lunes, 28 de diciembre de 2020

Proyectemos un mejor 2021

Se va el año que nadie quiso, que no olvidaremos, pero no querremos repetir. Le decimos chau, y con fuerza intentaremos dar vuelta la página de esta novela de pandemia para proyectar juntos, en esa película que imaginamos mejor, un 2021 diferente. 

Que el año próximo sea próspero, o al menos haga el esfuerzo por superar al que se va, que no será poco. 

Con los mejores deseos de parte de todos los que componemos el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte y el Cineclub La Rosa.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Sarmiento en el cine

Reproducimos la nota que con motivo del último Día del Maestro, nuestro amigo Pablo De Vita publicó en el diario La Prensa.

Pese a que se conservan varias fotografías con su rostro, seguramente los más famosos perfiles fotográficos de Domingo Faustino Sarmiento sean con su uniforme militar (1852), de sus épocas de gobernador de la provincia de San Juan (1862-1864), y como Presidente de la Nación (entre 1868 y 1974), cuando posó para el afamado retrato con la banda presidencial en 1873 o aquella en la que, con uniforme militar, visita la Exposición Universal de París de 1867. Pero por su tenebroso detalle, común entonces pero incomprensible hoy en tiempos de selfies, sea una de las más famosas la foto post mortem del 11 de Septiembre de 1888 donde se lo observa en un escenario acondicionado por el fotógrafo paraguayo Manuel de San Martín que lo captó en su inmortalidad sentado en su sillón de trabajo.

Fue posible gracias a la colaboración del médico Alejandro Candelón y del diplomático Martín García Mérou, quienes trasladaron el cuerpo de la habitación donde, efectivamente, había ocurrido el deceso y contribuyeron a acondicionar su estampa para las largas horas de exposición que demandaba obtener el daguerrotipo.

Poco más de dos años antes había tenido lugar la primera proyección del cinematógrafo Lumiere, el 18 de Julio de 1896 en el Teatro Odeón, y a tan sólo un año de que hubieran llegado al país las primeras cámaras Gaumont con las que comenzaron los tímidos registros pioneros moría Sarmiento. Eso seguramente explica que, a diferencia de sus contemporáneos Bartolomé Mitre o Julio A. Roca, el auténtico Domingo Faustino Sarmiento no haya sido retratado por el cinematógrafo.

Pero a través de escuelas, actos, monumentos y celebraciones fue consustanciándose en el imaginario popular la estampa de ese último Sarmiento, macizo y entrado en años, con la mirada hilvanada a fuego en el horizonte por la tempestad del espíritu. Era ese -y no otro- el que podía ser evocado en el cine cuando ya el retrato directo no era posible. Ese encuentro va a suceder en 1944 con la épica de Lucas Demare Su mejor alumno, luego de la fundacional La guerra gaucha también producida por Artistas Argentinos Asociados. Los guionistas Ulyses Petit de Murat y Homero Manzi delinearon los contornos de la historia a partir de Vida de Dominguito de Sarmiento, añadiéndole la vertiente historiográfica sobre el propio autor del libro hasta que llega al viejo Congreso para su jura como Presidente de la Nación pero con la vibrante batalla de Curupaytí donde pierde la vida su hijo como vértice del drama.

El film expone a un personaje patrio de modo nada solemne y permite al espectador consustanciarse con la “parte humana” de uno de los grandes hombres de la Patria. La mímesis -perfecta, exquisita y contundente- del gran Enrique Muiño con el perfil del prócer, confirmó aquél contorno acuñado de tantos retratos escolares. Se sumaron Ángel Magaña como Dominguito, un gran Orestes Caviglia como un no menos exacto Bartolomé Mitre y hasta la eterna madre del cine argentino María Esther Buschiazzo como, no podía ser de otro modo, Doña Paula Albarracín. Tuvo todos los premios, comenzando con el fervor del público en el cine Ambassador de la calle Lavalle que quería “ver a Sarmiento”, ese que tanto había gravitado en el imaginario de su niñez. El film tuvo su estreno en una función a beneficio de los damnificados por el terremoto de San Juan a la que concurrió el presidente Farrell y estuvo veinte semanas en cartel. Ya había tenido lugar cuatro años antes el estreno de Huella, dirigida por Luis Moglia Barth, donde Hugo Mac Dougall y Manzi se basaron en un fragmento de Facundo, libro inaugural de la literatura argentina en la pluma de Sarmiento que sería revisitado con mayor o menor cercanía en diferentes retratos sobre su personaje central desde el primigenio cine mudo argentino.

