En una noche especial, comenzamos el ciclo dedicado a Konrad Wolf con la proyección de Estrellas, en 16mm gracias al Goethe-Institut Buenos Aires.
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miércoles, 13 de junio de 2018
lunes, 4 de junio de 2018
Estrellas
Comienza el ciclo dedicado a Konrad Wolf en el Cineclub La Rosa con la proyección de Estrellas, proyectada en 16mm gracias al Goethe-Institut. Será el miércoles 13 de junio a las 20 horas, con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.
Miércoles 13 de junio - 20 horas
ESTRELLAS
(Sterne, Alemania Democrática / Bulgaria, 1959, blanco y negro, 92 minutos)
Dirección: Konrad Wolf.
Guión: Angel Vagenshtain
Dirección de Fotografía: Werner Bergmann
Montaje: Christa Wernicke
Música: Simeon Pironkov
Elenco: Sasha Krusharska, Jürgen Frohriep, Erik S. Klein, Stefan Pejchev, Georgi Naumov, Ivan Kondov, Milka Tuykova
En un campo de concentración en Bulgaria, durante la II Guerra Mundial, un oficial nazi se enamora de una chica judía de origen griego mientras escolta a un grupo de prisioneros. La tragedia es presentada como un símbolo de pureza humana frente al fascismo y el racismo. La película ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Cannes 1959.
Walter, un suboficial alemán, pasa una semanas tranquilas en el país ocupado, lejos del frente, aprende incluso lo suficiente para defenderse en el idioma extranjero. No es un soldado fanático, se lleva bien con la población, se dedica a su hobby, y no sólo en su tiempo libre, a pesar de que el capitán le reprime por dibujar tanto. Llega un transporte con prisioneros judíos, entre ellos se encuentra Ruth, una mujer joven que le pide ayuda para una mujer embarazada. Todos los alemanes son iguales, son como lobos, dice Ruth a Walter, que al principio se muestra reacio a ayudar. "¿Porqué os han traído aquí?" quiere saber. "Ud. lo sabe mejor que yo", le contesta la mujer. Walter no está muy enterado de lo que ocurre y pregunta a su amigo Kurt: "¿Qué es Auschwitz?". Kurt sabe más: "De Auschwitz no vuelve nadie." Walter logra salir de paseo de noche dos veces con la prisionera; intenta explicarle su distancia interior de los actos de violencia del nacionalsocialismo. Su denuncia, y la presunta suerte que empieza a adivinar más que a comprender, le despiertan. Walter se propone liberar a Ruth. Pero su amigo Kurt no le ha dicho la verdad respecto al transporte: sus preparativos llegan tarde. Ve sólo al tren marchándose. No obstante, Walter saca la consecuencia: Las últimas imágenes dejan adivinar que intensivará los contactos que había iniciado con el movimiento de resistencia búlgaro para preparar la liberación de Ruth.
En el festival de Cannes de 1959, la película Sterne, que por motivos políticos participó como contribución búlgara, fue galardonada con el premio especial del jurado. También entró en los cines de la República Federal - sin embargo se habían recortado las imágenes finales que anunciaban el compromiso futuro de Walter en la resistencia comunista. Este tipo de intervenciones pertenecía entonces a los fenómenos de la guerra fría.
