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lunes, 21 de diciembre de 2015

Resumen de la Temporada IX

A continuación, y como todos los años, un repaso a lo que ocurrió en el Cineclub La Rosa a lo largo de nuestra novena temporada.

  • 23 Funciones
  • 20 Largometrajes
  • 25 Cortometrajes
Ciclos
- Ciclo "Descubriendo a Jan Schütte"
- Ciclo "Estas mujeres"
- Ciclo "Jorge Prelorán en 16mm"
- Ciclo "Alexander Kluge: el cine pensado"

Presentaciones especiales
Última función del año: Así se templa el acero, de Rubén Delgado / Harun Farocki / Hermanos Lumiére
Víctor Erice: los cortometrajes
Karaí -Los caminos del nombre-, de Enrique Acuña
Hadewijch: entre la fe y la pasión, de Bruno Dumont
La mujer zurda, de Peter Handke
La vida en obras, de Wolfgang Becker

Invitados 
Mabel Prelorán presentó Hermógenes Cayo y Medardo Pantoja, de Jorge Prelorán.
Juan D'Alessandro presentó Obsesivo, de Jorge Prelorán.
Enrique Acuña, presentó la función de su película Karaí -Los caminos del nombre-.
- Rubén Delgado presentó su película Así se templa el acero.

Proyecciones en 16mm
El estado de las cosas, de Win Wenders
-  Brutalidad en piedracortometraje de Alexander Kluge.
Profesores en cambio, cortometraje de Alexander Kluge.
Retrato de un tiempo de pruebacortometraje de Alexander Kluge.
Se filma a la Sra. Blackburn, nacida el 5 de enero de 1872cortometraje de Alexander Kluge.
El matafuegos E.A. Wintersteincortometraje de Alexander Kluge.
Noticias de los Staufferncortometraje de Alexander Kluge.
Hermógenes Cayode Jorge Prelorán. 
Medardo Pantojacortometraje de Jorge Prelorán. 
Damacio Caitruz, de Jorge Prelorán 
Manos pintadascortometraje  de Jorge Prelorán. 
Cochengo Miranda, de Jorge Prelorán. 
Los hijos de Zerda, de Jorge Prelorán 
Chucalezna, cortometraje de Jorge Prelorán. 
Obsesivo cortometraje de Jorge Prelorán.
 Sin techo ni ley, de Agnès Varda.
 El amigo americano, de Win Wenders. 
La vida en obras, de Wolfgang Becker. 
La mujer zurda, de Peter Handke. 
Pasto de dragones, de Jan Schütte. 
- Adiós, América, de Jan Schütte.
-  La despedida, de Jan Schütte.

Proyecciones en Súper 8
Salida de los obreros de la fábrica, cortometraje de Louis Lumiére, 
La comida del bebécortometraje de Louis Lumiére.
Demolición de un murocortometraje de Louis Lumiére.
El regador regadocortometraje de Louis Lumiére.
La llegada de los congresistas de fotografía en Lyoncortometraje de Louis Lumiére. 
El arribo del tren a la estación de La Ciotatcortometraje de Louis y Auguste Lumiére.
Partida de cartascortometraje de Louis Lumiére.
Barco saliendo del puertocortometraje de Louis Lumiére.

Prensa
Nota en el diario La Razón: "Cineclubes porteños, la mirada que resiste".

Colaboraciones de otras organizaciones
Goethe-Institut: colaboró en los ciclos del Cineclub La Rosa.Embajada de Francia / Institut Français: colaboraron en los ciclos del Cineclub La Rosa. 
Cine-Tamaris cedió la copia en 16mm de Sin techo ni ley, de Agnès Varda.  
AAGUA, Asociación Amigos Guaraníes: Función de cierre del I Coloquio de AAGUA con Karaí -Los caminos del nombre-, de Enrique Acuña.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Adiós, Schütte

Con la proyección finalmente concretada de Adiós, América, dimos por terminado el ciclo dedicado a Jan Schütte en el Cineclub La Rosa.



Agradecemos al Goethe-Institut Buenos Aires por la copia en 16mm.

Síganos en Twitter en @csviamonte

martes, 3 de noviembre de 2015

Adiós, América

Reprogramamos la función de Adiós, América suspendida por corte de luz. Será el miércoles 11 de noviembre las 20:30 horas en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.


