A propósito de la proyección de Lili Marleen, de Rainer W. Fassbinder, en el Cineclub La Rosa, publicamos el siguiente artículo de Carlos Penelas.
Una vez cerrado el cerco sobre el VI Ejército Alemán, los soldados soviéticos comenzaron a aplicar todo tipo de tácticas para desmoralizar a los alemanes. En algunos sectores enviaban una patrulla por la noche con un espantapájaros vestido de Hitler y una invitación a los soldados alemanes a dispararle. El espantapájaro estaba cargado con una trampa explosiva por si alguna patrulla quería retirarlo de su lugar. La policía secretar rusa, la NKVD, instaló un sistema de parlantes para transmitir mensajes a los alemanes. Durante horas, especialmente en la fría noche rusa, los soviéticos hacían sonar a todo volumen música de tango, a la que consideraban con la capacidad de transmitir un sentimiento adecuadamente siniestro, que desmoralizaba aún más a las tropas cercadas del enemigo. A las canciones de nuestra música popular, se le intercalaban mensajes recordándoles su desesperada situación.
Carlos Penelas
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viernes, 30 de mayo de 2014
jueves, 29 de mayo de 2014
Fassbinder lo hizo de nuevo
El ciclo dedicado al director alemán finalizó con la proyección en 16mm de Lili Marleen, y como en todas las funciones, fue a sala llena. Una alegría inmensa.
Los videos
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domingo, 18 de mayo de 2014
Lili Marleen
Última función del ciclo dedicado a Rainer Werner Fassbinder con la proyección, en el hermosísimo formato de 16mm, de Lili Marleen. Todo será en Austria 2154 el miércoles 28 de mayo a las 20 horas, con entrada libre y colaboración voluntaria.
Miércoles 28 de mayo - 20 horas
Miércoles 28 de mayo - 20 horas
LILI MARLEEN
(Idem, Alemania, 1981, color, 116 minutos)
Dirección: Rainer Werner Fassbinder
Guión: Rainer Werner Fassbinder, Manfred Purzer y Joshua Sinclair, sobre la novela Der Himmel hat viele Farben, de Lale Andersen
Producción: Enzo Peri y Luggi Waldleitner
Dirección de Fotografía: Xaver Schwarzenberger
Montaje: Rainer Werner Fassbinder (como Franz Walsch) y Juliane Lorenz
Música: Peer Raben
Elenco: Hanna Schygulla, Giancarlo Giannini, Mel Ferrer, Karl Heinz von Hassel, Erik Schumann, Hark Bohm y Rainer Werner Fassbinder.
La película trancusrre durante el Tercer Reich y es sobre el amor prohibido entre una cantante alemana (Hanna Schygulla) y un compositor suizo judío (Giancarlo Giannini), quien activamente procura ayudar a un grupo de judíos alemanes. Está basada en un fragmento de la autobiografía de Lale Andersen (1913-1972), cuya carrera como cantante estuvo ligada siempre a la famosa canción que da título al film y trataba sobre dos amantes que ante la gran puerta de un cuartel deben decirse adiós.
Drama romántico en tiempos de la II Guerra Mundial, Lili Marleen es también la crónica de amores imposibles, la descripción de situaciones límite y el uso de un lenguaje recargado y barroco. La tensión bélica y la irracionalidad de sus manifestaciones confieren al relato un tono desasosegante y perturbador, al amparo del que toda desmesura es posible y cualquier despropósito encaja en las dimensiones apocalípticas del conflicto.
Fassbinder utiliza a los personajes para simbolizar la enorme trascendencia que llegará a tener esta canción, demasiado melancólica para el gusto de los nazis pero que los soldados hicieron triunfar ya que los transportaba, al menos mentalmente, a los brazos de esa chica con la que sueñan en medio del horror de la guerra, situación que el director marca con escenas de combate o bombardeos que se suspenden repentinamente cuando en las radios de los dos lados de la trinchera empieza a sonar "Lili Marleen".
