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sábado, 12 de junio de 2021

Cien años Berlanga

Este 12 de junio se conmemoran cien años del nacimiento de uno de los más grandes directores del cine español, Luis García Berlanga, a quien el Cineclub La Rosa le dedicó varias funciones y participó de un homenaje especial en el Festival de Mar del Plata.


Luis García Berlanga cumpliría 100 años este 12 de junio, pero los 89 que vivió le dieron tiempo de filmar un buen puñado de obras maestras como ¡Bienvenido, Mister Marshall!, Plácido, El verdugo o La vaquilla, todas proyectadas en el Cineclub La Rosa. 

Humor, acidez y ternura son parte de su cóctel, regado con actuaciones brillantes, un guión preciso y diálogos filosos, además de un manejo de cámara y un dominio del plano secuencia envidiable. 

Para celebrar su centenario, toda España se ha rendido nuevamente a sus pies rememorando sus películas, citando sus referencias, volviendo a los lugares de rodaje y preparando exposiciones con su obra y proyecciones de sus films. 

En 2011, al año de su muerte, el Festival Internacional de Mar del Plata organizó un ciclo con copias nuevas de sus películas y un homenaje que incluyó una publicación que es parte del catálogo de la Biblioteca y una mesa redonda en el Hotel Provincial de la que participaron como moderador José Martínez Suárez, presidente del Festival y socio honorario de la Biblioteca, Carlos Aristáin, amigo personal de Berlanga y colaborador en varias de sus películas, el crítico e investigador cinematográfico Pablo De Vita, y Emiliano Penelas, programador del Cineclub La Rosa y entonces presidente del Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte.

Tiempo después, el propio Martínez Suárez presentaba El verdugo en nuestra sala y como una auténtica aventura berlanguiana, cuando la ciudad se inundaba proyectábamos un extra en aquel ciclo "Un enero con Berlanga": París Tombuctú, la última película del maestro presentada por De Vita.

"La única aspiración que me queda es la de ser un hombre mimado, mimado por cosas inconcretas. Un hombre que no tenga que pensar más que en recibir una serie de rayos dorados de ternura, de mimo, de luces, de impresiones, de paisajes. Impactarme, recibir y alimentarme de sensaciones de oro, esplendorosas", confesó el cineasta en el libro Berlanga, contra el poder y la gloriade Antonio Gómez Rufo.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Mario Camus y la posguerra española

En noviembre el Cineclub La Rosa programa dos películas en las que Mario Camus, basándose en novelas de Camilo José Cela y Miguel Delibes, retrata el franquismo y las consecuencias de la Guerra Civil Española. Será, como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.

La Guerra Civil Española (1936-1939), escenario de pruebas de la II Guerra Mundial e hito histórico del Siglo XX, marcó a fuego no sólo a la generación que la vivió, sino que continuaron sus consecuencias a lo largo de décadas de dictadura franquista. El cine español ha dado obras maestras a partir de estos hechos. Desde los sainetes cargados de humor negro de Luis García Berlanga (Plácido, El verdugo, La vaquilla, que hemos proyectado en el Cineclub), o las películas sociales de Juan Antonio Bardem (Muerte de un ciclista, Calle Mayor), casi todas las generaciones posteriores han vuelto su mirada hacia la realidad sociocultural de aquel momento.

Mario Camus (Santander el 20 de abril de 1935) pertenece a la generación del Nuevo Cine Español, y es uno de quienes mejor supo narrar esas historias de la posguerra a través de las novelas de dos eximios escritores como Camilo José Cela y Miguel Delibes.

Ganador del Oso de oro en el Festival de cine de Berlín en 1983 por La Colmena. En 1984 en el Festival Internacional de cine de Cannes gana la mención especial del jurado ecuménico por Los santos inocentes, una de las películas españolas más conocidas por los espectadores. Por estas dos películas gana un gran reconocimiento como cineasta a nivel internacional como nacional. Fue galardonado con el Goya de Honor de la Academia española en 2011.


Miércoles 13 de noviembre - 20:30 horas
LA COLMENA
(Idem, España, 1982, color, 105 minutos)
Dirección: Mario Camus.
Elenco: José Sacristán, Victoria Abril, Luis Escobar, Charo López, Ana Belén, Fiorella Faltoyano, Concha Velasco, José Luis López Vázquez, Francisco Rabal, José Sazatornil, Antonio Resines, Francisco Algora, Mary Carrillo, Emilio Gutiérrez Caba, Elvira Quintillá, Luis Ciges, Imanol Arias, Agustín González, María Luisa Ponte y Camilo José Cela.