Miércoles 11 de noviembre - 20:30 horas
ADIÓS, AMÉRICA
(Auf Wiedersehen, Amerika, Alemania, 1993, color, 86 minutos)
Dirección: Jan Schütte.
Guión: Thomas Strittmatter, Jan Schütte
Dirección de Fotografía: Thomas Mauch
Montaje: Renate Merck
Música: Claus Bantzer
Elenco: Otto Tausig, Jakov Bode, Zofia Merle, Christa Berndl, Ben Lang, Josh Mostel, George Tabori, Aleksander Bardini.


Tres emigrantes, una polaca católica, su marido judío y su amigo, abandonan Nueva York tras haber vivido treinta años en esa ciudad. Motivos ajenos a su voluntad interrumpen el viaje a Polonia obligándoles a pasar la Navidades en Berlín. El matrimonio se instala en la vieja patria con los dólares ahorrados en América y el amigo regresa a los Estados Unidos con la mujer que conquista en Polonia. Una comedia tierna y melancólica.


"Bienvenida a América", así saluda una dependienta de un comercio de Brooklyn a su clienta. Genovefa le contesta en polaco; lleva 30 años viviendo en los Estados Unidos y ahora necesita un bolso grande de color verde para su regreso a Polonia. Anhela ver de nuevo a su pueblo natal y especialmente al párroco Ladislaus. Su marido, Moshe, que en casa no tiene mucho que decir, también regresa porque en realidad tanto le da vivir en un lugar como en otro. Su amigo, Isaak, les acompaña. Trabaja como contable y se encuentra actualmente en dificultades, la policía le busca porque su jefe ha hecho negocios ilegales. Los tres emigrantes no tardan en encontrarse a bordo de un trasatlántico con rumbo a Europa y cuando el barco zarpa miran hacia atrás viendo como se alejan los rascacielos de Manhattan.

"Cuando pasemos por Alemania" dice Isaak, "yo me quedo en el camarote". No obstante, por motivos ajenos a su voluntad el trío llega a Berlín y se ve obligado a pasar las fiestas navideñas en un asilo con africanos y mendigos. Finalmente llegan a Polonia y sus caminos se separan. Genovefa está desilusionada; su pueblo natal y la idea que ella se había hecho del mismo no coinciden. Isaak cautiva a la silesiana Zofia. Moshe, el cual tenía una amiga en los EE UU, parece reconciliarse definitivamente con su mujer y llama por teléfono a su amigo Isaak al final de la película. Lo que ahora les separa es el Atlántico.

Moshe Lustgarten es un emigrante judío casado con Genovefa, una polaca católica. Cuando Moshe se encuentra con su amigo Isaak, ambos hablan en alemán. "Soy americano", declara Isaak. Su gramática deficiente y fuerte acento austríaco hacen que su orgullosa declaración resuene como una insolencia. El maravilloso "chapurreo" en esta película nos revela la pérdida de la patria a través del idioma. Los protagonistas dominan admirablemente el lenguaje artificial del guión, le dan vida y lo convierten en medio de comunicación, válido y auténtico, entre los vagabundos que refleja los diferentes cursos de sus vidas.


Todos tienen un pasado doloroso. Con frecuencia Moshe e Isaak se encuentran para tomarse unos traguitos de "Schnapps". Con las copas en la mano salen de la taberna y beben mientras sus miradas se pierden en la lejanía. El bienestar para ellos ya no es el tener un lugar donde albergarse. Cuando Isaak pregunta a Moshe si va a ser capaz de sobrevivir las dos semanas con su mujer en el camarote, éste le responde con un laconismo estremecedor: "Si fui capaz de sobrevivir en Siberia, también sobreviviré esto." AUF WIEDERSEHEN AMERIKA (Adiós América) está llena de episodios en su mayoría conmovedores pero en su totalidad es más bien una comedia. Jan Schutte y su autor Thomas Strittmatter narran con una levedad poco habitual en el cine alemán: dejándose llevar simplemente por la serenidad de sus personajes. Un humor renitente y casi siempre subliminal, esmeradas alusiones y elipses marcan el tono de esta puesta en escena.