Lili Marleen fue la película más cara de la cinematografía alemana hasta 1980: diez millones y medio de marcos. La crítica atacó duramente al film por no ser fiel a determinados aspectos históricos, quizá sin saber que lo más importante en Lili Marleen no es la Historia, sino el mito de una canción que logró acallar las armas durante la guerra por unos momentos; el mito de una mujer que se convirtió por casualidad en una estrella; y el mito de una carrera artística inocente en un estado culpable.
"Película sobre una sociedad a punto de desmoronarse en la más absoluta nada, Lili Marleen es, por encima de su apariencia externa, un ideario estético, el cuestionamiento de unos valores establecidos desde la propia estabilidad de su momento histórico (1980), unos valores apolillados en el corazón de la pudibunda y reaccionaria Alemania conservadora, una Alemania en cuyo interior todavía latía vivo el embrión generador del viejo nazismo, y a cuya ventana se asomó el díscolo Fassbinder para arrojar el más letal e inesperado veneno: la propia parodia de un conflicto del cual él había sido su más inmediato producto". (José Antonio Bielsa Arbiol)
Temporada VIII / Función 161
Cineclub La Rosa
Austria 2154
(Idem, Alemania, 1981, color, 116 minutos)
Dirección: Rainer Werner Fassbinder
Guión: Rainer Werner Fassbinder, Manfred Purzer y Joshua Sinclair, sobre la novela Der Himmel hat viele Farben, de Lale Andersen
Producción: Enzo Peri y Luggi Waldleitner
Dirección de Fotografía: Xaver Schwarzenberger
Montaje: Rainer Werner Fassbinder (como Franz Walsch) y Juliane Lorenz
Música: Peer Raben
Elenco: Hanna Schygulla, Giancarlo Giannini, Mel Ferrer, Karl Heinz von Hassel, Erik Schumann, Hark Bohm y Rainer Werner Fassbinder.
La película trancusrre durante el Tercer Reich y es sobre el amor prohibido entre una cantante alemana (Hanna Schygulla) y un compositor suizo judío (Giancarlo Giannini), quien activamente procura ayudar a un grupo de judíos alemanes. Está basada en un fragmento de la autobiografía de Lale Andersen (1913-1972), cuya carrera como cantante estuvo ligada siempre a la famosa canción que da título al film y trataba sobre dos amantes que ante la gran puerta de un cuartel deben decirse adiós.
Drama romántico en tiempos de la II Guerra Mundial, Lili Marleen es también la crónica de amores imposibles, la descripción de situaciones límite y el uso de un lenguaje recargado y barroco. La tensión bélica y la irracionalidad de sus manifestaciones confieren al relato un tono desasosegante y perturbador, al amparo del que toda desmesura es posible y cualquier despropósito encaja en las dimensiones apocalípticas del conflicto.
Fassbinder utiliza a los personajes para simbolizar la enorme trascendencia que llegará a tener esta canción, demasiado melancólica para el gusto de los nazis pero que los soldados hicieron triunfar ya que los transportaba, al menos mentalmente, a los brazos de esa chica con la que sueñan en medio del horror de la guerra, situación que el director marca con escenas de combate o bombardeos que se suspenden repentinamente cuando en las radios de los dos lados de la trinchera empieza a sonar "Lili Marleen".
Lili Marleen fue la película más cara de la cinematografía alemana hasta 1980: diez millones y medio de marcos. La crítica atacó duramente al film por no ser fiel a determinados aspectos históricos, quizá sin saber que lo más importante en Lili Marleen no es la Historia, sino el mito de una canción que logró acallar las armas durante la guerra por unos momentos; el mito de una mujer que se convirtió por casualidad en una estrella; y el mito de una carrera artística inocente en un estado culpable.