Camilo José Cela escribe en el prólogo a la primera edición de su novela: "La Colmena no es otra cosa que un pálido reflejo, que una humilde sombra de la cotidiana, áspera, entrañable y dolorosa realidad (...) no aspira a ser más que un trozo de vida narrado sin reticencias, sin extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre, exactamente como la vida discurre. Queramos o no queramos. La vida es lo que vive -en nosotros o fuera de nosotros-; nosotros no somos más que su vehículo, su excipiente como dicen los boticarios (...) Su acción discurre en Madrid -en 1942- y entre un torrente, o una colmena, de gentes que a veces son felices, y a veces, no". Ganadora del Oso de Oro en el Festival de Berlín.


Miércoles 27 de noviembre - 20:30 horas
LOS SANTOS INOCENTES
(Idem, España, 1984, color, 107 minutos)
Dirección: Mario Camus.
Elenco: Alfredo Landa, Francisco Rabal, Juan Diego, Terele Pávez, Belén Ballesteros, Juan Sachez, Ágata Lys, Agustín González, Manuel Zarzo, Mari Carrillo y José Guardiola.

España franquista. Durante la década de los sesenta, una familia de campesinos vive miserablemente en un cortijo extremeño bajo la férula del terrateniente. Su vida es renuncia, sacrificio y obediencia. Su destino está marcado, a no ser que algún acontecimiento imprevisto les permita romper sus cadenas. Basada en la novela de Miguel Delibes. Premio al Mejor Actor compartido entre Paco Rabal y Alfredo Landa en el Festival de Cannes.

viernes, 27 de enero de 2012

Nadie tan grande como Berlanga

"Me despierta un número largo, de ésos que te dan miedo. Me dan miedo porque sé qué significa. Sé que cuando aparece un número muy largo en mi móvil me llaman de una televisión o una radio, y cuando las llamadas se suceden una tras otra, es que algo terrible ha ocurrido. “¿Qué puedes decirme de la muerte de Luis García Berlanga?” La noticia suena como un disparo en mis oídos. “Algo rápido, dos frases”. Es para las noticias. La crueldad suele ser muy sincera. Pensar algo con sentido, resumir una vida en dos frases. Surgen en mi cabeza todos los momentos personales vividos junto al Maestro, con mayúsculas, y se me hace un nudo en la garganta. En fracciones de segundo pasan delante de mis ojos imágenes de sus películas, de su obra inabarcable. ¿Me están pidiendo de verdad que resuma a Berlanga en dos frases? ¿Es una broma? ¿Cómo les explico que Berlanga es más importante para mí que Dreyer, que Ford? ¿Cómo les explico que Plácido cambió mi vida? ¿Cómo me puedo acercar, tan sólo aproximar a una idea que refleje la tormenta de imágenes y sentimientos que me están haciendo llorar? “¿Cómo era? Decían que era peculiar”. ¿Peculiar? No puedo evitar ofenderme. “Por favor, ¿puedes elegir otra palabra mejor que 'peculiar', a la hora de elaborar tu pregunta?” Berlanga metió un puño en mi corazón y lo arrancó de cuajo, mientras, con la otra mano, me hacía burla. Y yo me reía, y lloraba, en el cineclub de la Universidad, y no sabía que esa película, Plácido, me acompañaría en sueños toda la vida. Los rostros de sus actores, Jose Luis López Vázquez, Manuel Alexandre y tantos otros, serían mi familia para siempre.



Berlanga y Buñuel son el alma de un país cruel que trata a sus genios de “peculiares”, el corazón sangriento y negro de un país ingrato que nunca aprenderá a amar a sus hijos lo suficiente, a devolverles con reconocimiento el valor incalculable de su aportación artística. Berlanga supo amar y odiar y reír y rodar con la fuerza asombrosa de un hombre libre, pese a la dictadura, a la intransigencia y la supuesta inteligencia de algunos. Berlanga se encuentra en el Olimpo de los grandes, no de este país, del mundo entero. La mejor película que se ha rodado nunca, El verdugo, define los límites del discurso acerca de la condición humana. Y lo hace con el lenguaje de los dioses, con la Divina Comedia, con el ácido corrosivo de la sonrisa demoníaca y tierna. Nos devuelve la verdad más negra con un abrazo, el negro corazón que nos fue arrebatado se nos entrega envuelto en cariño y ternura. Nadie en la historia del cine ha llegado tan lejos en talento y tan cerca de nuestras almas malheridas.

