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jueves, 5 de mayo de 2016

Cine bueno y barato

La Ciudad de Buenos Aires aloja diversos cineclubes para ver películas por fuera del circuito habitual. ANCCOM recorrió los principales espacios y descubrió que existe el cine más allá del pochoclo.


El escenario se acomoda para la ocasión: bibliotecas, librerías, escuelas, museos e incluso viejas o modernas casonas se acondicionan con pocos recursos para recibir, de manera gratuita o a bajo costo, a los cinéfilos. Con el objetivo que la experiencia de ver películas en pantalla grande no se restrinja sólo a los tanques cinematográficos, existe un circuito de exhibición alternativo de ficciones y documentales que no se proyectan con frecuencia.

La cartelera que no se ve
“El cine comercial pasa la película que le ofrece un distribuidor con la que piensa que va a hacer dinero. Si la película cumple con las necesidades comerciales de la sala o del distribuidor, continúa; y si no cumple, se la baja y viene otra. El cineclubista quiere que vaya público porque está convencido de que es bueno lo que proyecta; partimos de un impulso individual que nos motiva a ver películas en pantalla grande y en determinado formato”, señala el cineclubista Emiliano Penelas.

Penelas reparte su tiempo entre la docencia y la organización de dos cineclubes. El primero de ellos funciona en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, ubicado en Austria 2154, donde antes se redactaba el diario socialista “La Vanguardia”. El Cineclub La Rosa, tal es su nombre, se apresta para inaugurar en abril su “décima temporada”, como la define su presidente fundador.

La Rosa se destaca por armar ciclos que están dedicados a autores consagrados a los que conviene revisitar. También difunde las obras de realizadores contemporáneos que no han tenido la recepción que se merecen. La belga Agnès Varda, el prolífico Werner Herzog y el documentalista Jorge Prelorán son algunos de los directores que integran los ciclos de La Rosa, cuyas funciones -proyecciones en 8 y 16 milímetros- son los miércoles a las 20.

La entrada es libre y se paga solo a voluntad, porque –para Penelas- una de las características del cineclubismo es la gratuidad. “Solo colocamos una urnita con la que invitamos a la gente a colaborar. Lo recaudado lo usamos para difundirnos y mejorar la experiencia de cada función: por ejemplo, ofrecemos programas con información de lo que se va a ver, con la ficha técnica de la película y el número de función. El programa también es parte de la historia de los cineclubes”, explica Penelas.

A él le corresponde también programar, hace nueve años, las películas que se presentan en la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA, por sus siglas en ingñés) los primeros y terceros miércoles de cada mes a las 20. Se trata de una iniciativa sin fines de lucro en su histórica sede de Reconquista 439.

Todos los años inician su programación con Alfred Hitchcock pero nunca faltan los ciclos de humor, con Buster Keaton a la cabeza. Como explica Penelas, su programación no se ciñe a ningún tipo de atadura institucional: “Hemos llegado a pasar películas de Luis Buñuel y Luis García Berlanga”, directores españoles cuya obra tiene un fuerte contenido anticlerical.

El Cineclub Dynamo también es parte de esta propuesta cultural distinta y se caracteriza por proyectar material exclusivamente en fílmico de 16 milímetros. Esta aventura nació en Mar del Plata hace doce años por iniciativa de su administrador, Carlos Müller. Realizaba funciones en distintas sedes para el público marplatense y para el de la ciudad de Buenos Aires hasta que en 2005 se afincó en San Telmo. Desde entonces, las proyecciones se efectúan en la Librería La Libre (Bolívar 646), con entrada gratuita y colaboración voluntaria, todos los miércoles a las 21, y en la residencia de arte Monte Estudios (Defensa 1008), a la que se accede por un costo de 40 pesos los viernes a las 21. El público es tan amplio como las cualidades de las obras que se proyectan. Asisten jóvenes y mayores, aficionados y estudiantes de cine, públicos casuales, vecinos del lugar e, incluso, personas que no viven cerca.

También para chicos
Una excepción la constituye la iniciativa Linterna Mágica, surgida en Suiza durante los noventa. Se trata de un cineclub para chicos de 6 a 12 años y se accede con una membresía de 650 pesos por las nueve funciones del año. A cada niño se le envía una revista con información que les servirá a los coordinadores para articular, junto a otras expresiones artísticas, conceptos centrales de películas de distintas épocas. Así, antes de la proyección, cada función incluye una presentación, un sketch cómico y una obra de teatro en las que se trabaja sobre una emoción en particular (risa, miedo, llanto y sueño).