Thomas Mauch se acerca a sus protagonistas con una cámara precisa y delicada y les sigue dedicándoles su máxima atención. Si la narración parece cada vez más fácil, tras la levemente desordenada representación, y si el equilibrio entre la hilaridad y la melancolía se mantiene durante toda la película, ello se debe principalmente al efecto de las imágenes de Mauch.


Lo trágico funciona como contrapunto constante y perceptible del humor y lo gracioso se manifiesta como perseverante estrategia de supervivencia. Dos hermanos suben a bordo con un ataúd en el cual llevan a su padre muerto. El hombre quería ser enterrado en su tierra natal, pero el cementerio del pueblo entretanto se ha convertido en un supermercado alemán. Los hijos deciden regresar a América con el cadáver y una carga de tierra de la patria. La patria es un tema que en la película se presenta como mítica abstracción, fácil de concretizar simplemente como mercancía de transporte.

"¿Dónde puedo dormir yo?" pregunta Isaak cuando pernocta en el asilo de vagabundos en Alemania, "Donde más te guste despertar" le responde George Tabori, que desempeña su papel secundario con extraordinaria brillantez. En Hamburgo, donde el navío polaco se ve obligado a atracar debido a una avería, un gran letrero advierte "Prohibido atracar". Alemania sigue siendo un país de tránsito, perdido como patria para siempre.

Hans Günther Pflaum


Función realizada con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.

Temporada IX / Función 190 / 192
Cineclub La Rosa
Austria 2154

miércoles, 28 de octubre de 2015

Brecht en la Biblioteca

Un fantástico Sepp Bierbichler como Bertolt Brecht, en su último verano, contado con maestría por Jan Schütte en La despedida, que proyectamos en 16mm en el Cineclub La Rosa.
Agradecemos al Goethe-Institut Buenos Aires por la copia, e informamos que la función suspendida de Adiós, América se realizará el miércoles 11 de noviembre a las 20:30 horas.

lunes, 19 de octubre de 2015

La despedida

En lo que iba a ser la última función del ciclo dedicado al director alemán Jan Schütte (próximamente anunciaremos la reprogramación de Adiós, América) proyectaremos en 16mm La despedida, película en la que narra el último verano de Bertolt Brecht. Será el miércoles 28 de octubre a las 20:30 horas, con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.

Miércoles 28 de octubre - 20:30 horas
LA DESPEDIDA
(Abschied - Brechts letzter Sommer, Alemania, 2000, color, 91 minutos)
Dirección: Jan Schütte.
Guión: Klaus Pohl.
Dirección de Fotografía: Edward Klosinski.
Montaje: Renate Merck.
Música: John Cale.
Elenco: Josef Bierbichler, Monika Bleibtreu, Elfriede Irrall, Margit Rogall, Jeanette Hain, Samuel Fintzi, Rena Zednikowa, Birgitt Minichmayr.


Las últimas vacaciones de verano de Bertolt Brecht en 1956, en su casa de campo en el lago de Schermützel. Las mujeres que han desempeñado un papel importante en su vida están con él, desde Helene Weigel hasta Ruth Berlau. Está también Wolfgang Harich, filósofo opuesto al régimen, que será arrestado sin que el escritor, cada vez más alejado de la realidad, ni siquiera se entere.


Rodeado de mujeres, Bert Brecht termina las vacaciones del verano en su casa de campo de Buckow. La vida parece llamarle de nuevo a Berlín, pero en realidad, lo que espera al célebre escritor no es el teatro sino la muerte. Su hija, Barbara, quema en el parque la gorra maloliente de su padre como si quisiera separarse de los accesorios del pasado. Un Brecht gruñón que busca desesperadamente su vieja gorra durante toda la película, es como un cómico hilo rojo que nos muestra lo difícil que es para el poeta, viejo y enfermo, discernir lo esencial.