Buñuel es el único que puede mirarle frente a frente.

Nadie tan grande como Berlanga.

Palabras de Álex de la Iglesia en el velatorio de Berlanga

lunes, 16 de enero de 2012

Siente a un pobre a su mesa

Segunda función del ciclo dedicado a Berlanga con una de sus obras cumbres, selección oficial Cannes y nominada al Oscar a la mejor película extranjera: Plácido. Será el miércoles 18 de enero a las 20 horas, en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.

Miércoles 18 de enero - 20 horas
PLÁCIDO
(Idem, España, 1961, blanco y negro, 87 minutos)
Dirección: Luis García Berlanga
Guión: Rafael Azcona y Luis García Berlanga
Producción: Alfredo Matas
Fotografía: Francisco Sempere
Edición: José Antonio Rojo
Música: Miguel Asins Arbó
Elenco: Cassen, José Luis López Vázquez, Elvira Quintillá, Manuel Alexandre, Mario Bustos, Amelia de la Torre, Julia Caba Alba, Amparo Soler Leal, Mari Carmen Yepes, Luis Ciges y Antonio Ferrandis.

En una pequeña ciudad de provincias, a unas burguesas ociosas se les ocurre la idea de organizar una campaña navideña cuyo lema es: "Siente a un pobre a su mesa". Se trata de que los más necesitados disfruten por una noche del calor y el afecto que no tienen, compartiendo la Nochebuena con familias pudientes. En medio de los preparativos se encuentra Plácido, que ha sido contratado para participar con su motocarro en la cabalgata, pero surge un problema que le impide centrarse en su trabajo: ese mismo día de Nochebuena vence la primera letra del motocarro, que es su único medio de vida.

“Siente a un pobre en su mesa”: tal era el título original del film de Berlanga que de manera más directa y con mayor saña se metió con la hipocresía del sector más bienpensante de la burguesía española. Aquel título, que su autor -por primera vez en colaboración con Azcona- tomó prestado de la paternalista campaña de caridad con que el protocatolicismo franquista buscaba aplacar las conciencias de los más privilegiados en Navidad, no consiguió superar la censura; pero su premisa se mantuvo intacta. Así que, en efecto, hay en la película una campaña organizada por la Junta de Damas de la alta sociedad para que los privilegiados que se sientan más magnánimos inviten a un indigente a su cena de Nochebuena; un plan en el que el pobre de Plácido -con su modesto “motocarro” comprado a crédito- se ve involucrado a la fuerza y por pura necesidad. No sólo se sabe que Plácido impresionó al mismísimo Billy Wilder con la magistral puesta en escena de sus vertiginosas escenas corales; es probable que se trate también de la película más políticamente incorrecta de su director, y seguro que la más incorrecta de todas las que han sido nominadas a un Oscar a mejor film extranjero en la historia de la Academia. (Catálogo del 26º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata)

Temporada VI / Función 101
Cineclub La Rosa
Austria 2154

lunes, 2 de enero de 2012

La risa y la tragedia

A propósito de nuestro ciclo de enero con Luis García Berlanga, reproducimos el artículo escrito por nuestro amigo Pablo De Vita con motivo del homenaje que se le hiciera en el Festival de Mar del Plata al gran director español, que con sus films renovó la cinematografía de su país.

García Berlanga, en el rodaje de Plácido (1961).

Una pareja es presa de la vorágine consumista. En un pueblo se alborotan pensando en la bienvenida a una comitiva estadounidense y en otra pequeña ciudad, en Nochebuena, los más ricos invitan a los pobres a sentarse a su mesa. También está quien acepta la labor "ejemplificadora" del verdugo y otro que conoce a una mujer cercana a la perfección. Pero en el cine de Luis García Berlanga todo resulta muy diferente a lo esperado, porque el marido de esa pareja feliz pierde su trabajo; la comitiva sigue de largo sin siquiera adivinar el recibimiento; la Nochebuena no significa necesariamente compartir el pan; el verdugo reniega de la pena capital y la mujer perfecta es, en rigor, una muñeca de goma. "Mi cine es humorístico sólo en la primera lectura: a la sonrisa inicial del espectador le sigue una mueca trágica o al menos una reflexión. Una reflexión sobre la fagocitación de ese individuo que lucha solo frente a la sociedad, que es para él una atracción seductora y también un descenso a los infiernos", dijo a La Nación, en una de sus visitas a la Argentina. Las más destacadas películas de Berlanga, fallecido hace un año, podrán verse en copias fílmicas restauradas, en la 26º edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, del 5 al 12 de noviembre. Son 10 títulos que se exhiben gracias al Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales de España (ICAA) y a la Oficina Cultural de la Embajada de España en la Argentina. Trabajos de indudable valor que prolongan la vigorosa personalidad de un artista que combinó en su cine el humor y la ternura con la crítica mordaz y el desencanto.

