado El arribo del tren a la estación de La Ciotat, que provocó la huida de un público que supuso que el ferrocarril saldría de la pantalla para arrollarlos.

Eso ocurrió en el Salón Indien del Grand Café de París del Boulevard des Capucines, el 28 de diciembre de 1895, el primer espectáculo pago para ver cine, hace hoy 120 años.

Recordemos que estos cortometrajes, en formato fílmico Súper 8, fueron proyectados en nuestra última función de la Temporada 2015.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Finalizó la Temporada 2015

Con la proyección de Así se templa el acero, presentada por su director, Rubén Delgado, en una programación dedicada a la "clase obrera" finalizó la novena temporada del Cineclub La Rosa.
La noche comenzó con la proyección de cortometrajes de los hermanos Lumière en Súper 8, incluyendo Salida de los obreros de la fábrica y  El arribo del tren a la estación de La Ciotat



Luego proyectamos el documental Trabajadores saliendo de la fábrica, de Harun Farocki, y Rubén Delgado presentó su película Así se templa el acero, estreno en nuestro Cineclub. Al final, el director dialogó con el público.


Emiliano Penelas, programador del Cineclub, hizo un resumen de la temporada, presentó la función 196, que estuvo dedicada a María Esther Morales, esposa de nuestro padrino Alfredo Li Gotti, y al poeta Luis Alberto Quesada, combatiente antifranquista y antinazi fallecido ese mismo día.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Última función del año: Estreno presentado por su director + Harun Farocki + Hermanos Lumière en fílmico

Llegamos a la última función del año en el Cineclub La Rosa y con una ocasión especial de presentar por primera vez el nuevo documental de Rubén Delgado, Así se templa el acero, presentada por su autor. Se verá junto a Trabajadores saliendo de la fábrica, de Harun Farocki y el corto original de los hermanos Lumière, proyectado en fílmico. Todo, el sábado 12 de diciembre a las 20 horas, con entrada libre y colaboración voluntaria.


Sábado 12 de diciembre - 20 horas
ASÍ SE TEMPLA EL ACERO
(Idem, Argentina, 2015, color, 48 minutos)
Guión y dirección: Rubén Darío Delgado.


La Comisión Interna de Kraft-Foods realiza una huelga y ocupa la empresa en agosto de 2009. A partir de allí se desarrollará un conflicto que no sólo habla del momento político y social que atraviesa el país, sino de una manera de hacer política sindical para luchar por los derechos de los obreros en las últimas cuatro décadas.


El despido y la represión son las únicas herramientas que tienen las patronales y un Estado que está al servicio de los monopolios, respectivamente, cuando se tensan las contradicciones para la resolución de estos conflictos.

Los ex integrantes de la Comisión Interna de esta última gran huelga obrera en el país reflexionarán y relatarán estos hechos, recordando también que ellos mismos son la continuidad del clasismo obrero en la Argentina.

La película, inédita hasta ahora, se podrá ver por primera vez en el Cineclub La Rosa, y podremos disfrutar de la presencia del director para debatir al final de la función.


Así se templa el acero es un trabajo que aborda las características de las personas que integran los Cuerpos Delegados de fábrica. Cómo nacen, cómo se desarrollan y cómo hacen que la cadena no se corte en el tiempo, más allá de los momentos difíciles, de resistencia, incluso de pérdidas.

En muchos momentos vi similitudes de hechos con los ya vividos en los recuerdos familiares: la llegada del interior a la Capital, el paso de la vida campesina a la urbana y fabril, la desconfianza, luego la entrega y la solidaridad en lo que uno cree justo.

Creo haber encontrado un tema que me atraviesa, que ya he abordado en muchos trabajos audiovisuales.


Moverme en un ámbito fabril es tan natural en mi, dado que fui obrero gráfico, que he podido lograr que los entrevistados no me vean como un intelectual que investiga un hecho puntual de sus vidas, sino que vean a un compañero de fábrica con la virtud de poseer una herramienta audiovisual que haga trascender hechos extraordinarios, de los cuales son protagonistas y que en algunos casos hasta pueden poner en jaque la estabilidad de un país.