Todos los que le rodean lo protegen contra la realidad. Käthe Reichel, una actriz jovencísima, no se aparta de su lado, le adora y le hace olvidar de vez en cuando su abatimiento y fragilidad. Helene Weigel se las arregla con los tipos de la seguridad interior del Estado que vienen para arrestar por "preparación de alta traición" a Wolfgang Hairich, disidente e invitado de Brecht. El escritor, enfermo, no debe enterarse de ello y, de hecho, no se enterará. El viejo hipocondríaco anota cuidadosamente sus curvas de temperatura. Hastiado y ególatra repulsa a Ruth Berlau, su antigua amante; el hijo que habían tenido juntos murió de pequeño y ahora la mujer consigue sólo crisparle los nervios con su impertinencia; Ruth trata inútilmente de ahogar su miseria en el alcohol. "¿Cuántas cabras tienes actualmente?" le pregunta agriada, pero el reproche deja totalmente indiferente al gran maestro: "en lugar de estar contenta por ver que me siento bien", le responde el escritor.

Únicamente el paisaje desprende armonía. Los personajes y sus relaciones se encuentran en el más caótico desorden. Parece como si la vida continuara girando todavía entorno a Brecht, pero Brecht se ha convertido en una estrella fija, apagada. Su interés por las mujeres es comparable al de un voyeur. Observa a Harich y a su mujer haciendo el amor y reclama al mismo tiempo derechos sobre la esposa de su invitado. Por eso, Käthe Reichel sabe exactamente cómo atraer su atención. También en la antigua RDA se hacía carrera entre las sábanas y no solamente con la cartilla del partido.

"Conocemos tu cobardía", le reprocha Wolfgang Harich, obstinado adversario de Walter Ulbrichts, a Bert Brecht. El escritor no siente interés alguno por el socialismo independiente alemán con el que sueña Harich y mucho menos por su fatal ilusión de disponer de amigos influyentes en Moscú. El gran Brecht se ha convertido en un hombre débil, ansioso de armonía. Sigue lleno de contradicciones, conmovedor en su desamparo, monstruoso en su egocentrismo y enternecedor en su desconcierto. No obstante, la debilidad física de Brecht no es ningún invento del discreto guión de Klaus Pohl; también los testigos de la época hablan de la gran fragilidad de ese hombre, muerto apenas cumplidos los 58 años. Probablemente su estado físico haya reforzado sus otras debilidades.


Al escoger los intérpretes, Jan Schütte tuvo la genial idea de escoger a Sepp Bierbichler para el personaje de Brecht. A primera vista parece impresionante, su estatura física domina sobre su calibre intelectua. Es precisamente este particular lo que acentúa las contradicciones que caracterizan al escritor, al conferirle siempre un cierto toque de enfermo imaginario y presumido, es más fácil para su entorno ignorar el verdadero estado físico de Brecht. Por otra parte, la falta de parecido físico entre el actor y el escritor pone la película a salvo de todo efecto de imitación, lo cual de manera subliminal convierte siempre a las películas biográficas en objeto de "curiosidad". Con su excelente interpretación del papel, Bierbichler compensa generosamente lo que pudiera faltarle desde un enfoque físico. Qué importa que tenga o no parecido con el escritor, Brecht hubiera podido ser ese personaje: un alemán del sur, más terco que una mula, que ha perdido las ganas de luchar, que se deja agasajar tranquilamente por una delegación de jóvenes socialistas y que, por lo demás, lo único que desea es que le dejen en paz. Entretanto, las mujeres se vigilan mutuamente, disputándose por saber cuál de ellas habrá inspirado cuál obra del escritor y las dos asistentas Weckwerth y Palitzsch, devotas y dóciles, ejecutan sin protestar las órdenes del gran maestro. Tras haber visto esta película, Brecht quedará gravado para siempre en nuestra memoria con un cierto parecido a Bierbichler. Al mismo tiempo, conservaremos el recuerdo un poco triste del arquetipo de escritor que, evidentemente, se adaptó con demasiada frecuencia a la política, sin que al final le hubiera servido de nada.

Los papeles interpretados por las mujeres son igual de convincentes: Monika Bleibtreu encarna una Helene Weigel fuerte y disciplinada, dispuesta a chalanear con los servicios de seguridad del Estado en su esfuerzo por salvar lo que ya no tiene salvación. Margit Rogall se empeña con increíble coraje en el personaje de la desesperada e histérica Ruth Berlau, una de las más trágicas víctimas de sexo femenino en la lista de Brecht. Admirable es también el trabajo de Elfriede Irralls como intérprete de Elisabeth Hauptmann. Si bien su papel no le ofrece grandes momentos en la película, la acompaña desde el principio al final como espíritu del autor, siempre presente y siempre fiable. Únicamente los hombres de los servicios de la seguridad interior del Estado han salido un poco pálidos - pero probablemente esto corresponda a la realidad de la época.