Berlanga había nacido en Valencia en 1921 y pertenecía a una familia politizada: su abuelo había sido diputado del Partido Liberal y su padre comenzó en esa fuerza política para luego sumarse a los republicanos del Frente Popular. Su biografía incluye estudios con los jesuitas, internados en Suiza, una carrera en Filosofía y Letras que no terminó y las armas, en la 40º División del Ejército Republicano durante la Guerra Civil y en la franquista División Azul durante la Segunda Guerra Mundial. Medio siglo después retrató en La vaquilla los días de la Guerra Civil Española pero lo hizo con su habitual tono farsesco, a través de la historia de un grupo de soldados republicanos que se adentran en territorio del bando nacional con el objetivo de raptar al animal del título para arruinarle la fiesta al enemigo y, principalmente, conseguir comida.

En 1947 ingresó en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas de Madrid. Su actividad previa lo había involucrado con la poesía, la pintura, la crítica cinematográfica y la escritura de guiones. Su asociación artística con Juan Antonio Bardem, desde su paso por la escuela, fue definitoria para la concreción de la ópera prima conjunta de los cineastas, Esa pareja feliz, con un argumento que goza de una impactante actualidad: un mísero matrimonio es elegido por una marca de jabón para ser "la pareja feliz" de un solo día y recibir, en un contexto de miseria y marginalidad, diversos regalos que supuestamente les "cambiarán la vida". Fernando Fernán Gómez compone con sagacidad a un trabajador del cine que es despedido sin causa.

¿Su estilo? "Tengo el mismo amor por el plano-secuencia que el que tiene el húngaro Miklos Jancsó. Pero eso me permite gobernar la escena en su totalidad, lo que a veces me hace pensar que el oficio del cineasta suele asemejarse al del psicoanalista", declaró Berlanga en una entrevista con este diario. Un cine con diálogos continuos, superpuestos y salpicados para construir el retrato deformante y jocoso de una realidad invariablemente amarga.

La primera película filmada bajo su entera responsabilidad fue ¡Bienvenido, Mister Marshall! (1953), que obtendría el premio especial del jurado en el Festival de Cine de Cannes y que pudo concluirse gracias al dinero que, en señal de agradecimiento, aportó un señor a quien uno de los productores había salvado de morir ahogado. El paso de la película por el festival estuvo rodeado de circunstancias tan berlanguianas como su propio guión: con intención promocional se repartieron dólares falsos con el rostro de los protagonistas en lugar del retrato de Washington y la delegación fue llevada a la comisaría acusada de falsificación. Por su parte, Edward G. Robinson, miembro del jurado, protestó por la secuencia donde una bandera estadounidense es arrastrada por el río y obligó a que el film se proyectara con el corte respectivo. El escritor Antonio Gómez Rufo, coguionista de la última película del realizador, París-Tombuctú, en una conferencia sobre "Berlanga y la censura" brindada en la Universidad de Cádiz, narró una singular anécdota: "Por si faltara algo, el estreno de la película en Madrid coincidió con la llegada del nuevo embajador de Estados Unidos que, al ver en la Gran Vía lo de ¡Bienvenido, Mister Marshall! , creyó que era algo preparado en plan de burla, y a punto estuvo de organizarse un incidente diplomático. Ese embajador aparecía en el No-Do [Noticiarios y Documentales , noticiero que se proyectaba en los cines españoles, antes del film. N. de E.] que se exhibía en una escena de la película, en un reportaje sobre la ayuda norteamericana a Europa, el famoso Plan Marshall". Éxito absoluto e innegable referencia a la situación de España, aislada de la ayuda de Estados Unidos para la reconstrucción de Europa, el film también es síntesis de ciertos tipos sociales que prevalecen en el tiempo y contiene una de las frases más célebres de la historia del cine español pronunciada por el actor José Isbert: "Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación os la voy a dar porque os la debo".

