viernes, 15 de octubre de 2021

Cactus de cine

La Biblioteca incorporó a su catálogo a dos autores clásicos del cine francés, que también teorizaron sobre el séptimo arte en sus inicios: Jean Epstein y Abel Gance, en prolijas ediciones de Cactus. 



domingo, 10 de octubre de 2021

Hitchcock y Eisner para leer

Escritos y entrevistas de Alfred Hitchcock, y el histórico ensayo de Lotte Eisner sobre el cine clásico alemán se incorporaron al catálogo de la Biblioteca gracias a la última compra realizada con el programa Libro% de la Conabip.  


Por si no lo sabían, la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte cuenta con una gran cantidad de volúmenes dedicados al cine.


viernes, 8 de octubre de 2021

Valentino en Buenos Aires

Por gentileza de Gourmet Musical, ya tenemos a disposición en el catálogo de la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte el libro Valentino en Buenos Aires. Los años veinte y el espectáculo, de Sergio Pujol.

La gran estrella del cine internacional nunca estuvo físicamente en la Argentina, pero Rodolfo Valentino fue el gran símbolo del espectáculo en tiempos del surgimiento de la cultura de masas. Entre el Centenario y la crisis económica mundial de los años treinta, una ciudad sobrepoblada de nativos e inmigrantes y enriquecida por las exportaciones agropecuarias se convirtió en uno de los mayores centros productores y consumidores de las nuevas formas y encarnaciones del arte popular, como apunta la reseña del libro. 

Durante los años locos, a la vez marco temporal y protagonista verdadero de esta investigación, el teatro criollo vivió su época de gloria, compitiendo por el fervor popular con el cine y la ópera. El desarrollo pionero de la radio no solo cambió radicalmente los modos de la comunicación sino que promovió con fuerza el crecimiento del tango, género que, abundantemente grabado, atravesó un período de profunda renovación. En paralelo con el auge de la música porteña, el jazz devino en referente de la modernidad sonora, la avanzada de una idea de música global que encontraría entre los porteños un público informado y fervoroso. De la explosión de la cultura popular y su influencia en los cambios sociales, políticos y económicos que transformarían el país trata este libro ameno y esclarecedor de Sergio Pujol. 

Acerca de su primera edición, ahora corregida y actualizada, Blas Matamoro escribió: «Preciso en sus fuentes, infatigable en sus pesquisas, rápido y divertido en su relato, Pujol nos sigue proponiendo la gran historia de la pequeña cultura.»

jueves, 16 de septiembre de 2021

Pesar por el fallecimiento de Enrique Acuña

El psicoanalísta y escritor, que desarrolló actividades durante cinco años en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, también presentó un documental propio en el Cineclub La Rosa. Acompañamos a sus seres queridos en este momento. 

En 2015, como cierre del I Coloquio de A.A.GUA. -Asociación Amigos Guaraníes- "El bilingüismo del otro", Enrique Acuña presentó en el Cineclub La Rosa su documental Karaí -Los caminos del nombre-, la historia de una curación sagrada en la cultura mbya-guaraní, función 194 de nuestra Temporada IX.

Acuña era médico, psicoanalista, escritor y docente. En la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte organizó y dictó junto a docentes invitados los Seminarios Clínicos de psicoanálisis entre 2015 y 2019; Jornadas de la Red AAPP (Asociaciones Analíticas y Publicaciones Periódicas); y Coloquios de la Asociación Amigos Guaraníes (AAGUA).

sábado, 19 de junio de 2021

La apasionante historia de Alice Guy, la olvidada pionera del cine de ficción

Al principio de los tiempos no había nada. Luego, vinieron el firmamento, los animales y la humanidad. Y en 1985, los primeros cineastas cogieron la creación y la encapsularon en un celuloide. Siempre ha habido discusión entre quién fue el inventor del cine. La corriente más extendida en Europa habla de los hermanos Lumière, quienes hicieron la primera proyección cinematográfica en el Salón Indio del Gran Café del Boulevard de París. Pero muchos estudiosos de la materia se refieren al estadounidense Alva Edison, inventor del primer proyector, el kinetoscopio, como el verdadero protagonista.