"Película sobre una sociedad a punto de desmoronarse en la más absoluta nada, Lili Marleen es, por encima de su apariencia externa, un ideario estético, el cuestionamiento de unos valores establecidos desde la propia estabilidad de su momento histórico (1980), unos valores apolillados en el corazón de la pudibunda y reaccionaria Alemania conservadora, una Alemania en cuyo interior todavía latía vivo el embrión generador del viejo nazismo, y a cuya ventana se asomó el díscolo Fassbinder para arrojar el más letal e inesperado veneno: la propia parodia de un conflicto del cual él había sido su más inmediato producto". (José Antonio Bielsa Arbiol)
Temporada VIII / Función 161
Cineclub La Rosa
Austria 2154
sábado, 17 de mayo de 2014
Lili Marleen, por Roger Ebert
El 1 de enero de 1981 el famoso crítico norteamericano Roger Ebert publicaba este comentario sobre Lili Marleen, de Fassbinder, que veremos en la última función del ciclo dedicado al director alemán, el miércoles 28 de mayo a las 20 horas, en Austria 2154, con proyección en 16mm.
El último Rainer Werner Fassbinder no es aquel joven director europeo que despreció el brillo de Hollywood. Justo él, que fue criado con las películas americanas, y un día durante su adolescencia dijo que su sueño era hacer una película tan hermosa como una de las grandes producciones de Hollywood de los años '30, incorporando su visión personal.
Los primeros trabajos de su asombrosa filmografía de aproximadamente 40 películas fueron hechos con presupuestos demasiado pequeños como para sostener aquella visión. Pero en los últimos años de su vida, en varias contaba con los presupuestos y moldes como para filmar películas que se vieran y sintieran tan elaboradas como aquellas producciones de estudio del Hollywood de preguerra. Los títulos incluyeron su "trilogía alemana" de El Matrimonio de María Braun, Lois y Veronika Voss, así como Lili Marleen.
Esta última es una película cargada de ironía. Protagonizada por Hanna Schygulla, que se había convertido en una estrella internacional tras aparecer en la gran producción María Braun. Aquel papel era sobre una mujer que trató, sin ayuda de nadie, de recrearse en una imagen exitosa; su vida transcurría paralela a la posguerra del "milagro económico alemán". Ahora en Lili Marleen hay otra mujer, llamada Willie, cuya vida pública transcurre en paralelo con el auge y caída del Nazismo.
El film comienza en 1938, tarde para un alemán bien informado y ser ingenuo sobre el partido Nazi, pero Willie no parece muy enterada. Canta en un cabaret, se enamora de Giancarlo Giannini, y comprende que es un líder en el submundo antinazi al que apoyará arriesgando su vida.
En Alemania, graba una versión de "Lili Marleen" que se convierte en el tema del momento en todas las radios. Comienza a ser identificada con la canción, con el Nazismo, y con el esfuerzo de guerra, y se convierte en una heroína nacional al mismo tiempo que reserva su vida privada al héroe de la resistencia, pareciendo capaz de reconciliar al público y los códigos privados que diametralmente se oponen.
La película entremezcla la investigación Nazi de las actividades de Giannini con los interminables momentos de Schygulla cantando "Lili Marleen", y hasta hay una apropiación irónica cuando Fassbinder inventa un nuevo instrumento de tortura Nazi: un breve bit del disco de "Lili Marleen" tocándola una y otra vez a un preso desvalido, una especie de tortura china de agua en los oídos.
Lili Marleen no es una de las grandes películas de Fassbinder, pero tiene un malvado sentido de humor, exhibido en las dos contraposiciones favoritas del director, la atenuación y la hipérbole. Sus personajes toman las grandes situaciones silenciosamente, y luego se vuelven histéricos con nimiedades; sus pequeñas ambiciones e intrigas los obsesionan mientras, en el fondo, la civilización se derrumba bajo la luz de una lamparita.
Roger Ebert
Traducción de Emiliano Penelas
El último Rainer Werner Fassbinder no es aquel joven director europeo que despreció el brillo de Hollywood. Justo él, que fue criado con las películas americanas, y un día durante su adolescencia dijo que su sueño era hacer una película tan hermosa como una de las grandes producciones de Hollywood de los años '30, incorporando su visión personal.