Calabuig (1956) hace foco en la relación entre la ciencia y la carrera armamentista, con un claro alegato en favor de la paz; en ¡Vivan los novios! (1970) se relata la historia de un casamiento que puede ser suspendido en razón de un fallecimiento, a no ser que se oculte a la difunta hasta después de la boda; Tamaño natural (1974) es protagonizada por un Michel Piccoli enamorado de una muñeca de goma; La escopeta nacional es la primera de la trilogía de la familia Leguineche, una esperpéntica historia rodada en 1977, con un industrial que organiza una cacería como vehículo para su pretendido ascenso social, y Todos a la cárcel (1993), su anteúltimo trabajo, traslada la acción a una prisión en el Día Internacional del Preso de Conciencia. Estas comedias también forman parte de la selección que se proyectará en Mar del Plata junto a otros títulos muy recordados. Tal es el caso de Plácido (1961), estrenada en un cine de Avenida de Mayo cinco años más tarde de su realización y que insólitamente, pese a su nominación al Oscar como mejor película extranjera, se exhibía sin publicidad y como complemento de un film de Palito Ortega. El origen de la historia fue la campaña "Siente un pobre a su mesa" ideada por el franquismo, que pretendía despertar el sentimiento de la caridad; en la película los anfitriones se encuentran más preocupados en limpiar sus conciencias que en atender a los indigentes. Una crítica a la incapacidad de remediar los problemas reales. Su título iba a ser el lema de la campaña de caridad formal promovida por el gobierno de Franco, pero la censura lo impidió y obligó a Berlanga a cambiarlo por el nombre del personaje protagónico.

Desde Plácido en adelante, con la excepción de sus dos últimas películas, el guionista español Rafael Azcona fue una figura tan necesaria como ineludible en la labor del director. Juntos estuvieron en Buenos Aires en 1967 para ultimar preparativos del rodaje de la coproducción con la Argentina de Las pirañas, que se estrenó en España con el título La boutique. También a esta dupla y a Ennio Flaiano se debe el guión de la estremecedora, cómica y negra El verdugo (1963), que obtuvo el premio de la crítica en el Festival de Venecia. El film contó con el protagónico de Nino Manfredi y su proyección tampoco estuvo exenta de escándalo. Creyéndola un panfleto político a favor de Franco, conocido entonces en el mundo con el título del film, anarquistas italianos recibieron a la comitiva arrojándoles piedras. El embajador español en Roma quiso prohibirla y en su estreno en España sufrió varios cortes de la censura. Incluso motivó la famosa frase que el Generalísimo le dedicó a su realizador: "Ya sé que Berlanga no es un comunista; es algo peor, es un mal español".

En lejanas entrevistas, Berlanga reconocía su condición de "miembro de honor de mil cosas" y su aspiración a vivir cientos de años. De alguna forma, como sus admirados Quevedo y Valle Inclán, a quienes siguió en clave fílmica, ha conseguido que su máximo anhelo se convirtiera en realidad.

Pablo De Vita
Diario La Nación, 28 de octubre de 2011

domingo, 1 de enero de 2012

Un enero con Berlanga

Para pasar los días de calor en la ciudad, nada mejor que una dosis de buen cine lleno de humnor, ironía y sarcasmo a la manera del gran director español Luis García Berlanga. Como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.

Maestro del humor español, Luis García Berlanga (1921-2010) no tiene en nuestro país el reconocimiento que debería tener por parte de una generación que se ha perdido o se le ha pasado por alto uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos.

Divertido, entretenido, y con mucho para apreciar más allá de la risa, porque Berlanga no sólo hace reir, sino que además en la propia acidez de su estilo dice cosas que van calando en otro plano, sembrando el conflicto interno de vernos festejar las contradicciones que presentan las miserias cotidianas de los hombres, las pequeñas alegrías y tristezas mezcladas.

Recientemente homenajeado por el último Festival de Mar del Plata, enero será un muy buen mes para darse un chapuzón en el cine de este verdadero gigante del cine.

Emiliano Penelas
Programador

Viernes 13 de enero - 20 horas
¡BIENVENIDO, MR. MARSHALL!
(Idem, España, 1953, blanco y negro, 75 minutos)
Dirección: Luis García Berlanga
Elenco: Lolita Sevilla, Manolo Morán, José Isbert, Alberto Romea, Elvira Quintillá. Narración: Fernando Rey.