Aunque el debate siempre ha bailado entre estos dos nombres, hasta bien entrado el siglo XX no se había contemplado la figura de Alice Guy Blaché como la verdadera inventora del Séptimo Arte tal y como lo conocemos. Fue ella quien se ocupó de insuflarle una narrativa a los relatos que aparecían en la pantalla. Quizás sin su figura, el cine habría tardado mucho más en dejar de ser documental –la idea de los Lumière era recoger testimonios audiovisuales de lo que pasaba a su alrededor, con fines científicos, como se puede ver en Llegada de un tren a la estación de la Ciotat o El regador regado– y pasar a contar historias con las que soñar. Y para ello no solo hizo de guionista sino que interpretó el oficio de primera mujer directora de cine del mundo.

Alice Guy Blaché nació en el seno de una familia de clase media, y orígenes chilenos, en una pequeña población de Francia, Saint-Mandé, en 1873. Su padre era escritor y editor y le contagió a la francesa el amor por la literatura y las artes. En su veintena y tras la muerte de su padre, se formó como mecanógrafa para poder así mantener a su madre viuda y a sus cuatro hermanos. Comenzó a trabajar de secretaria para Léon Gaumont, un fotógrafo que entonces hacía sus pinitos en el cine primigenio desarrollando los proyectores de la época. Esto la llevó a conocer a Louis Lumiére y a todos los cinéfilos que estaban embelesados con las posibilidades de este nuevo invento. La mente de Alice se llenó de fantasías y le pidió a su jefe que le permitiese hacer una película.

El título de su primera obra fue El hada de los repollos (La Fée aux Choux, 1896), la primera adaptación literaria del mundo sobre un popular cuento europeo en el que los bebés varones nacen en repollos y las niñas en rosas. A pesar de las negativas de los Lumière, que no pensaban que el proyecto fuese a funcionar por ser mera ficción, fue todo un éxito. Gaumont la nombró productora jefe de la compañía.



Alice continuó con su sueño, luchando por mantenerse económicamente a través de la profesión. En 1906 llegó a realizar una película, La vida de Cristo, con más de 300 extras rodada en exteriores reales, los jardines de Fountainebleu. Aunque su vida cambió drásticamente un año después, cuando conoció a su marido, Hebert Blaché, un camarógrafo que trabajaba para la misma compañía que ella, pero en la sede británica, y con el que tuvo dos hijos.

Las aspiraciones de la pareja parecían ir al unísono. Al poco tiempo de conocerse se fueron a Estados Unidos para intentar abrir una filial de Gaumont en Nueva York. En 1910, se desvinculó del proyecto para crear el mayor estudio cinematográfico, precursor de Hollywood, The Solax Company, cuando su primer hijo tenía solo unos meses. Embarazada del segundo, creó otro referente estudio de cine, Fort Lee. Se dice que en empapeló las calles con el nombre de su estudio y el lema "Sé natural". En estos años realizó tres películas a la semana, haciendo un total de casi mil films con técnicas innovadoras y de todo tipo de géneros (western, comedias, dramas…). La Metro Goldwyn Mayer distribuyó sus realizaciones hasta 1918. Todo eran éxitos hasta entonces. Pero la carga de trabajo y su familia le obligaron a ceder el poder de Solax a su marido. Lo nombró director y ella se centró en escribir.


Cinco años después de montar este primer proyecto, Herbert la abandonó a ella y a sus hijos tras las faldas de una actriz con la que se mudó a Los Ángeles. En 1922 se separaron oficialmente y Alice, a pesar de haber sido una prolífica artista, se vio obligada por la presión de las deudas a subastar su estudio y posesiones. Volvió a Francia y nunca más dirigió una película. Con el tiempo, y la compañía de su hija, se mudó a Wayne, Nueva Jersey, donde pasó sus últimos años.

Murió en 1968 en un asilo de ancianos, desprovista del reconocimiento que se había labrado a lo largo de su historia. Aunque en la década de los 40 había escrito una autobiografía con un registro de todas sus películas e historia, no llegó a trascender. Intentó hablar con sus colegas de profesión –muchos de ellos, incluso su marido, se habían otorgado el mérito de sus metrajes– e historiadores de cine sin mucho éxito. A día de hoy, se sigue trabajando por devolver el reconocimiento y autoría a Guy. El primer éxito reseñable de sacarla del olvido fue una obra de la periodista Alison McMahan, Alice Guy Blaché: una visionaria olvidada del cine, publicada en 2006. En 2016, lo hizo en España la investigadora Alejandra Val Cubero, con la publicación Vida de Alice Guy Blaché.