La película de Konrad Wolf no está ideológicamente sobrecargada ni es una película dogmática. Walter no es un héroe, sólo un hombre que por una parte, se ha resignado y por la otra intenta seguir siendo humano en tiempos inhumanos. Es significativo que la mente y la conciencia de Walter empiecen a moverse de verdad cuando se trata de sus propios intereses, es decir, de su amor por Ruth. Por otro lado, había obviamente hecho vista gorda cuando se trataba de acciones de la resistencia búlgara; fue él quien intentó proporcionar medicamentos a los presos agravando tal vez su situación actual todavía más. La misión de Konrad Wolf no es una defensa de la resistencia comunista, sino de la oposición en general. Es decir, la comprensión de que el humanismo individual bajo determinadas condiciones, nada puede cambiar si no se entrega a la merced de las circunstancias. Los medios cinematográficos son convincentes, una y otra vez se presentan imágenes y escenas que dicen más de la situación que muchos diálogos. La película comienza con el subteniente Kurt vigilando el transporte de los presos judíos; Kurt sabe perfectamente que estos seres humanos viajan a la muerte, pero ello no le afecta - no obstante, le extiende la mano a Ruth para ayudarle a subir al vagón. Se deleita en su triunfo cuando descubre entre los presos los medicamentos desaparecidos y goza pisoteándolos luego violentamente. Es decir, no se trataba de encontrarlos por si le pudieran hacer falta en sus propias filas. Kurt miente a su amigo al informarle sobre la hora de salida del tren, y dicta con ello la sentencia de muerte definitiva para Ruth - subjetivamente sólo quería hacerle un favor a su amigo e impedirle que se complicaría todavía más la vida. El título alemán de la película Sterne (estrellas) es simbólico. Alude tanto a la estrella que obligaban a llevar a los judíos, como a la resignación de Walter: "No tengo ninguna constelación astral, ningún objetivo que merezca la pena aplicarse." Son siempre los pequeños gestos con los cuales el director caracteriza a sus protagonistas: La reacción de Walter al saludo nazi, la manera de Kurt de comerse un pollo. En una época en la que el dogma del realismo socialista limitaba las posibilidades estéticas de los directores socialistas, Wolf no duda en emplear la cámara de manera compleja y atrevida valiéndose de exposiciones dobles para intensificar la presentación. La película acaba y los espectadores se van con la pregunta de Ruth a Walter resonando todavía en sus oídos: "¿Es que, Usted, de nada tiene la culpa?".
Hans Günther Pflaum
Proyección en 16mm realizada con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.
Temporada XII / Función 223
Cineclub La Rosa
Austria 2154
Miércoles 13 de junio - 20 horas
ESTRELLAS
(Sterne, Alemania Democrática / Bulgaria, 1959, blanco y negro, 92 minutos)
Dirección: Konrad Wolf.
Guión: Angel Vagenshtain
Dirección de Fotografía: Werner Bergmann
Montaje: Christa Wernicke
Música: Simeon Pironkov
Elenco: Sasha Krusharska, Jürgen Frohriep, Erik S. Klein, Stefan Pejchev, Georgi Naumov, Ivan Kondov, Milka Tuykova
En un campo de concentración en Bulgaria, durante la II Guerra Mundial, un oficial nazi se enamora de una chica judía de origen griego mientras escolta a un grupo de prisioneros. La tragedia es presentada como un símbolo de pureza humana frente al fascismo y el racismo. La película ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Cannes 1959.
Un vagón abarrotado de seres humanos. El tren parte de la estación. Un
soldado alemán corre detrás del tren que desaparece en la oscuridad de
la noche. Del Off viene una voz "¿Porqué volvemos a mirar hacia esta
época?" La respuesta está en la historia presentada en retrospectiva que
se desarrolla en una pequeña ciudad de Bulgaria, en 1943.
Walter, un suboficial alemán, pasa una semanas tranquilas en el país ocupado, lejos del frente, aprende incluso lo suficiente para defenderse en el idioma extranjero. No es un soldado fanático, se lleva bien con la población, se dedica a su hobby, y no sólo en su tiempo libre, a pesar de que el capitán le reprime por dibujar tanto. Llega un transporte con prisioneros judíos, entre ellos se encuentra Ruth, una mujer joven que le pide ayuda para una mujer embarazada. Todos los alemanes son iguales, son como lobos, dice Ruth a Walter, que al principio se muestra reacio a ayudar. "¿Porqué os han traído aquí?" quiere saber. "Ud. lo sabe mejor que yo", le contesta la mujer. Walter no está muy enterado de lo que ocurre y pregunta a su amigo Kurt: "¿Qué es Auschwitz?". Kurt sabe más: "De Auschwitz no vuelve nadie." Walter logra salir de paseo de noche dos veces con la prisionera; intenta explicarle su distancia interior de los actos de violencia del nacionalsocialismo. Su denuncia, y la presunta suerte que empieza a adivinar más que a comprender, le despiertan. Walter se propone liberar a Ruth. Pero su amigo Kurt no le ha dicho la verdad respecto al transporte: sus preparativos llegan tarde. Ve sólo al tren marchándose. No obstante, Walter saca la consecuencia: Las últimas imágenes dejan adivinar que intensivará los contactos que había iniciado con el movimiento de resistencia búlgaro para preparar la liberación de Ruth.
En el festival de Cannes de 1959, la película Sterne, que por motivos políticos participó como contribución búlgara, fue galardonada con el premio especial del jurado. También entró en los cines de la República Federal - sin embargo se habían recortado las imágenes finales que anunciaban el compromiso futuro de Walter en la resistencia comunista. Este tipo de intervenciones pertenecía entonces a los fenómenos de la guerra fría.