Los primeros trabajos de su asombrosa filmografía de aproximadamente 40 películas fueron hechos con presupuestos demasiado pequeños como para sostener aquella visión. Pero en los últimos años de su vida, en varias contaba con los presupuestos y moldes como para filmar películas que se vieran y sintieran tan elaboradas como aquellas producciones de estudio del Hollywood de preguerra. Los títulos incluyeron su "trilogía alemana" de El Matrimonio de María Braun, Lois y Veronika Voss, así como Lili Marleen.
Esta última es una película cargada de ironía. Protagonizada por Hanna Schygulla, que se había convertido en una estrella internacional tras aparecer en la gran producción María Braun. Aquel papel era sobre una mujer que trató, sin ayuda de nadie, de recrearse en una imagen exitosa; su vida transcurría paralela a la posguerra del "milagro económico alemán". Ahora en Lili Marleen hay otra mujer, llamada Willie, cuya vida pública transcurre en paralelo con el auge y caída del Nazismo.
El film comienza en 1938, tarde para un alemán bien informado y ser ingenuo sobre el partido Nazi, pero Willie no parece muy enterada. Canta en un cabaret, se enamora de Giancarlo Giannini, y comprende que es un líder en el submundo antinazi al que apoyará arriesgando su vida.
En Alemania, graba una versión de "Lili Marleen" que se convierte en el tema del momento en todas las radios. Comienza a ser identificada con la canción, con el Nazismo, y con el esfuerzo de guerra, y se convierte en una heroína nacional al mismo tiempo que reserva su vida privada al héroe de la resistencia, pareciendo capaz de reconciliar al público y los códigos privados que diametralmente se oponen.
La película entremezcla la investigación Nazi de las actividades de Giannini con los interminables momentos de Schygulla cantando "Lili Marleen", y hasta hay una apropiación irónica cuando Fassbinder inventa un nuevo instrumento de tortura Nazi: un breve bit del disco de "Lili Marleen" tocándola una y otra vez a un preso desvalido, una especie de tortura china de agua en los oídos.
Lili Marleen no es una de las grandes películas de Fassbinder, pero tiene un malvado sentido de humor, exhibido en las dos contraposiciones favoritas del director, la atenuación y la hipérbole. Sus personajes toman las grandes situaciones silenciosamente, y luego se vuelven histéricos con nimiedades; sus pequeñas ambiciones e intrigas los obsesionan mientras, en el fondo, la civilización se derrumba bajo la luz de una lamparita.
Roger Ebert
Traducción de Emiliano Penelas
jueves, 24 de abril de 2014
Ciclo "R.W. Fassbinder" en 16mm
Con el ciclo dedicado a Rainer Werner Fassbinder concretamos un verdadero lujo que hace rato queríamos darnos en el Cineclub La Rosa. Proyectaremos tres películas del prolífico director alemán en el hermoso formato fílmico de 16mm. Todo será en Austria 2154.
Acercarse al cine de Fassbinder es acercarse a Fassbinder mismo. En sólo catorce años de vida profesional Rainer Werner Fassbinder dirigió cuarenta y tres películas que no tuvieron tiempo de despegarse de su creador. Fassbinder está vivo en sus películas como pocos directores porque nunca le interesó distanciarse de ellas, o nunca se lo planteó. El tiempo de los planteos, de pensar en acabar una película tranquilamente, lo usó para lanzarse febrilmente a su próximo film, obra de teatro, programa radial o nota periodística hasta su muerte en 1982, a los pocos días de haber cumplido treinta y siete años.
Entre su nacimiento en Munich en 1945 y su fallecimiento en la misma ciudad apenas días después de filmar Querelle -en sólo 22 días- hay una infancia triste y solitaria que lo marcó en su vida y su carrera, que son casi lo mismo. "Crecí más o menos sin padres y ya de muy pequeño, entre los siete y los nueve años, viví completamente sólo", sostenía Fassbinder, quien además se calificaba como un niño "maníaco-depresivo". Si vale la pena detenerse en la infancia de este creador desesperado es justamente porque sus películas y toda su obra son una reacción contra los primeros años de su vida. Esto no quiere decir que todo el cine de Fassbinder sea desgarrador, melancólico o triste. Muchas veces su cine divierte y hace reír. Es ahí donde se conjura todo el desamparo de una vida apurada e intensa que acabó tempranamente y permanece latente en sus películas, de las que -además de guionista, director y productor- muchas veces fue actor y también director de fotografía, editor o escenógrafo.