En un pequeño pueblo de provincia, pobre y olvidado, se espera con ansias el arribo de una reconocida cantante y la comisión del Plan Marshall, el proyecto de rescate económico de los norteamericanos para la reconstrucción europea. Todo el pueblo, entonces, se preparará para la visita.

Miércoles 18 - 20 horas
PLÁCIDO
(Idem, España, 1961, blanco y negro, 87 minutos)
Dirección: Luis García Berlanga
Elenco: Cassen, José Luis López Vázquez, Elvira Quintillá, Manuel Alexandre, Mario Bustos, Amelia de la Torre, Julia Caba Alba, Amparo Soler Leal, Mari Carmen Yepes, Luis Ciges y Antonio Ferrandis.

"Siente a un pobre a su mesa" es el lema de la campaña navideña para ayudar a quienes más lo necesitan. Berlanga apunta contra la hipocresía burguesa, contra las damas de caridad y con el espíritu paternalista del franquismo. Selección oficial del Festival de Cannes. Nominada al Oscar a la mejor película extranjera.

Viernes 20 - 20 horas
EL VERDUGO
(Idem, España / Italia, 1963, blanco y negro, 90 minutos)
Dirección: Luis García Berlanga
Elenco: Nino Manfredi, Emma Penella, José Isbert, José Luis López Vázquez, Ángel Álvarez, María Luisa Ponte, María Isbert y Julia Caba Alba.

Un joven enamorado de la hija del verdugo pronto se ve obligado de casarse con ella, embarazada en la furtiva relación. El padre, a punto de jubilarse, ofrece su trabajo al yerno, quien se verá así beneficiado de un crédito para la vivienda. Ácida y tragicómica, es probablemente la mejor película de Berlanga.

Miércoles 25 - 20 horas
LA VAQUILLA
(Idem, España / Italia, 1985, color, 122 minutos)
Dirección: Luis García Berlanga
Elenco: Alfredo Landa, José Sacristán, Guillermo Montesinos, Santiago Ramos, Carles Velat, Juanjo Puigcorbé, Eduardo Calvo y Violeta Cela.

En medio de la Guerra Civil Española, un frente de batalla en el que hace más de un año no se dispara un solo tiro, divide a un pueblo. Del lado Nacional planean una corrida, motivo que llevará a los Republicanos a querer raptar la vaquilla para arruinarles el festejo. En el preciso relato coral, Berlanga aprovecha para colar un discurso anti bélico y reflexionar sobre el conflicto que marcó la historia de su país en el Siglo XX.

Viernes 27 - 20 horas
TODOS A LA CÁRCEL

(Idem, España, 1993, color, 99 minutos)
Dirección: Luis García Berlanga
Elenco: José Sazatornil, José Sacristán, Agustín González, Manuel Alexandre, Rafael Alfonso, Juan Luis Galiardo, José Luis López Vázquez, Agustín González, Santiago Segura, Luis Ciges, Marta Fernández-Muro, Antonio Gamero, Chus Lampreave, Eusebio Lázaro, Mónica Randall, Guillermo Montesinos y José María Tasso.

Un empresario con pocos escrúpulos organiza el "Día Internacional del Preso de Conciencia" en una cárcel, mezclando viejos presos políticos, empresarios, gente de la cultura, etc. Todos los personajes quieren sacarle partido a su estancia, y en el medio, en una obra coral desopilante, aparece la desmesura en todos sus niveles.

EXTRA, EXTRA
Miércoles 1 de febrero - 20 horas
PARÍS-TOMBUCTÚ
(Idem, España, 1999, color, 107 minutos)
Dirección: Luis García Berlanga.
Elenco: Michel Piccoli, Concha Velasco, Amparo Soler Leal, Javier Gurruchaga, Santiago Segura, Juan Diego, Eusebio Lázaro, Luis Ciges, Manuel Alexandre, Pepe Sancho y Cristina Collado.

Michel des Assantes (Piccoli) es un prestigioso cirujano plástico que cansado de todo le compra a un hombre su bicicleta y con ella el tour que planeaba hacer desde París hasta el África. Pero todo terminará (y comenzará, para nosotros) en un pequeño pueblecito español en el que conviven miles de personajes histriónicos y adorables.