Ilan Branderburg, su director, comenta que también existe el Plan de Membresías Solidarias para niños de Hogares de la Ciudad, al cual pudieron acceder unos 200 jóvenes desde su aparición en 2008. Estas becas han sido financiadas por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por empresas privadas y por particulares que han apadrinado a un niño.

Los cineclubes no suelen recibir la visita de un público apático, que finalizada la película se retira sin pedir algo más. “Mucha gente encuentra en estos espacios no solo un lugar de esparcimiento sino también de encuentro; ese es su plus”, afirma Müller. “El cineclubismo se presta siempre para ese diálogo después de la película. Por eso no busco que esto sea un lugar para entendidos, sino prefiero que se entienda que toda opinión es bienvenida”, explica este cinéfilo que está realizando un largometraje sobre la historia de un corto recientemente hallado por él: “San Perón”.

En el mismo sentido apunta Penelas: “Entendemos el cineclubismo con la charla posterior, con la crítica, con el ensayo, tratamos de que se hagan asociaciones entre las películas, por eso hacemos ciclos”. Asimismo añade: “Incluso hemos tenido la participación de los realizadores para que charlen con el público, para que se rompa la barrera entre el realizador y la persona que ve su obra”.

En tanto, la difusión “de boca a oreja” suele ser la punta de lanza de la repercusión de estos proyectos. También los afiches, los volantes y, sobre todo, las redes sociales son fundamentales para que los vecinos de la ciudad conozcan un cine distinto al “pochoclero” que suelen ver en las salas de los shoppings.

“Íbamos a pasar Con ánimo de amar, de Wong Kar-Wai, y eso se difundió en un grupo de Facebook de solos y solas. Cuando llegué había más de cincuenta personas; tuvimos que traer con el bibliotecario las sillas de la sala de lectura; y para mí eso es una gran alegría porque estamos convencidos de que lo que pasamos es bueno y puede gustar”, cuenta Penelas.

Del comedor al Microcentro
Buenos Aires Mon Amour (BAMA) parece el sueño hecho realidad de muchos cinéfilos. Nació en diciembre de 2007 en el living comedor del departamento de su fundador y actual director Guillermo Cisterna Mansilla.

Cisterna Mansilla sabe de la importancia de los cineclubes: “Son necesarios para poder formar espectadores, debatir, intercambiar miradas y ver material que en las salas comerciales no tienen lugar”, afirma. Pero también destaca que las salas comerciales “son necesarias para que exista el sostén de una industria”.

Uno de los desafíos que se ha propuesto BAMA es “devolverle al cine-arte el público joven, y creo que lo estamos consiguiendo”, señala su director, y agrega: “Eso implica trabajar mucho buscando material, más allá de los estrenos semanales de los distribuidores locales, que salen en varias salas al mismo tiempo. Pretendo de BAMA esa sala de cine que había desaparecido y que Buenos Aires, hace más de 40 años, supo tener”.

BAMA funciona en Avenida Presidente Roque Sáenz Peña 1145 -en el ex Arteplex Centro-, posee una cartelera de cine alternativo y entradas a entre 50 y 65 pesos, precios por debajo de la mitad que los que maneja la mayoría de las salas comerciales. El proyecto se financia con sus propios recursos, “sin subsidios ni sponsors de nadie, al contrario de lo que muchos creen”, subraya Cisterna Mansilla.

Más allá de la tevé
Fernando Martín Peña es docente, coleccionista y presentador del programa de la TV Pública “Filmoteca”, el cual desde 2006 se dedica a la difusión de películas. Según comenta, este programa televisivo es fruto de “una larga experiencia en diversos cineclubes y nació con un criterio amplio”. Ocho años después, comienza “Filmoteca en Vivo” con la idea de “devolver el programa a su ámbito natural, que es la sala con público en vivo”, destaca Peña. Las funciones se realizan en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), en su sede de Moreno 1199, establecimiento que depende del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).

La programación está a cargo de Peña cuyo criterio busca ser amplio, de modo de atraer a la mayor cantidad de espectadores posible. “En general me muevo por fuera del canon, porque hoy los clásicos de la historia del cine son muy accesibles, así que me parece mejor hacer que se vean materiales menos obvios”, explica Peña.

Respecto de la importancia de proyectar en formato fílmico, detalló: “Pasamos exclusivamente fílmico porque lo digital es algo que hoy cualquiera puede ver en su casa. El fílmico tiene otra textura, otra calidez, y cada vez está más relegado, así que me parece importante recuperar una forma de ver el cine que se extingue y que es comunitaria, social”.