La película de Konrad Wolf no está ideológicamente sobrecargada ni es una película dogmática. Walter no es un héroe, sólo un hombre que por una parte, se ha resignado y por la otra intenta seguir siendo humano en tiempos inhumanos. Es significativo que la mente y la conciencia de Walter empiecen a moverse de verdad cuando se trata de sus propios intereses, es decir, de su amor por Ruth. Por otro lado, había obviamente hecho vista gorda cuando se trataba de acciones de la resistencia búlgara; fue él quien intentó proporcionar medicamentos a los presos agravando tal vez su situación actual todavía más. La misión de Konrad Wolf no es una defensa de la resistencia comunista, sino de la oposición en general. Es decir, la comprensión de que el humanismo individual bajo determinadas condiciones, nada puede cambiar si no se entrega a la merced de las circunstancias. Los medios cinematográficos son convincentes, una y otra vez se presentan imágenes y escenas que dicen más de la situación que muchos diálogos. La película comienza con el subteniente Kurt vigilando el transporte de los presos judíos; Kurt sabe perfectamente que estos seres humanos viajan a la muerte, pero ello no le afecta - no obstante, le extiende la mano a Ruth para ayudarle a subir al vagón. Se deleita en su triunfo cuando descubre entre los presos los medicamentos desaparecidos y goza pisoteándolos luego violentamente. Es decir, no se trataba de encontrarlos por si le pudieran hacer falta en sus propias filas. Kurt miente a su amigo al informarle sobre la hora de salida del tren, y dicta con ello la sentencia de muerte definitiva para Ruth - subjetivamente sólo quería hacerle un favor a su amigo e impedirle que se complicaría todavía más la vida. El título alemán de la película Sterne (estrellas) es simbólico. Alude tanto a la estrella que obligaban a llevar a los judíos, como a la resignación de Walter: "No tengo ninguna constelación astral, ningún objetivo que merezca la pena aplicarse." Son siempre los pequeños gestos con los cuales el director caracteriza a sus protagonistas: La reacción de Walter al saludo nazi, la manera de Kurt de comerse un pollo. En una época en la que el dogma del realismo socialista limitaba las posibilidades estéticas de los directores socialistas, Wolf no duda en emplear la cámara de manera compleja y atrevida valiéndose de exposiciones dobles para intensificar la presentación. La película acaba y los espectadores se van con la pregunta de Ruth a Walter resonando todavía en sus oídos: "¿Es que, Usted, de nada tiene la culpa?".
Hans Günther Pflaum
Proyección en 16mm realizada con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.
Temporada XII / Función 223
Cineclub La Rosa
Austria 2154
viernes, 1 de junio de 2018
Konrad Wolf: la guerra y todo lo demás
En junio dedicaremos un ciclo al director alemán Konrad Wolf y dos películas referidas a la Segunda Guerra Mundial: Estrellas y Yo tenía diecinueve, proyectadas en 16mm gracias al Goethe-Institut Buenos Aires. Con entrada libre y colaboración voluntaria en Austria 2154.
Konrad Wolf nació el 20 de octubre en 1925 en Hechingen, Württemberg. Hijo del poeta comunista Friedrich
Wolf, tras la toma del poder por los nazis pasó su infancia a partir de 1934 en el exilio en Moscú. En 1936
se hizo ciudadano ruso y como tal fue incorporado al Ejército Rojo en
1942. El gobierno de la URSS le concedió numerosas condecoraciones por sus méritos en la Segunda Guerra Mundial, entre ellas, la Orden de la Estrella Roja. En 1970 recibió la Orden de la Guerra Patria de primer grado. En 1975 fue declarado ciudadano de honor de Bernau.
En la RDA no sólo era un cineasta muy atareado, sino que desempeñaba diferentes puestos estatales. Por ejemplo, fue Presidente de la Academia de Bellas Artes desde 1965 hasta su muerte en 1982. Una vez finalizados sus estudios de cine, Wolf entró a formar parte del Consejo Artístico de los estudios cinematográficos DEFA.
Puede que tanto su propia reputación política, así como la de su padre y su hermano Markus Wolf (coronel general del Ministerio de Seguridad), le otorgasen ciertas libertades a la hora de realizar sus películas. El hecho de que él aprovechase estas libertades al máximo demuestra una magnitud de valor cívico que no debe sobrentenderse.