Haber logrado grabar material mientras sucedían los hechos de huelga y acceder luego con otro material sobre esos mismos casi inéditos y lograr la confianza de poder contar con material propio de los obreros, de sus condiciones de trabajo y de las asambleas que decidían la ocupación y la continuidad de la lucha es una posibilidad que muy pocos pueden tener. Creo que lo dicho anteriormente dicho corrobora por qué pude contar con esos registros.

La sensación de sentirse protagonistas de un momento histórico en las luchas obreras, puede traslucirse en las reflexiones de los entrevistados.

Y siempre tuve como máxima aquella frase de Jean Luc Godard: “No hay que hacer films políticos sino hacer cine políticamente.”

Rubén Darío Delgado


TRABAJADORES SALIENDO DE LA FÁBRICA
(Arbeiter verlassen die Fabrik, Alemania, color / blanco y negro, 1995, 36 minutos)
Dirección y guión: Harun Farocki.
Producción: Harun Farocki Filmproduktion Berlin, WDR Köln, con ayuda de ORF, Wien, Dr. Heinrich Mis, LAPSUS, Paris, Christian Baute, DRIFT, New York, Chris Hoover.

Partiendo de una de las primeras históricas películas de los hermanos Lumière, Harun Farocki recopila escenas de 100 años de la historia del cine que tratan el tema "Trabajadores saliendo de la fábrica". Extrae de las imágenes las reflexiones sobre la iconografía y la economía de la sociedad de trabajo, pero también del cine en sí mismo. La película ya fue proyectada en nuestra función 96.


"Farocki no escogió por casualidad la puerta de la fábrica como escenario. Es un punto de intersección entre un lugar de producción destinado a ganar dinero y un lugar público. Más bien fue conducido hasta aquí por su continuo interés por los procesos de trabajo y la representación de estos por medio de imágenes. ¿Cómo puede ser?, se pregunta, ¿que la historia cinematográfica de la fábrica se haya quedado en un segundo plano? ¿Quizás ha empezado demasiado tarde el cine, que es un medio que depende de lo visual, a documentar los procesos de trabajo, cuyos procesos manuales visibles se han visto claramente disminuidos y escondidos en el siglo XX?

"La puerta de salida de la fábrica se convertirá en un lugar dramático a causa de la lucha laboral. El enfrentamiento entre los trabajadores y los industriales, pero también entre los huelguistas y los esquiroles, marca las líneas de los conflictos sociales y económicos, que permanecen invisibles en el día a día del trabajo. En una película de D.W. Griffith se expresa esto mismo con imágenes que parecen de una guerra civil. En una representación de la Mutter Courage (Madre Coraje) de Brecht, que Farocki deja sin comentar, declama el coro que canta su reivindicación: “Bien, aquí está el trozo de pan, pero ¿dónde está la barra entera?”, y el capataz responde: 'Entonces huelga'” (Volker Pantenburg)


SALIDA DE LOS OBREROS DE LA FÁBRICA
(La sortie des usines Lumière, Francia, 1895, blanco y negro, 1 minuto)
Dirección: Louis Lumière

El film consiste en un sólo plano de los trabajadores de la fábrica Lumière saliendo de la misma tras concluir su jornada laboral. Su importancia en la historia del cine es capital, puesto que se trata de la primera película que fue proyectada comercialmente para un público.


LA COMIDA DEL BEBÉ
(Repas de bébé, Francia, 1895, blanco y negro, 1 minuto)
Dirección: Louis Lumière
Elenco: Auguste Lumière, Marguerite Lumière y Andrée Lumière.

Un bebé sentado a la mesa entre sus padres, desayunando.