Cada enfoque de esta película profundamente elegíaca parece estar secretamente impregnado de la muerte que se avecina. Al final, cuando Brecht sangra por la nariz mientras se disputa con Ruth Berlau, hace que le lleven en coche a Berlín acompañado de Helene Weigel y Käthe Reichel. Los guardias saludan cortésmente cuando pasan el punto de control, unos segundos después arrestan a Harich. Brecht hubiera podido seguir la escena en el espejo retrovisor - hubiera bastado con que echara una mirada. No lo hizo.

Hans Günther Pflaum


Ciclo realizado con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.

Temporada IX / Función 191
Cineclub La Rosa
Austria 2154

miércoles, 14 de octubre de 2015

Función suspendida

Pese a las inclemencias del tiempo, la función de Adiós, América (Jan Schütte) se desarrollaba con cierta normalidad en el Cineclub La Rosa, hasta que un corte de luz que afectó a parte del barrio puso fin a la proyección cuando aún quedaba media hora de película.

Agradeciendo como siempre la generosidad del Goethe-Institut por la copia en 16mm, pronto intentaremos reprogramar este hermoso film.

jueves, 1 de octubre de 2015

Comenzó el ciclo sobre Jan Schütte

Con la proyección de Pasto de dragones, comenzó el ciclo "Conociendo a Jan Schütte" en el Cineclub La Rosa.


El miércoles 14 de octubre a las 20:30, en Austria 2154, los esperamos para Adiós, América.


Todas las funciones son en 16mm gracias al Goethe-Institut Buenos Aires.



miércoles, 16 de septiembre de 2015

Pasto de dragones

Primera función dedicada al director alemán Jan Schütte con Pasto de dragones, que proyectaremos en 16mm gracias al Goethe-Institut Buenos Aires. Como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria en Ausria 2154.


Miércoles 30 de septiembre - 20:30 horas
PASTO DE DRAGONES

(Drachenfutter, Alemania, 1987, blanco y negro, 79 minutos)
Dirección: Jan Schütte.
Guión: Jan Schütte, Thomas Strittmatter
Dirección de Fotografía: Lutz Konermann
Sonido: Ernst Hermann Marell
Montaje: Renate Merck
Música: Claus Bantzer
Elenco: Bhasker, Ric Young, Buddy Uzzaman, Ulrich Wildgruber, Wolf-Dieter Sprenger, Frank Oladeinde, Louis Blaise Londolz.


Shezad, fugitivo paquistaní, busca su felicidad en Hamburgo. Por la noche vende rosas en los bares y por el día vaga por las calles de la ciudad buscando empleo. Trabaja en un restaurante chino y sueña con abrir un local propio junto con Xiao, el camarero.


Shezad es un refugiado paquistaní, que trata de probar suerte en Hamburgo. Por las noches vende rosas en los bares. Durante el día, anda de un lado para otro por la ciudad tratando de buscar un empleo. En un restaurante chino empieza a trabajar entonces como lavador de platos y ayudante de cocinero.

Xiao, el camarero del restaurante, y Shezad sueñan con tener un local propio. Herder, el portero de la residencia de asilados, en la cual vive Shezad, ha realizado marginalmente actividades ilegales como intermediario de refugiados y ahora es él quien tiene que refugiarse de la justicia trasladándose al extranjero. Shezad asume la tarea de Herder, de traer a refugiados paquistaníes desde Berlín-Oriental al Oeste. De esta forma se procura él por conductos no totalmente legales dinero para financiar el proyectado restaurante. Y así es como se cumple efectivamente el sueño de Shezad y de Xiao. Sin embargo, el día mismo en que ambos abren el restaurante, el asunto termina de modo diferente a como habían pensado. Al igual que antes le sucediera a un amigo de Shezad, también ahora se le deniega a él la prórroga del permiso de residencia. Llega la policía, con objeto de expulsar a Shezad del país; Xiao se queda sólo.

"DRACHENFUTTER narra la historia de dos personas, que podrían emprender y realizar perfectamente algo juntos, pero a quienes en Alemania no se les concede ninguna oportunidad. Las biografías de las figuras son en cuanto tales ficticias, pero sus rasgos son auténticos" (Jan Schütte).