Sarmiento personaje volvió al cine en 1949, gracias a el reflexivo perfil que le otorgó Juan Bono, esta vez en la no menos extraordinaria Almafuerte donde visitaba a un esforzado Pedro Bonifacio Palacios que delineó Narciso Ibánez Menta. Pero ya Sarmiento era un nombre repetido en Sucesos Argentinos en el reflejo del guardapolvo blanco de los actos escolares o en los viajes de la Fragata, como aquél a través del Río Paraná rumbo a Rosario para celebrar el Día de la Bandera en la emisión número 496 de 1948 o el Noticiario Panamericano con Por la ruta de Sarmiento de 1955. Pero Sarmiento continuaba siendo Enrique Muiño para el cine como confirmará su breve aparición en ese rol para Escuela de Campeones en una síntesis que rescataba los orígenes del deporte de balón pie cuando Sarmiento ocupaba el sillón de Rivadavia. Curiosidades del destino si La vida del gran Sarmiento, película sobre el guión de Bendahan de Vega, hubiese llegado a término el primer Sarmiento del cine quedaría asociado a Juan Bono, el primero que se acercó a ese rol trunco pero al que volverá además de Almafuerte en El grito sagrado, con la reconciliación con Mariquita Sánchez de Thompson, o en el exilio a Chile en El amor nunca muere, todas en la lente de Luis César Amadori.

El nuevo cine argentino, primero con Murúa y Torre Nilsson en los sesenta y luego con los jóvenes contemporáneos de hoy, realizará múltiples relecturas del tradicional “perfil sarmientino” desde 1420, la aventura de educar a Después de Sarmiento, haciendo foco en las virtudes y carencias del modelo educativo. Pero aún quedará un nuevo Sarmiento, el de un actor sanjuanino llamado Boy Segovia. En Sarmiento, un acto inolvidable vuelve a ser personaje, escapando de la fantasmagórica imagen final de 1888 y trasladarse como portero de una escuela para dejar limpio el patio en un juego que permite, una vez más, las cercanías y diferencias entre aquél pasado de próceres inmaculados y un presente donde todo entra en cuestión.

Pablo De Vita
Diario La Prensa, 11 de septiembre de 2020
El autor es crítico cinematográfico, profesor universitario y periodista cultural. Investigador del Instituto de Artes del Espectáculo de la UBA, integra el Museo del Cine y la comisión directiva del Centro PEN de Argentina. Es Académico de Número de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación.

viernes, 19 de junio de 2020

Welles y compañía

Llegó el maestro Orson Welles, de la mano de La Marca Editora, pero no vino solo. Está muy bien acompañado por clásicos que se suman al catálogo de cine de la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte.


Los libros de la colección "Biblioteca de la mirada" abarcan teoría y estética del arte en todas sus dimensiones: imagen, guión, fotografía, sonido, curaduría y comunicación. Todo de la mano de autores referentes en la academia y en la práctica de cada una de sus áreas.


Recordemos que la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, también gracias al Cineclub La Rosa, posee en su catálogo un amplio sector dedicado a libros de cine. 

sábado, 17 de agosto de 2019

¡Viva el cine, José!

Este sábado falleció a los 93 años José Martínez Suárez. Amigo del cineclubismo, y asiduo concurrente al Cineclub La Rosa, era también Socio Honorario de la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte.


Con una pena inmensa, pero sabiendo que nos seguirán acompañando sus películas, su sabiduría, sus palabras y sus enseñanzas, despedimos al gran José Martínez Suárez. Gracias por todo, maestro.

sábado, 22 de junio de 2019

La vida útil de Jorge Jellinek

A los 62 años, este sábado 22 de junio de 2019 falleció en Montevideo el crítico cinematográfico, programador de festivales y divulgador del cine latinoamericano Jorge Jellinek.


A nadie que haya recorrido los festivales de la región le podía pasar desapercibido. Su gran tamaño, su altura, los anteojos opacos y su vozarrón eran inconfundibles. Su apretón de manos y calidez  también. Jorge era por sobre todas las cosas un bonachón. Un tipo lleno de planes, de proyectos, entusiasta del cine, apasionado.

Cuando lo vimos actuar en La vida útil (2010), de Federico Veiroj, entendimos que ese personaje era Jorge, una persona dedicada enteramente al cine, cuya forma de existir estaba vinculada a las películas, las salas y la exhibición. Que no concebía el mundo fuera de la magia que irradiaba la pantalla a 24 cuadros por segundo. Su protagónico le valió el premio al mejor actor en el BAFICI. Dos años despues volvió a actuar en El muerto y ser feliz, de Javier Rebollo, coproducción hispano-argentina con José Sacristán.