DEMOLICIÓN DE UN MURO
(Démolition d'un mur, Francia, 1896, blanco y negro, 1 minuto)
Dirección: Louis Lumière

Louis Lumière aprovecha la circunstancia de que un muro de uno de los viejos edificios de la fábrica en la calle Saint-Maurice va a ser demolido, para filmar el hecho en la primavera de 1896. Y un primer truco cinematográfico: el retroceso del film.


EL REGADOR REGADO
(L'arroseur arrosé , Francia, 1895, blanco y negro, 1 minuto)
Dirección: Louis Lumière
Elenco: François Clerc, Benoît Duval

Rodado en 1895 por Louis Lumière, "El Regador Regado" está considerada como la primera película de ficción de la historia del cine. La historia es tan simple como la broma que un chico le gasta a un jardinero pisando la goma cuando éste riega un jardín. En el momento en el que el segundo inspecciona la manguera para ver qué ocurre, el muchacho levanta el pie y el hombre acaba empapado, empezando la persecución para darle su escarmiento al niño. Simple, directo y efectivo. Uno de los primeros gags de la historia del celuloide, que arrancó la carcajada del entonces inocente y sorprendido público.


EL DESEMBARCO DE LOS CONGRESISTAS DE FOTOGRAFÍA A LYON
(Le Débarquement du Congrès de Photografie à Lyon, Francia, 1895, blanco y negro, 1 minuto)
Dirección: Louis Lumière

El corto muestra a miembros del Congreso de Fotografía, una famosa reunión en la historia de los inicios del cine que tuvo lugar en Neuville-sur-Saone, bajando de un barco. Louis Lumière rodó este film en la mañana en que arrivó el barco y exhibió la proyección esa misma tarde en el Congreso, por lo que es considerada el inicio del noticiero moderno.

Como detalle, el último que pasa de todos los hombres que van bajando del barco, llevando un trípode y una cámara es P.J.C. Janssen, un conocido astrónomo que junto con Norman Lockyer descubrió y dio nombre al elemento del helio.



EL ARRIBO DEL TREN A LA ESTACIÓN DE LA CIOTAT
(L'arrivée d'un train à La Ciotat, Francia, 1895, blanco y negro, 1 minuto)
Dirección: Louis Lumière y Auguste Lumière-

"L'arrivée d'un train à La Ciotat" es sin duda uno de los filmes más famosos de la historia. La imagen de un tren llegando a una estación, pasando muy cerca de la cámara mientras reduce la velocidad, se convirtió rápidamente en una escena absolutamente icónica de esa curiosidad de reciente invención llamada "cinematógrafo".


PARTIDA DE CARTAS
(Partie de cartes, Francia, 1896, blanco y negro, 1 minuto)
Dirección: Louis Lumière
Elenco: Antoine Lumière, Félicien Trewey, Antoine Féraud y Alphonse Winckler.

Tres hombres juegan una partida de cartas, concretamente al juego llamado Écarté.


BARCO SALIENDO DEL PUERTO
(Barque sortant du port, Francia, 1895, blanco y negro, 1 minuto)
Dirección: Louis Lumière.

Una barca que sale del puerto es observada por los miembros de la familia Lumière.

Temporada IX / Función 196
Cineclub La Rosa
Austria 2154

viernes, 4 de diciembre de 2015

Fin de año en el Cineclub La Rosa

Los invitamos a las tres últimas funciones de la novena temporada del Cineclub La Rosa, que se vendrán muy seguidas: sábado 5, miércoles 9 y sábado 12 de diciembre. Como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria en Austria 2154.


Sábado 5 diciembre - 15 horas
KARAÍ -LOS CAMINOS DEL NOMBRE-
Dirección: Enrique Acuña.
La historia de una curación sagrada en la cultura mbya-guaraní, cerrando el I Coloquio de A.A.GUA. -Asociación Amigos Guaraníes-, en la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte. Con la presencia del director.

Miércoles 9 diciembre - 20 horas
LOS CORTOMETRAJES DE VÍCTOR ERICE
Proyectaremos los cortometrajes del gran realizador español, que entrega sus obras con cuentagotas. Una función imperdible con trabajos muy poco vistos en nuestro país.