En marzo de 1959 se estrenó Estrellas. La trama transcurre en tres días en una ciudad búlgara en la que los judíos deportados al campo de exterminio de Auschwitz hacían una parada en su viaje. El suboficial de la Wehrmacht Walter (Jürgen Frohriep) conoce a la judía Ruth y ambos se enamoran. Walter entra en conflicto con sus amigos y sus superiores, se transforma, incluso ayuda a los resistentes búlgaros. Pero, llega tarde para evitar que Ruth sea transportada al campo de exterminio. La película recibió varios premios, entre ellos en 1959 un premio especial del jurado del Festival Internacional de Cannes. Aunque para ello tuvo que figurar como una producción exclusivamente búlgara porque los reprentantes de la RFA protestaron con éxito para impedir que se pasara una película de la RDA, que no reconocían. Curiosamente la película fue prohibida inicialmente en Bulgaria porque mostraba una imagen demasiado positiva de los alemanes.
Yo tenía diecinueve (1968) tiene rasgos autobiográficos; es la película más personal dirigida por Wolf, y para muchos su mejor obra. Es la historia de Gregor Hecker, emigrado de niño, que a su vuelta como teniente del ejército rojo, descubre a Alemania y a los alemanes entre el 16 de abril y el 6 de mayo de 1945 en su camino desde el Oder hasta sobrepasar Berlín. La película muestra los horrores de la guerra sin patetismo, idealizaciones ni sentimentalismo. Por su carácter personal, su autenticidad y su sinceridad, y también por la subyugante personalidad de Jaecki Schwarz, el film obtuvo un gran éxito, también internacional.
Wolf desarrolló junto a su trabajo como director de cine una intensa actividad política. Desde 1959 hasta 1966 fue el presidente del comité de dirección del sindicato de artistas. En 1965 fue elegido presidente de la Academia de las Artes de la RDA, cargo que desempeñó hasta su muerte. Desde este cargo defendió una política progresista en el arte y la cultura. Fue socio fundador (1967) y miembro de la dirección de la Unión de Trabajadores de Cine y Televisión de la RDA. Murió el 7 de marzo de 1982 en Berlín, con sólo 57 años. En 1985 se puso su nombre a la Escuela Superior de Cine y Televisión de la RDA en Potsdam-Babelsberg.
Miércoles 13 de junio - 20 horas
ESTRELLAS
(Sterne, Alemania Democrática / Bulgaria, 1959, blanco y negro, 92 minutos)
Dirección: Konrad Wolf.
Elenco: Sasha Krusharska, Jürgen Frohriep, Erik S. Klein, Stefan Pejchev, Georgi Naumov, Ivan Kondov, Milka Tuykova
En un campo de concentración en Bulgaria, durante la II Guerra Mundial,
un oficial nazi se enamora de una chica judía de origen griego mientras
escolta a un grupo de prisioneros. La tragedia es presentada como un
símbolo de pureza humana frente al fascismo y el racismo. La película
ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Cannes
1959.
Miércoles 27 de junio - 20 horas
YO TENÍA DIECINUEVE
(Ich war neunzehn, Alemania Democrática, 1968, blanco y negro, 115 minutos)
Dirección: Konrad Wolf
Elenco: Jaecki Schwarz, Vasili Livanov, Aleksei Ejbozhenko, Galina Polskikh, Rolf Hoppe, Wolfgang Greese, Dieter Mann, Jenny Gröllmann, Kalmursa Rachmanov, Johannes Wieke
Un joven alemán que había emigrado con sus padres a Moscú en los primeros años de la dictadura nazi, regresa a Alemania durante los últimos días de la guerra como subteniente del Ejército Rojo. De nuevo en su antigua patria, intenta encontrar respuesta a sus preguntas sobre el pasado y el presente.
Se trata de una película bélica ambientada en la segunda guerra mundial, que es también una autobiografía del propio director, Konrad Wolf, puesto que la memoria del cineasta y la del propio personaje protagonista se acostumbran a fundir en una sola.
Ciclo en 16mm realizado con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.
En la RDA no sólo era un cineasta muy atareado, sino que desempeñaba diferentes puestos estatales. Por ejemplo, fue Presidente de la Academia de Bellas Artes desde 1965 hasta su muerte en 1982. Una vez finalizados sus estudios de cine, Wolf entró a formar parte del Consejo Artístico de los estudios cinematográficos DEFA.