Entusiasta, fundó y dirigió festivales. Justamente el comienzo del invierno lo encontraba con su fiel ladero Gustavo Iribarne y el incansable Alejandro Yamgotchian, articulando la programación de otra edición, la decimosexta, de "Piriápolis de película", uno de los festivales más hermosos y cálidos de los que tuve el gusto de participar, con el sello de Jellinek en cada paso del Hotel Argentino del balneario uruguayo.

Allí Jellinek buscaba casi en la misma medida difundir la obra de jóvenes y rememorar la de glorias pasadas, todo con la sabiduría y calidez uruguaya que hacen del reconocimiento un sincero homenaje, y no una puesta en escena del glamour. En una pequeña ciudad llegó a convocar a los más grandes nombres del Mercosur, que daban el sí ante la sola propuesta de ser convocados a participar con sus obras y acercarse al público, siempre entusiasta.

También andaba Jorge con Fernando Goldsman, otro todoterreno del cine, pensando en las muestras de Punta del Este, y no dejaba de lado su actividad en Montevideo. Viajaba a Gramado, a Mar del Plata o al BAFICI cada año. Querido en las dos orillas, se sentirá su pérdida porque perteneció al no tan numeroso grupo de imprescindibles.

Emiliano Penelas
Nido de caranchos, 22 de junio de 2019


En el Cineclub La Rosa proyectamos La vida útil en el marco del ciclo "Cinéfilos" y lo tuvimos a Jellinek, en abril de 2007, como participante de la mesa redonda "Cine Independiente del Mercosur", junto a Lorena Cancela, Julio Iammarino y David Lipszyc.

lunes, 29 de abril de 2019

Inauguran biblioteca cinéfila en Mar del Plata

Nuestro amigo Carlos Müller, responsable del Cineclub Dynamo, inaugura en Mar del Plata una biblioteca cinematográfica en un espacio ligado al socialismo de la ciudad. ¡Felicitaciones!


El Cineclub Dynamo y el Espacio Cultural Bronzini invitan a la Apertura de la Biblioteca de Cine Dynamo y la Inauguración de la Muestra de Afiches Soviéticos el próximo sábado 4 de mayo desde las 18 hs. La muestra de afiches -pertenecientes al Cineclub Dynamo- se centra en el cine soviético pero también se exhibirán afiches de gran tamaño de películas argentinas, alemanas, francesas, checas y suecas. 

Por último proyectarán El acorazado Potemkin (1925), de Sergei Eisenstein con música de Shostakóvich en copia formato 16 milímetros gracias a la Filmoteca Buenos Aires de Fernando Martín Peña.

Se trata de una apertura muy esperada porque creemos que hacía falta un espacio así. Mar del Plata es una ciudad fuertemente ligada al cine, por el Festival y por su rica tradición cinéfila. En los últimos años creció la demanda y la oferta de cursos y estudios terciarios vinculados al mundo del cine. Por eso creemos que la Biblioteca de Cine Dynamo va a brindar a estudiantes, críticos, periodistas y público en general la posibilidad de acceder a una cantidad y variedad importante de textos, afiches, fotos, diapositivas y publicaciones relacionadas a la actividad cinematográfica. La sala de lectura Rolf Rüst será un lugar de consulta y estudio que estará abierta al público para consulta y lectura en sala y también para actividades culturales y académicas.

El proyecto tomó impulso gracias a la ayuda inestimable de Andrés Cordeu, Adrián Muoyo, Lucio Ferrante e Ivana Montaño. Agradecemos enormemente la importante donación de libros, revistas y ediciones de la Biblioteca ENERC-INCAA, así como también a donantes particulares como Laura Tusi, Fredy Viaro y Mónica Ollenas.

Agradecemos el apoyo de la Fundación Teodoro Bronzini, la Biblioteca del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, la Filmoteca Buenos Aires y del Consulado Honorario de Rusia en Mar del Plata.

Cronograma
18 hs Apertura de la Muestra de Afiches Soviéticos
19 hs Inauguración de la Biblioteca de Cine Dynamo (también Cinemateca y Diapoteca) 
20 hs Cuarteto de Cuerdas interpretará canciones de compositores rusos 
21 Proyección de El Acorazado Potemkin en formato 16 milímetros, con música de Dimitri Shostakóvich

domingo, 7 de abril de 2019

Cuando hablamos con Agnès

A pocos días de la muerte de una de las directoras más admiradas por el Cineclub La Rosa, recordamos el momento en que pudimos hablar por teléfono con Agnès Varda para que autorice la proyección de Sin techo ni ley.