Su personalidad obsesiva y explosiva hace que su obra tenga hoy seguidores en todo el mundo y que Fassbinder tenga el extraño privilegio de ser considerado un autor "de culto", con seguidores apasionados y detractores implacables. De lo que no quedan dudas es que Fassbinder es un nombre ineludible en la rica historia del cine alemán e incluso en el cine de la segunda mitad del siglo pasado. Su nombre puede pasar esporádicamente al olvido y cuando eso ocurre, una oportuna retrospectiva viene a recordarnos su mundo único y genial. Es lo que ocurre con la retrospectiva que programó el Cineclub La Rosa, que le ofrecerá durante mayo a los cinéfilos de Buenos Aires el privilegio de ver cuatro largometrajes de este autor irrepetible en formato 16 milímetros.
(Mütter Kusters Fahrt zum Himmel, Alemania, 1975, color, 120 minutos)
Dirección: Rainer Werner Fassbinder
Elenco: Brigitte Mira, Margit Carstensen, Ingrid Caven, Karlheinz Böhm, Irm Hermann
Un obrero de una planta química, inesperadamente, en un acto de rebelión, asesina al hijo de su jefe, suicidándose a continuación. Este hecho transformará por completo la vida de su mujer (Emma Küsters) quien, con la falta de apoyo que recibe de un hijo (dominado por su mujer) y de una hija (que sólo busca su propia gloria), iniciará una odisea personal en la que tendrá que enfrentarse a manipulaciones mediáticas e ideólogos políticos que buscan utilizarla para sus propios fines, ignorando la única razón que a ella le mueve: defender y devolver la dignidad a la memoria de su marido.
Entre su nacimiento en Munich en 1945 y su fallecimiento en la misma ciudad apenas días después de filmar Querelle -en sólo 22 días- hay una infancia triste y solitaria que lo marcó en su vida y su carrera, que son casi lo mismo. "Crecí más o menos sin padres y ya de muy pequeño, entre los siete y los nueve años, viví completamente sólo", sostenía Fassbinder, quien además se calificaba como un niño "maníaco-depresivo". Si vale la pena detenerse en la infancia de este creador desesperado es justamente porque sus películas y toda su obra son una reacción contra los primeros años de su vida. Esto no quiere decir que todo el cine de Fassbinder sea desgarrador, melancólico o triste. Muchas veces su cine divierte y hace reír. Es ahí donde se conjura todo el desamparo de una vida apurada e intensa que acabó tempranamente y permanece latente en sus películas, de las que -además de guionista, director y productor- muchas veces fue actor y también director de fotografía, editor o escenógrafo.
Su personalidad obsesiva y explosiva hace que su obra tenga hoy seguidores en todo el mundo y que Fassbinder tenga el extraño privilegio de ser considerado un autor "de culto", con seguidores apasionados y detractores implacables. De lo que no quedan dudas es que Fassbinder es un nombre ineludible en la rica historia del cine alemán e incluso en el cine de la segunda mitad del siglo pasado. Su nombre puede pasar esporádicamente al olvido y cuando eso ocurre, una oportuna retrospectiva viene a recordarnos su mundo único y genial. Es lo que ocurre con la retrospectiva que programó el Cineclub La Rosa, que le ofrecerá durante mayo a los cinéfilos de Buenos Aires el privilegio de ver cuatro largometrajes de este autor irrepetible en formato 16 milímetros.