Orlando Narváez es administrativo en el Departamento de Alumnos de la ENERC y contribuye en la preparación de las funciones de “Filmoteca en Vivo”. “Cuando entré a trabajar en la Escuela era un lugar muy cerrado, pero desde que está a cargo de Pablo Rovito (n. del r.: Coordinador de la ENERC) se empezó a abrir a la comunidad. Por eso invito a que la gente se acerque y a que se anime a entrar, porque la ENERC ha dejado de ser un lugar solo para estudiantes, y va a encontrar mucha gente macanuda”, afirma.

Las funciones de “Filmoteca en Vivo” se realizan los viernes a las 23, los sábados a las 19 y 21, y los domingos a las 17, 19 y 21. La sala de la ENERC tiene espacio para albergar a un centenar espectadores. Los films mudos suelen estar acompañados por la música en vivo a cargo de Fernando Kabusacki y Matías Mango.

Feos, sucios y malos de Ettore Scola, Drácula interpretado por Bela Lugosi, Metrópolis de Fritz Lang, La condición humana, largometraje de Masaki Kobayashi, que tiene más de nueve horas de duración y que se proyectó sin interludios, integran algunos de los títulos de este espacio. Con estos films “la gente salía emocionada como no había visto nunca”, recuerda Narváez.

Otras pantallas
Los puntos de encuentro para disfrutar de grandes obras del celuloide se diversifican. Otros escenarios a los que se puede ingresar gratis o a bajo precio en la Ciudad son:
Instituto Goethe (Avenida Corrientes 343)
Alianza Francesa (sede Avenida Córdoba 946)
Centro Cultural Ricardo Rojas (Avenida Corrientes 2038)
Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken” (Agustín R. Caffarena 51)
Cine Gaumont
Cineclub ECO (Avenida Corrientes 4940)
Cineclub Pasaje 17 (Bartolomé Mitre 1553)
Cineclub Archibrazo (Mario Bravo 441)
Cineclub TEA (Aráoz 1460)

Aunque su época de esplendor, durante los años cincuenta y sesenta, haya quedado lejos, desde que el realizador León Klimovsky organizara las primeras exhibiciones en la ciudad entre 1927 y 1928, el cineclub sigue rodando su propia historia. Para disfrutar en familia o con amigos, para poder conocer nuevas personas, o, simplemente, para romper con el tedio individual, los cineclubes continúan siendo un buen espacio de esparcimiento colectivo a bajo costo.

Escrito por Leandro Rojas Soto // Fotos de: Andrés Wittib
ANCCOM, Agencia de Noticias de Ciencias de la Comunicación, UBA

lunes, 16 de junio de 2014

Películas que debes ver antes de morir: “El círculo rojo" (Le cercle rouge, 1970), de Jean-Pierre Melville

Reproducimos el artículo de Raúl Ruiz Serna sobre la próxima función del Cineclub La Rosa, y una película que "hay que ver antes de morir".

El circulo rojo es una película de atracos al más puro estilo cine negro, pero al mismo tiempo es mucho más que una películas de atracos, es poesía visual fascinante construida en base a la conjunción de unas imagenes de una belleza fría y distante, y de una banda sonora repleta de silencios… Jean-Pierre Melville se siente fascinado por la mitología urbana norteamericana, por su violencia, por su nihilismo, ama el cine negro norteamericano, pero su sensibilidad es la de un poeta, la de un artísta obsesionado con la perfección y el detalle, cada imagen, cada sonido, cada gesto, todo parece importante, hasta tal punto que la historia es lo de menos, lo importante es como la cuenta, que transmite, que te hace sentir sin que apenas te des cuenta. Siendo el cine negro un género de acción, de continuo movimiento, sino mirad los clásicos del cine negro de Raoul Walsh o Howard Hawks, el polar de Melville es quietud, pausa, reflexión, es un cine de contrastes, en el que parece que pueda ocurrir cualquier cosa en cualquier momento, pero en el que nada de eso realmente importa, lo que importa realmente es lo fascinado que se siente el espectador con todas las pequeñas sensaciones que transmite. Es por ello que su cine requiere que el espectador no solo busque un argumento que lo entretenga, sino que además sea sensible a la imagen, al sonido, al detalle. Si se es sensible a todas esos estímulos ver una película de Melville es mucho más que una película, una experiencia.

El Polar es un género propiamente francés pero sumamente influenciado por el cine norteamericano, es en definitiva una versión francesa del cine negro y el policíaco que se hacía en Estados Unidos en los años 40 y 50, y de la literatura de las novelas pulp norteamericanas de los años 20 y 30, la influencia va más allá de las historias y sobretodo es patente en la estética, en los usos de tópicos y de elementos que conforman tanto los personajes como la ambientación, pero con una sensibilidad propiamente francesa.