Esto es solo una confirmación más de que la historia ha condenado a la mujer en un segundo plano. Mujeres que cambiaron el rumbo de la humanidad o que hicieron pequeños inventos que hicieron nuestra vida más fácil. Ejemplos de ello son también Ada Lovelace, hija de Lord Byron, como la primera programadora de ordenadores. O la actriz Hedy Lamarr, creadora del Wifi. Como ellas, miles de féminas a lo largo de la historia tuvieron que recurrir a sus padres, maridos, hermanos o compañeros de trabajo para poder compartir sus inventos con el mundo. Llevándose ellos todo el reconocimiento y borrando a las mujeres creativas y luchadoras de los libros de Historia.

Ana Arjona
Vanity Fair, marzo de 2021

 

lunes, 14 de junio de 2021

Gracias, Alex De la Iglesia

A raíz del Centenario Berlanga, Alex De la Iglesia publicó en su cuenta de Twitter la mención que hicimos a sus palabras despidiendo a Luis García Berlanga

sábado, 12 de junio de 2021

Cien años Berlanga

Este 12 de junio se conmemoran cien años del nacimiento de uno de los más grandes directores del cine español, Luis García Berlanga, a quien el Cineclub La Rosa le dedicó varias funciones y participó de un homenaje especial en el Festival de Mar del Plata.


Luis García Berlanga cumpliría 100 años este 12 de junio, pero los 89 que vivió le dieron tiempo de filmar un buen puñado de obras maestras como ¡Bienvenido, Mister Marshall!, Plácido, El verdugo o La vaquilla, todas proyectadas en el Cineclub La Rosa. 

Humor, acidez y ternura son parte de su cóctel, regado con actuaciones brillantes, un guión preciso y diálogos filosos, además de un manejo de cámara y un dominio del plano secuencia envidiable. 

Para celebrar su centenario, toda España se ha rendido nuevamente a sus pies rememorando sus películas, citando sus referencias, volviendo a los lugares de rodaje y preparando exposiciones con su obra y proyecciones de sus films. 

En 2011, al año de su muerte, el Festival Internacional de Mar del Plata organizó un ciclo con copias nuevas de sus películas y un homenaje que incluyó una publicación que es parte del catálogo de la Biblioteca y una mesa redonda en el Hotel Provincial de la que participaron como moderador José Martínez Suárez, presidente del Festival y socio honorario de la Biblioteca, Carlos Aristáin, amigo personal de Berlanga y colaborador en varias de sus películas, el crítico e investigador cinematográfico Pablo De Vita, y Emiliano Penelas, programador del Cineclub La Rosa y entonces presidente del Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte.

Tiempo después, el propio Martínez Suárez presentaba El verdugo en nuestra sala y como una auténtica aventura berlanguiana, cuando la ciudad se inundaba proyectábamos un extra en aquel ciclo "Un enero con Berlanga": París Tombuctú, la última película del maestro presentada por De Vita.

"La única aspiración que me queda es la de ser un hombre mimado, mimado por cosas inconcretas. Un hombre que no tenga que pensar más que en recibir una serie de rayos dorados de ternura, de mimo, de luces, de impresiones, de paisajes. Impactarme, recibir y alimentarme de sensaciones de oro, esplendorosas", confesó el cineasta en el libro Berlanga, contra el poder y la gloriade Antonio Gómez Rufo.

domingo, 23 de mayo de 2021

Hasta siempre, Alfredo

Con profundo dolor comunicamos que este domingo 23 de mayo de 2021 ha fallecido a los 95 años Alfredo Li Gotti. Fanático, coleccionista y divulgador del cine, era padrino del Cineclub La Rosa. Su sentido del humor, bonhomía y generosidad serán sinónimos por siempre de su recuerdo. Nuestras condolencias a su familia. El documental sobre su vida, disponible en esta entrada. 

Un día Roberto Ángel Gómez escuchó hablar de un hombre que había construido un cine en el fondo de su casa. Que cada fin de semana proyectaba películas para sus amigos, y los amigos de sus amigos. Que coleccionaba películas en fílmico en diversos formatos desde el 9.5 hasta el 16mm, pasando por el 8mm y el Súper 8. Ese hombre era Alfredo Li Gotti, que hablaba de su "chifladura" por el cine desde que un tío le regaló un proyector cuando era chico.