Carlos Müller
Cineclub Dynamo
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Jueves 1 de mayo - 19:30 horas
LA ANGUSTIA CORROE EL ALMA
(Angst essen Seele auf, Alemania, 1974, color, 93 minutos)
Dirección y guión: Rainer Werner Fassbinder
Elenco: Brigitte Mira, El Hedi Ben Salem, Barbara Valentín, Irm Hermann, Elma Kazlova, Anita Bucher, Gusti Kreisal
En un café al que acuden los trabajadores inmigrantes, Emmi Kurowski, una viuda de unos sesenta años, conoce a Salem, un marroquí treintañero. Inducido por la dueña del bar, Salem invita a Emmi a bailar, hablan, la acompaña a casa y, al día siguiente, se queda a vivir con ella. Esta relación provoca un gran escándalo, y las vecinas visitan al propietario del edificio para denunciar a Emmi. Premio del Jurado Ecuménico y Premio FIPRESCI en Cannes.
LA ANGUSTIA CORROE EL ALMA
(Angst essen Seele auf, Alemania, 1974, color, 93 minutos)
Dirección y guión: Rainer Werner Fassbinder
Elenco: Brigitte Mira, El Hedi Ben Salem, Barbara Valentín, Irm Hermann, Elma Kazlova, Anita Bucher, Gusti Kreisal
En un café al que acuden los trabajadores inmigrantes, Emmi Kurowski, una viuda de unos sesenta años, conoce a Salem, un marroquí treintañero. Inducido por la dueña del bar, Salem invita a Emmi a bailar, hablan, la acompaña a casa y, al día siguiente, se queda a vivir con ella. Esta relación provoca un gran escándalo, y las vecinas visitan al propietario del edificio para denunciar a Emmi. Premio del Jurado Ecuménico y Premio FIPRESCI en Cannes.
Miércoles 14 de mayo - 20 horas
EL VIAJE A LA FELICIDAD DE MAMÁ KÜSTER(Mütter Kusters Fahrt zum Himmel, Alemania, 1975, color, 120 minutos)
Dirección: Rainer Werner Fassbinder
Elenco: Brigitte Mira, Margit Carstensen, Ingrid Caven, Karlheinz Böhm, Irm Hermann
Un obrero de una planta química, inesperadamente, en un acto de rebelión, asesina al hijo de su jefe, suicidándose a continuación. Este hecho transformará por completo la vida de su mujer (Emma Küsters) quien, con la falta de apoyo que recibe de un hijo (dominado por su mujer) y de una hija (que sólo busca su propia gloria), iniciará una odisea personal en la que tendrá que enfrentarse a manipulaciones mediáticas e ideólogos políticos que buscan utilizarla para sus propios fines, ignorando la única razón que a ella le mueve: defender y devolver la dignidad a la memoria de su marido.
Miércoles 28 de mayo - 20 horas
LILI MARLEEN
(Idem, Alemania, 1981, color, 116 minutos)
Dirección: Rainer Werner Fassbinder
Elenco: Hanna Schygulla, Giancarlo Giannini, Mel Ferrer, Karl Heinz von Hassel, Erik Schumann, Hark Bohm, Rainer Werner Fassbinder
Lili Marleen es la historia de una canción que, durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a convertirse en un himno, primero del nazismo y después del bando aliado. En 1936, Norbert Schultze, un pianista de cabaret, le puso música a la letra que había escrito años atrás un soldado alemán. Tres años más tarde la grabó en disco una bella pero mediocre cantante, Lale Andersen, que consiguió un éxito y una popularidad tales que los servicios de propaganda del Tercer Reich decidieron hacer suya la canción.
(Idem, Alemania, 1981, color, 116 minutos)
Dirección: Rainer Werner Fassbinder
Elenco: Hanna Schygulla, Giancarlo Giannini, Mel Ferrer, Karl Heinz von Hassel, Erik Schumann, Hark Bohm, Rainer Werner Fassbinder
Lili Marleen es la historia de una canción que, durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a convertirse en un himno, primero del nazismo y después del bando aliado. En 1936, Norbert Schultze, un pianista de cabaret, le puso música a la letra que había escrito años atrás un soldado alemán. Tres años más tarde la grabó en disco una bella pero mediocre cantante, Lale Andersen, que consiguió un éxito y una popularidad tales que los servicios de propaganda del Tercer Reich decidieron hacer suya la canción.
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