Extraño e inexplorado es el mundo del cual informa Jan Schütte en su película de argumento primeriza, la cual estuvo precedida por una película documental de igual título. Ese mundo se encuentra en medio de la República Federal de Alemania. Un camarero chino pone en la calle a un paquistaní vendedor de rosas, echándole fuera de un restaurante chino. Shezad sonríe de nuevo, cuando por la noche topa a su amigo Rashid en el metro. Ambos se encuentran de vuelta a casa, de regreso a la residencia para peticionarios de asilo político. La economía de mercado libre y las reglas de la oferta y de la demanda tampoco allí se quedan ante la puerta: la cerveza y los cigarrillos cuestan más que la última vez; parece que algunos colegas aprenden más rápidamente que los dos paquistaníes. Y el alemán director de la residencia está dando ejemplos sagaces acerca de la forma de hacer dinero. En caso necesario, a costa de los extranjeros a quienes amenaza la expulsión del país. La búsqueda de una patria puede resultar cara. El jefe alemán de Shezad en el restaurante chino es un tipo repelente, distinguiéndose con ello solamente poco de eso que él cocina. El altruismo de Shezad motiva la amistad con Xiao: la solidaridad se presenta como el único camino para sobrevivir.

Al principio, lo que a Jan Schütte le interesaba no era el mensaje sino la observación. El no expone, narra. Cuando Rashid y Shezad se encuentran ante la ventanilla de la oficina de extranjería, el director de la película no denuncia al funcionario que está tras el cristal, sino que se limita a mostrar el mecanismo que éste aplica: una burocracia sin alma que, incomprensiblemente, funciona.

Cada plano del filme vive de esa mirada precisa de la que resulta un cúmulo de detalles, que un realizador algo menos atento apenas vería. En el cine alemán solamente Fassbinder ha mostrado en los últimos tiempos poseer una atención similar y un afecto intenso por las figuras. Esto se refleja también en el lenguaje. Los idiomas extranjeros permanecen como idiomas extranjeros, sin traducción, sin subtítulos. Los extranjeros pueden mantenerse como extranjeros aunque hablen en alemán. Los actores --los extranjeros los trajo Schütte de Londres-- han aprendido un poco de alemán, recibieron sus diálogos en alemán y luego fueron traducidos al alemán: nunca antes se había oído en los cines de Alemania este galimatías con tanta autenticidad. Y de esta manera se comprende inmediatamente lo que significa que Xiao tenga que aprender en un curso de idioma conceptos como "Hackfleischverordnung" (reglamento referente a la carne picada).

Schütte, su coguionista Thomas Strittmatter y su operador Lutz Konermann poseen una instintiva y segura economía en la aplicación de sus recursos. Hamburgo aparece frío y sombrío, pero en ningún momento potencia el realizador tal impresión con efectos artificiales. Y en medio de esta triste ambientación se ve una sonrisa; en medio de esta desesperanza refulgen momentos de esperanza que hacen sentir dolorosa y definitivamente la tristeza del final. Para Shezad, Xiao y los otros la felicidad se reduce a ser una ilusión del instante presente, apenas poco más duradera que el tiempo de obturación de un fotomatón, en el cual los dos paquistaníes se fotografían juntos con una joven alemana. De este modo, son expulsados de un paraíso que no lo era, pero que ellos podrían haberlo hecho para sí.

"Yo quise hacer un filme, tan sencillo y simple como fuera posible, en el cual los hombres ocuparan el punto central. Alemania es un país rico, que se comporta despiadadamente con los refugiados de los países pobres. No se tiene ninguna consideración y no se conocen sus destinos. Tal vez DRACHENFUTTER, por mediación de la poesía, pueda contribuir a pintar otro cuadro" (Jan Schütte). El realizador puede haber querido provocar una réplica con estas declaraciones, pero precisamente esta provocación debiera servir de motivo para discusiones reveladoras.

Hans Günther Pflaum


Ciclo realizado con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.

Temporada IX / Función 189
Cineclub La Rosa
Austria 2154

Descubriendo a Jan Schütte

Nuevo ciclo para descubrir al director alemán Jan Schütte en tres películas claves de su filmografía que proyectaremos en 16mm gracias al Goethe-Institut Buenos Aires. Como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria en Ausria 2154.