ASÍ SE TEMPLA EL ACERO
Dirección: Rubén Delgado.
La última gran huelga de nuestro país, documentada desde adentro, con testimonios e imágenes inéditas. Será un estreno exclusivo para el Cineclub La Rosa, presentado por su director.

TRABAJADORES SALIENDO DE LA FÁBRICA
Dirección: Harun Farocki.
El director alemán traza en un cortometraje la historia entre el cine y los obreros, en una obra realizada para el centenario del séptimo arte.

SALIDA DE LOS OBREROS DE LA FÁBRICA
Dirección: Louis Lumière.
El mito fundante del cine, proyectado en fílmico.

lunes, 24 de octubre de 2011

De prisiones y trabajadores

Comenzamos el ciclo dedicado a Harun Farocki con dos películas en las que el foco está puesto en la resignificación de las imágenes que nos ofrecen las cámaras de vigilancia carcelarias y la historia del cine retratando a los obreros: Imágenes de prisión y Trabajadores saliendo de la fábrica. Será el miércoles 2 de noviembre a las 20 horas, con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.


Miércoles 2 de noviembre - 20 horas
IMÁGENES DE PRISIÓN
(Gefängnisbilder, Alemania, 2000, color / blanco y negro, 60 minutos)
Dirección y Guión: Harun Farocki.
Producción: Harun Farocki Filmproduktion Berlin, Movimento Paris, Christian Baute.
Cámara: C. Lee Crane e Ingo Kratisch.
Montaje: Max Reimann.
Sonido: Louis van Rooky.

¿Cómo se ha retratado la cárcel en 100 años de historia del cine? ¿Qué imágenes produce la cárcel por sí misma en las cámaras de seguridad y videos de formación para el personal de vigilancia? El centro penitenciario aparece en las películas de Farocki como un laboratorio antropológico en el que se estudia la vida y la muerte a través de los ojos de la cámara.

Diferentes películas han mostrado la cárcel como un lugar del que hay que escaparse como en las películas de fugitivos o que, debido a su limitado espacio, haya que dramatizar como en un teatro de ensayo. Gefängnisbilder puede referirse también a imágenes documentales que se producen en la cárcel misma: grabadas por medio de cámaras de vigilancia, los vídeos de formación para el personal de seguridad o el material visible de los programas de reconocimiento de imagen que informan sobre la posición exacta del preso.

La película de Harun Farocki, que recoge y amplía material de la videoinstalación Ich glaubte, Gefangene zu sehen (Creía ver prisioneros), relaciona ambos tipos de imágenes, imágenes del cine e imágenes del servicio penitenciario. Tras Arbeiter verlassen die Fabrik (Trabajadores saliendo de la fábrica, 1995) y Der Ausdruck der Hände (La expresión de las manos, 1997), Gefängnisbilder es la tercera película de Farocki que se dedica a la “expresión cinematográfica” y a su iconografía, economía y política. Las dos películas anteriores se vuelven a encontrar aquí. La puerta de la cárcel recuerda la puerta de la fábrica, y durante su encarcelamiento, a los reos se les enseñarán trabajos artesanales que se supone que los hará mejores moralmente.

Las secuencias que cita la película, que proceden exclusivamente del cine europeo: Un condenado a muerte se escapa, de Robert Bresson, Un Chant d’amour (Canción de amor) de Jean Genet e Im Namen des Gesetzes (literalmente En nombre de la ley) de Meter Weiss son los puntos de referencia centrales a los que Farocki vuelve reiteradamente. A pesar de todo se atiene a su diagnóstico interés por la presencia de las cárceles de los EEUU a finales del siglo XX. El aumento continuo de la población que está en prisión, a pesar del retroceso del índice de criminalidad hace pensar en la prohibición de los años 20-30. Junto a las nuevas cárceles esta realidad construye también un nuevo régimen de imágenes y paisajes. Farocki las orienta en la tradición de entender la cárcel como un laboratorio del comportamiento humano, un centro de investigación antropológico y técnico, en el que se analizarán tanto la conducta humana como la posibilidad de manipularla y condicionarla.