Jean-Pierre Melville es el director con más talento de los que realizaron Polar entre los 50 y los 70, su cine negro es uno de los más personales, especiales y extraordinarios, cuando por otro lado es un profundo admirador del cine norteamericano y su cine no deja de ser un homenaje a ese cine que admira, pero más allá de la admiración encontramos una gran personalidad propia, Melville es un esteta del cine tan refinado y perfeccionista como puede serlo Wong Kar-Wai, por poner un ejemplo de director-artista, así sus historias son sencillas, tópicas y muy masculinas, pero las formas cinematográficas son las de un gran artista obsesionado con la perfección.

El círculo Rojo (Le Cercle Rouge) (1970) es uno de los mejores polares de todos los tiempos, pero es que varios de los trabajos de Melville están entre lo mejor de este género: El Samurai, El Confidente (Le Doulos), Hasta el Último Aliento (Le deuxième souffle) o Un flic son todas obras maestras del género. El círculo Rojo tiene además un reparto de primer orden, como es frecuente en el mejor cine de Melville, así tenemos actores del nivel de Alain Delon, Bourvil, Gian Maria Volonté o Yves Montand, entre otros. La película tiene además una de las mejores escenas de atracos que se han filmado jamás. En realidad toda la película es una gozada visual, cada imagen tiene un encanto especial, la fotografía de la película es espectacular, fría y distante, pero de una belleza casi mágica.

Raúl Ruiz Serna

lunes, 13 de junio de 2011

El ánimo exquisito

Comenzamos el ciclo de películas relacionadas a los amores, tortuosos, especiales y de los otros, con la magistral obra de Wong Kar-Wai y su visión romántica sentimental de Con ánimo de amar. El miércoles 15 de junio a las 20, en Austria 2154. Entrada libre, colaboración voluntaria.

Miércoles 15 de junio - 20 horas
CON ÁNIMO DE AMAR
(Fa yeung nin wa, Hong Kong/Francia, 2000, color, 98 minutos)
Dirección, Producción y Guión: Wong Kar-Wai.
Dirección de Fotografía: Christopher Doyle, Pung-Leung Kwan y Mark Lee Ping-bin.
Montaje: William Chang.
Dirección de arte y vestuario: William Chang.
Música: Mike Galasso y Shigeru Umebayashi.
Elenco: Tony Leung Chiu Wai, Maggie Cheung, Rebecca Pan, Liu Chum y Siu Ping-Lam.


En medio de una sociedad conservadora, una historia instalada en Hong Kong en 1962, dos parejas se mudan a habitaciones contiguas y lo que pareciera ser azar comienza a ser un cruce de historias cotidianas que se develan extraordinarias.

Los cónyuges de cada uno dejan de aparecer, salen de sus vidas para que el amor se desarrolle entre los protagonistas, una bella mujer casada con un hombre de negocios que viaja mucho, y un elegante casado con una mujer muy ocupada.


Como la historia que cuenta, la película se torna fascinante en el modo en que se desarrolla. La sutileza visual, la exquisitez de las imágenes, el devenir de la cámara y una ambientación majestuosa hacen que el melodrama se convierta en una experiencia sensorial.

Ganadora del premio al Mejor actor (Tony Leung) y Mejor Fotografía en el festival de Cannes.



Temporada 5 / Función 84
Cineclub La Rosa
Austria 2154

sábado, 4 de junio de 2011

Un ciclo de mil amores

Comienza el frío y nos pusimos románticos con la proyección de tres grandísimas películas recientes pero poco revisionadas. Wong Kar-Wai, Cristoffer Boe y Bernardo Bertolucci, las firmas enamoradas. Siempre en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.


El amor es una temática universal y ha sido atravesada por los más diversos géneros. La problemática de las relaciones humanas es desde el comienzo de los relatos uno de los preferidos de todos los autores.

En esta ocasión hemos querido programar tres filmes de la última década que sin embargo han caído en esa zona gris donde aún no llega el revisionismo y muchas veces nos quedamos con las ganas de volver a ver. 

Se trata de historias de dos grandísimos directores como Wong Kar-Wai y Bernardo Bertolucci, y el debut del danés Christoffer Boe que aportan además de su mirada sobre el amor, sus refinadas miradas para crear climas y estéticas particulares.