Jan Schütte nació el 26 de junio de 1957 en Mannheim, Baden-Württemberg, Alemania. Ha dirigido doce films desde 1982. Estudió en las universidades de Tubinga, Zurich y Hamburgo Literatura, Filosofía e Historia del Arte, y comenzó su carrera como director de cine con documentales. Su primera película galardonada fue Pasto de dragones, en 1987.

Sus largometrajes tuvieron estrenos en el Festival de Venecia (Pasto de dragones, Los viajes de Winckelmann, Old Love), Cannes (Adiós, América y La despedida), Locarno (Fette welt) y San Sebastián (SUPERTEX). Obtuvo, entre otros, los Premios de la Crítica Alemana en 1987, el Premio Adolf Grimme en 1989 y el Premio del Cine Alemán. A nivel internacional, su trabajo recibió el reconocimiento con el Premio Francois Truffaut, Cinecritica Italia y el Premio de la Unesco, entre otros.

Schütte es miembro de la Academia de las Artes de Berlín, de la Academia de Cine Europeo y de la Academia de Cine Alemán.

Desde septiembre de 2010, dirige la Escuela de Cine y Televisión de la Academia de Berlín (DFFB). Durante este periodo ha realizado películas artísticamente únicas y con gran éxito. Bajo su liderazgo la DFFB ha desarrollado una estrecha colaboración con universidades de renombre internacional como la Columbia, Nueva York, CalArts en Los Angeles, la Escuela Internacional de Cine de Londres, La Fémis de París y la FAMU en Praga.

Desde octubre 2014 Schütte es Decano del Conservatorio del American Film Institute en Los Angeles, ciudad en la que alterna su residencia junto con Berlín. Poco visto en nuestro país, proponemos esta retrospectiva con tres filmes en 16mm.


Miércoles 30 de septiembre - 20:30 horas
PASTO DE DRAGONES
(Drachenfutter, Alemania, 1987, blanco y negro, 79 minutos)
Dirección: Jan Schütte.
Elenco: Bhasker, Ric Young, Buddy Uzzaman, Ulrich Wildgruber, Wolf-Dieter Sprenger, Frank Oladeinde, Louis Blaise Londolz

Shezad, fugitivo paquistaní, busca su felicidad en Hamburgo. Por la noche vende rosas en los bares y por el día vaga por las calles de la ciudad buscando empleo. Trabaja en un restaurante chino y sueña con abrir un local propio junto con Xiao, el camarero.


Miércoles 14 de octubre - 20:30 horas
ADIÓS, AMÉRICA
(Auf Wiedersehen, Amerika, Alemania, 1993, color, 86 minutos)
Dirección: Jan Schütte.
Elenco: Otto Tausig, Jakov Bode, Zofia Merle, Christa Berndl, Ben Lang, Josh Mostel, George Tabori, Aleksander Bardini.

Tres emigrantes, una polaca católica, su marido judío y su amigo, abandonan Nueva York tras haber vivido treinta años en esa ciudad. Motivos ajenos a su voluntad interrumpen el viaje a Polonia obligándoles a pasar la Navidades en Berlín. El matrimonio se instala en la vieja patria con los dólares ahorrados en América y el amigo regresa a los Estados Unidos con la mujer que conquista en Polonia. Una comedia tierna y melancólica.


Miércoles 28 de octubre - 20:30 horas
LA DESPEDIDA
(Abschied - Brechts letzter Sommer, Alemania, 2000, color, 91 minutos)
Dirección: Jan Schütte.
Elenco: Josef Bierbichler, Monika Bleibtreu, Elfriede Irrall, Margit Rogall, Jeanette Hain, Samuel Fintzi, Rena Zednikowa, Birgitt Minichmayr.

Las últimas vacaciones de verano de Bertolt Brecht en 1956, en su casa de campo en el lago de Schermützel. Las mujeres que han desempeñado un papel importante en su vida están con él, desde Helene Weigel hasta Ruth Berlau. Está también Wolfgang Harich, filósofo opuesto al régimen, que será arrestado sin que el escritor, cada vez más alejado de la realidad, ni siquiera se entere.


Ciclo realizado con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.