Al igual que en los temas de producción, destrucción (Erkennen und Verfolgen; Reconocer y perseguir; 2003) y consumo (Schöpfer der Einkaufswelten; Los creadores de los mundos de compras; 2001), también aquí se mostrará una parte de los mecanismos de control durante el cumplimiento de la pena que regulan los procesos sociales, bien con posterioridad por medio de la vigilancia, o bien de modo prescriptivo, por medio del reconocimiento de imágenes.

La imagen más intensa proviene de una cámara de vigilancia de la cárcel de alta seguridad de Corcoran, California. En imágenes movidas y mudas se pueden ver dos presos en actitud rival, que se lanzan el uno sobre el otro en el patio y empiezan a pelear. Después de un intercambio de golpes se ve en primer plano humo que asciende: un vigilante disparó y alcanzó a uno de los implicados. Pasan nueve interminables minutos hasta que se llevan el cuerpo, ya muerto, en una camilla.

En un momento, en el que es posible el control por medo de GPS y esposas para los pies, este acto de violencia directa constituye un residuo de la práctica abierta del poder disciplinario. Hoy, así lo sugiere la película de Farocki, podríamos haber llegado a un límite: la sociedad disciplinada descrita por Michel Foucault que imperó durante el siglo XIX y gran parte del XX, será relevada por la sociedad de control (Pilles Deleuze), que gracias a sus sistemas de vigilancia electrónicos ya no está condicionada a un lugar fijo.

Aquí, como en otras películas de Farocki desde los años 90, se puede reconocer también la urgencia de mostrar las “imágenes operativas” que en cualquier caso de manera involuntaria son susceptibles de análisis, para mostrar y hacer con ello una crítica.

Volker Pantenburg

TRABAJADORES SALIENDO DE LA FÁBRICA
(Arbeiter verlassen die Fabrik, Alemania, color / blanco y negro, 1995, 36 minutos)
Dirección y guión: Harun Farocki.
Producción: Harun Farocki Filmproduktion Berlin, WDR Köln, con ayuda de ORF, Wien, Dr. Heinrich Mis, LAPSUS, Paris, Christian Baute, DRIFT, New York, Chris Hoover.

Partiendo de una de las primeras históricas películas de los hermanos Lumière, Harun Farocki recopila escenas de 100 años de la historia del cine que tratan el tema "Trabajadores saliendo de la fábrica". Extrae de las imágenes las reflexiones sobre la iconografía y la economía de la sociedad de trabajo, pero también del cine en sí mismo.

Una de las primeras películas de la historia del cine, que muestra a unos trabajadores que abandonan una fábrica, fue concebida para la elaboración de un artículo fotográfico para la “Société Anonyme des Plaques et Papiers Photographiques A. Lumière et ses Fils” en Lyon. Las mujeres y los hombres cruzan la puerta en grupo antes de desparecer simultáneamente por la derecha e izquierda de la imagen.

Esta película, que no llega al minuto de duración y que está rodada desde un solo plano, al igual que la mayoría de las películas de los hermanos Lumière, marca el nacimiento de la cinematografía. Para Harun Farocki es, a la vez, el punto de partida de un estudio iconográfico, para el que realiza un montaje relacionando una multitud de variantes de este “tópico cinematográfico“ y que comenta una voz en off. En el centenario del medio cinematográfico deja que las imágenes hablen por sí mismas y combina por medio del metraje encontrado material recopilado de películas, documentales, noticiarios semanales: Marylin Monroe, a la que recoge su novio después del trabajo en Clash by Night (Encuentros en la noche) de Fritz Lang; grupos de combate de la clase trabajadora de la RDA que salen de la fábrica, un coche de megafonía del sindicato IG Metall, que intenta hacer propaganda con música de Ernst Busch entre los escépticos trabajadores de la empresa Volkswagen en Emden en los 70; un esquirol en Desertir (El desertor) de Pudovkin que se queda atrapado bajo el peso de las cajas que están siendo descargadas en el puerto de Hamburgo, y al que los trabajadores observan con desconfianza.