Admiro profundamente a Agnès Varda. Su cine impacta a quien lo ve, cautiva, atrapa para siempre. Por eso siempre fue de las preferidas a la hora de programar sus películas. En 2010 realizamos en el Cineclub La Rosa el ciclo "Junio Agnès Varda", en donde pudimos ver casi todos sus cortometrajes divididos en tres programas: "Turísticos", "Cinevardaphoto" y "Parisinos y contestatarios".

Luego, en 2015, en el ciclo "Estas mujeres" proyectamos en fílmico Sin techo ni ley. Y en 2016 el ciclo "Agnès Varda, la espigadora" reunió sus dos películas sobre el consumo en el mundo capitalista, junto al corto La ópera mouffe.

Una anécdota valiosa se dio al momento de programar Sin techo ni ley en 16mm. Con la copia que en ese entonces prestaba la Embajada de Francia en Buenos Aires, nos llamaron para indicarnos que no podríamos proyectarla "a menos que obtuviéramos el expreso consentimiento de Ciné-Tamaris". Luego de escribir un par de veces, y no obtener respuesta, llamamos por teléfono. 

Quienes hayan visto Las playas de Agnès sabrán cómo son las oficinas de la Rue Daguerre, y quien atendiera del otro lado fue la mismísima Agnès para confesarnos la sorpresa del llamado desde Buenos Aires, confesarnos su amor por el tango y chapucear algunas palabras en porteño. Con un tosco francés le expresamos nuestro cariño y admiración, y nos confirmó que no habría problemas en pasar su película en 16mm en el marco de un Cineclub que funcionaba sin cobrar entrada en una Biblioteca Popular. Pocos días después teníamos el mail que certificaba por escrito lo hablado por teléfono. 

Emiliano Penelas

domingo, 31 de marzo de 2019

Siempre viva, Agnès Varda

El viernes 29 de marzo falleció en París Agnès Varda, figura mítica de la Nouvelle Vague y una de las cineastas preferidas del Cineclub La Rosa.


Con mucho dolor, el viernes pasado nos enterábamos de la muerte de Agnès Varda, de jóvenes 90 años. La directora nacida en Ixelles, Bélgica, en 1928, se inició como fotógrafa y luego pasó al cine, filmando su primera película, La Pointe Courte, en 1954, cinco años antes de que la Nouvelle Vague irrumpiera con Los cuatrocientos golpes o Sin aliento. En 1962 llegaría Cleo de 5 a 7, con la que empezaba a mostrar su interés por la lucha feminista y los asuntos sociales. Como le gustaba decir, siempre estuvo “del lado de los marginados y los forajidos”.

Varda se casó dos veces. Primero con director teatral Antoine Boursellier con quien en 1958 tuvo una hija, Rosalie Varda, quien dirigía su productora Ciné-Tamaris. La segunda en 1962, con el gran amor de su vida, Jacques Demy, a quien acompañó hasta su muerte en 1990, y le dedicó sus películas Jacquot de Nantes (1991) ilustraba la infancia de Demy, y volvió a su universo en Les demoiselles ont eu 25 ans (1993) y L'univers de Jacques Demy (1995). Con él tuvo a su otro hijo, el actor Mathieu Demy.

Con Le bonheur (1965) ganó el Oso de Plata a la mejor dirección en Berlín, con Sin techo ni ley (1985) el León de Oro en Venecia, y su film Los espigadores y la espigadora (2000) está considerado entre los mejores documentales de la historia. En los últimos años se volvió autobiográfica, con Las playas de Agnès (2008), y Varda por Agnès (2019), presentada en la última Berlinale. En el medio codirigió con el artista JR Caras, lugares (2017), nominada al Oscar al Mejor Dococumental el mismo año en el que recibía el premio honorífico por parte de la Academia de Hollywood. Los festivales de Cannes (2015), San Sebastián (2017) y Berlín (2019) también le brindaron homenajes a su trayectoria. 

Hasta siempre, querida Agnès. 

viernes, 28 de diciembre de 2018

123 años de cine

A 123 años de la primera función de cine.


El cinematógrafo había sido patentado el 13 de febrero de 1895, y a ese año corresponden sus cortos pioneros como Salida de los obreros de la fábricaEl regador regado y El arribo del tren a la estación de La Ciotat, que provocó la huida de un público que supuso que el ferrocarril saldría de la pantalla para arrollarlos.


Eso ocurrió en el Salón Indien del Grand Café de París del Boulevard des Capucines, el 28 de diciembre de 1895, el primer espectáculo pago para ver cine, hace hoy 123 años.

Recordemos que estos cortometrajes, en formato fílmico Súper 8, fueron proyectados en nuestra última función de la Temporada 2015.