Roberto decidió hacer un documental sobre él, Alfredo Li Gotti, una pasión cinéfila, y yo lo acompañé. Desde ese momento, y como suele pasar con este tipo de películas, la relación con Alfredo no fue nunca de "filmador a filmado" sino de amistad, cariño, felicidad por su amistad, su sincero afecto y generosidad permanente. 

“El cineclub enseña y forma al espectador”, nos decía en una entrevista en la que también hablaba de su colección cinematográfica de casi mil títulos y su amor por el cine europeo: "El que más me gusta es el italiano, todo el período neorrealista y también el Fellini de 8 ½ (1963) o Amarcord (1973). Al mismo tiempo admiro mucho el realismo poético francés de los años ’30 y ’40: Marcel Carné, Jean Renoir, Julien Duvivier"

Y puesto a elegir tres films, se inclinaba, además de  8 ½ por "Ladrón de bicicletas (Ladri di biciclette, 1948), de Vittorio De Sica, y Les enfants du paradis (Los niños del paraíso, 1945), de Marcel Carné, que es una conjunción de todas las artes, una gran película filmada durante la ocupación alemana".

La pasión que Alfredo ponía en ver y hablar de cine también estaba al momento de compartirlo, jamás se encerró en su colección ni puso sus pies sobre ella, sino que entendía que se completaba exhibiéndola en público, desde los chicos del barrio en su niñez hasta las más de quinientas funciones dadas en el mítico Cineclub Núcleo y los más de veinte años que lo hizo en su sala, en la que empeñó todo lo que tenía para construirla y disfrutarla. Ese espacio fue reconocido por la Legislatura porteña. “Aprenda cine viendo cine”, era el lema de su espacio, en la que colaboraba también su nieto Cristian García. 

"Una sala sin espectadores no es nada, no tiene vida. Siempre digo que soy muy egoísta, porque el primero que goza del espectáculo soy yo, quien lo brinda. Y así lo hice toda mi vida, porque me gusta ver cine rodeado de la gente, no me gusta verlas solo. Con público es otra cosa, se siente la calidez del espectador", decía Alfredo. En 2008 lo nombramos "Padrino" del Cineclub La Rosa. Una copia del cuadro que lo certifica está en nuestro salón, y otro en su sala "Félix Giuliodori".  

Entusiasta del canto lírico que supo practicar en su juventud, de la ópera y de Carlos Gardel, que lo llevó a viajar a varios festivales internacionales de cine, exhibiendo una gema de su colección: los cortometrajes en los que "El mudo" interpretó por primera vez "en film sonoro" y que Li Gotti atesoraba en su colección.

Alfredo había nacido hace 95 años. Vivió una vida plena, feliz, acompañado por su familia, por sus seres queridos, y por sus películas y proyectores, que también fueron un motor permanente, viendo cine hasta los últimos días. En algún lugar se reencontrará con María Esther, su incondicional compañera, para volver a proyectar la vida juntos. 

Emiliano Penelas

Alfredo Li Gotti, una pasión cinéfila

Hoy, Día del Cine Nacional, dejamos disponible el documental de Roberto A. Gómez sobre Li Gotti.

viernes, 2 de abril de 2021

Dar la cara

Curioso el caso el de este film, aclarado por el propio José A. Martínez Suárez, que fue primero novela, con guión del director y David Viñas, quien luego se encargó de novelarlo y publicarlo como tal.


DAR LA CARA
(Idem, Argentina, 1962, blanco y negro, 111 minutos)
Dirección: José A. Martínez Suárez.
Guión: José A. Martínez Suárez y David Viñas.
Fotografía: Ricardo Younis.
Música: Gato Barbieri.
Elenco: Leonardo Favio, Lautaro Murúa, Nuria Torray, Luis Medina Castro, Pablo Moret, Ubaldo Martínez, Daniel de Alvarado, Raúl Parini y Dora Baret.

Tres muchachos de diversa extracción social terminan el servicio militar y deben enfrentar la compleja realidad argentina, siempre en crisis. Este film, como quizás ningún otro, supo expresar las complejidades, perspectivas y frustraciones de una generación. A diferencia de lo que suele creerse, la novela homónima de David Viñas es posterior al guión del film, del propio Viñas y José Martínez Suárez.

Proyectada en nuestra Temporada VII / Función 149, presentada por José A. Martínez Suárez.