Farocki no escogió por casualidad la puerta de la fábrica como escenario. Es un punto de intersección entre un lugar de producción destinado a ganar dinero y un lugar público. Más bien fue conducido hasta aquí por su continuo interés por los procesos de trabajo y la representación de estos por medio de imágenes. ¿Cómo puede ser?, se pregunta, ¿que la historia cinematográfica de la fábrica se haya quedado en un segundo plano? ¿Quizás ha empezado demasiado tarde el cine, que es un medio que depende de lo visual, a documentar los procesos de trabajo, cuyos procesos manuales visibles se han visto claramente disminuidos y escondidos en el siglo XX?

El modelo para este tipo de trabajo de recopilación, sistematización y combinación son los diccionarios en los que consta la historia de una palabra, así como su significado y uso. Arbeiter verlassen die Fabrik es la primera “entrada” en este „archivo de expresiones cinematográficas”, para el que surgieron en los 90 otros trabajos como Der Ausdruck der Hände (La expresión de las manos; 1997) y Gefängnisbilder (Imágenes de prisión; 2000).

En su película, Farocki retoma en varias ocasiones la película de los hermanos Lumière, que sería algo así como la primera palabra del lenguaje metafórico del cine. Contando con los conocimientos proporcionados por cien años de historia del cine ya se pueden sacar muchas cosas de la película de 1895: qué sencilla parece la fábrica y qué poco muestra en sus imágenes del poder de la industria y de los trabajadores. Qué rápido se mueven los trabajadores y trabajadoras para pasar del trabajo a la vida privada.

La puerta de salida de la fábrica se convertirá en un lugar dramático a causa de la lucha laboral. El enfrentamiento entre los trabajadores y los industriales, pero también entre los huelguistas y los esquiroles, marca las líneas de los conflictos sociales y económicos, que permanecen invisibles en el día a día del trabajo. En una película de D.W. Griffith se expresa esto mismo con imágenes que parecen de una guerra civil. En una representación de la Mutter Courage (Madre Coraje) de Brecht, que Farocki deja sin comentar, declama el coro que canta su reivindicación: “Bien, aquí está el trozo de pan, pero ¿dónde está la barra entera?”, y el capataz responde: “Entonces huelga”.

Arbeiter verlassen die Fabrik es una sucesión de lecturas concretas de imágenes. Farocki extrae de las imágenes un conocimiento revelado de la sociedad, sin subordinarse a la lectura de una interpretación forzada. En este punto la película ejemplifica el proceder de Farocki, les adjudica a las imágenes en sí un potencial argumentativo. Durante el montaje deja que se encaminen a lo que expresan en sí mismas: de la formación de marcha en la que están entrenados los trabajadores de Siemens, llega a Metropolis de Lang con sus formaciones en fila; del conocido tema de la huelga a una propaganda que anuncia la seguridad de las fábricas por medio de medidas de seguridad que se elevan automáticamente. Tanto en Gefängnisbilder como en Arbeiter verlassen die Fabrik se trata la semejanza entre la salida de la fábrica y la puerta de una cárcel y la afinidad de ambas arquitecturas: “Donde una vez hubo una cámara, hay ahora cientos de miles de cámaras de vigilancia”.

La película apareció en 1995, año del primer centenario del nacimiento del cine. Para una exposición que tuvo lugar a principios de 2006 en la Wiener Genérale Foundation, Farocki continuó el tema de Arbeiter verlassen die Fabrik y mostró otras realizaciones sobre el asunto.

Volker Pantenburg

Este ciclo cuenta con la colaboración del Goethe-Institut.
Temporada 5 / Función 96
Cineclub La Rosa
Austria 2154