Emiliano Penelas
Programador


Miércoles 15 de junio - 20 horas
CON ÁNIMO DE AMAR
(Fa yeung nin wa, Hong Kong/Francia, 2000, color, 98 minutos)
Dirección: Wong Kar-Wai
Elenco: Tony Leung Chiu Wai, Maggie Cheung, Rebecca Pan, Liu Chum y Siu Ping-Lam.

Wong kar-Wai construye en el Hong Kong de 1962 un melodrama sencillo y cotidiano, narrado con una destreza visual sorprendente para terminar hablando de las relaciones personales, la amistad y el amor.

Mejor actor (Tony Leung) y Mejor Fotografía (Christopher Boyle) en el festival de Cannes.


Miércoles 29 de junio - 20 horas
RECONSTRUCCIÓN DE UN AMOR
(Reconstruction, Dinamarca, 2003, color, 91 minutos)
Dirección: Christoffer Boe.
Elenco: Nikolaj Lie Kaas, Maria Bonnevie, Krister Henriksson, Nicolas Bro, Ida Dwinger, Helle Fagralid, Isabella Miehe-Renard, Malene Schwartz y Peter Steen.

Un amor triangular contado como un rompecabezas en el que intervienen la casualidad y el destino. La reconstrucción implica mucho más que lo sentimental, y dependerá de las decisiones del protagonista.

Premio "Cámara de oro" y "Mirada joven" en el festival de Cannes 2003.


Sábado 2 de julio - 20 horas
CAUTIVOS DEL AMOR
(Besieged, Gran Bretaña / Italia, 1998, color, 93 minutos)
Dirección: Bernardo Bertolucci.
Elenco: Thandie Newton, David Thewlis, Claudio Santamaría, John C. Ojwang, Massimo De Rossi, Cyril Nri, Paul Osul y Veronica Lazar.

Una mujer africana debe emigrar dejando a su marido preso por el dictador que asedia a su país. En Italia trabaja en la casa de un pianista británico que pronto caerá enamorado. Conmovedora, elegante, inolvidable.

sábado, 17 de mayo de 2008

Primer ciclo 2007: "Mi Buenos Aires querido"

Luego de dos presentaciones especiales fuera de ciclo, el Cineclub comenzó formalmente 2007 con "Mi Buenos Aires querido". Bajo ese nombre se dieron una serie de películas y cortometrajes dedicados a nuestra ciudad.


3. Miércoles 18 de abril
NUEVE REINAS, de Fabián Bielinsky.
Junto al cortometraje BUENOS AIRES, de David J. Kohon
Dos minúsculos estafadores que habitualmente trabajaban por unos pocos pesos, se conocerán fortuitamente una madrugada, e imprevistamente se verán envueltos en un negocio de centenares de miles. Un negocio urgente, inmediato, tanto que no les permitirá dudar: tienen que seguir adelante, hacer lo necesario, tomar por el cuello a la única oportunidad que la vida les va a presentar.
Junto a la película de Bielinsky, un corto imperdible de quien quizás sea el director que mejor filmó a Buenos Aires: David José Kohon.

4. Miércoles 2 de mayo
FELICES JUNTOS (Happy together), de Wong Kar Wai.
Junto al cortometraje LA CALLE DE LOS CINES, de Christian Stauffacher, quien estuvo presente.
Las cosas no salen como esperaban para los protagonistas de esta historia de hongkoneses varados en la Argentina. La sutileza y la finura de Wong Kar Wai, ganador de la Palma de Oro en Cannes por esta magnífica película, muestran a Buenos Aires como quizás nunca la vimos los porteños.
Junto al corto ganador del último concurso organizado por la Legislatura de la Ciudad y la Facultad de Arquitectura de la UBA sobre temáticas porteñas: un documental sobre el esplendor y caída de la calle Lavalle y sus cines.

5. Miércoles 16 de mayo
BOLIVIA, de Adrián Caetano.
Junto al cortometraje MEDIANERAS, de Gustavo Taretto.
"Bolivia", de Adrián Caetano ("Un oso rojo", "Crónica de una fuga"), es Buenos Aires desde la mirada de Freddy, un inmigrante boliviano que consigue trabajo como parrillero en un bar de San Cristóbal. Allí conocerá a Rosa, paraguaya, y sufrirá la xenofobia de los porteños.
En el mismo programa, el excelente trabajo de Gustavo Taretto, "Medianeras", en donde Buenos Aires sirve de escenario a la historia de desencuentros de Mariana y Martín. Lo mismo que los une es lo que los separa: medianeras. Ganador de los más importantes premios internacionales al cortometraje, incluyendo Mejor Película, Director, Guión y Premio del Público en Clermont Ferrand, Francia.