Puede que tanto su propia reputación política, así como la de su padre y su hermano Markus Wolf (coronel general del Ministerio de Seguridad), le otorgasen ciertas libertades a la hora de realizar sus películas. El hecho de que él aprovechase estas libertades al máximo demuestra una magnitud de valor cívico que no debe sobrentenderse.
En marzo de 1959 se estrenó Estrellas. La trama transcurre en tres días en una ciudad búlgara en la que los judíos deportados al campo de exterminio de Auschwitz hacían una parada en su viaje. El suboficial de la Wehrmacht Walter (Jürgen Frohriep) conoce a la judía Ruth y ambos se enamoran. Walter entra en conflicto con sus amigos y sus superiores, se transforma, incluso ayuda a los resistentes búlgaros. Pero, llega tarde para evitar que Ruth sea transportada al campo de exterminio. La película recibió varios premios, entre ellos en 1959 un premio especial del jurado del Festival Internacional de Cannes. Aunque para ello tuvo que figurar como una producción exclusivamente búlgara porque los reprentantes de la RFA protestaron con éxito para impedir que se pasara una película de la RDA, que no reconocían. Curiosamente la película fue prohibida inicialmente en Bulgaria porque mostraba una imagen demasiado positiva de los alemanes.
Yo tenía diecinueve (1968) tiene rasgos autobiográficos; es la película más personal dirigida por Wolf, y para muchos su mejor obra. Es la historia de Gregor Hecker, emigrado de niño, que a su vuelta como teniente del ejército rojo, descubre a Alemania y a los alemanes entre el 16 de abril y el 6 de mayo de 1945 en su camino desde el Oder hasta sobrepasar Berlín. La película muestra los horrores de la guerra sin patetismo, idealizaciones ni sentimentalismo. Por su carácter personal, su autenticidad y su sinceridad, y también por la subyugante personalidad de Jaecki Schwarz, el film obtuvo un gran éxito, también internacional.
Wolf desarrolló junto a su trabajo como director de cine una intensa actividad política. Desde 1959 hasta 1966 fue el presidente del comité de dirección del sindicato de artistas. En 1965 fue elegido presidente de la Academia de las Artes de la RDA, cargo que desempeñó hasta su muerte. Desde este cargo defendió una política progresista en el arte y la cultura. Fue socio fundador (1967) y miembro de la dirección de la Unión de Trabajadores de Cine y Televisión de la RDA. Murió el 7 de marzo de 1982 en Berlín, con sólo 57 años. En 1985 se puso su nombre a la Escuela Superior de Cine y Televisión de la RDA en Potsdam-Babelsberg.
Miércoles 13 de junio - 20 horas
ESTRELLAS
(Sterne, Alemania Democrática / Bulgaria, 1959, blanco y negro, 92 minutos)
Dirección: Konrad Wolf.
Elenco: Sasha Krusharska, Jürgen Frohriep, Erik S. Klein, Stefan Pejchev, Georgi Naumov, Ivan Kondov, Milka Tuykova
Miércoles 27 de junio - 20 horas
YO TENÍA DIECINUEVE
(Ich war neunzehn, Alemania Democrática, 1968, blanco y negro, 115 minutos)
Dirección: Konrad Wolf
Elenco: Jaecki Schwarz, Vasili Livanov, Aleksei Ejbozhenko, Galina Polskikh, Rolf Hoppe, Wolfgang Greese, Dieter Mann, Jenny Gröllmann, Kalmursa Rachmanov, Johannes Wieke
Un joven alemán que había emigrado con sus padres a Moscú en los primeros años de la dictadura nazi, regresa a Alemania durante los últimos días de la guerra como subteniente del Ejército Rojo. De nuevo en su antigua patria, intenta encontrar respuesta a sus preguntas sobre el pasado y el presente.
Se trata de una película bélica ambientada en la segunda guerra mundial, que es también una autobiografía del propio director, Konrad Wolf, puesto que la memoria del cineasta y la del propio personaje protagonista se acostumbran a fundir en una sola.
Ciclo en 16mm realizado con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.
miércoles, 31 de mayo de 2017
miércoles, 24 de mayo de 2017
Estrellas
El Cineclub La Rosa retoma las funciones el miércoles 31 de mayo a las 20 horas, con la proyección de Estrellas, de Konrad Wolf, proyectada en 16mm gracias al Goethe-Institut. Será con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.
Miércoles 31 de mayo - 20 horas
ESTRELLAS
(Sterne, Alemania Democrática / Bulgaria, 1959, blanco y negro, 92 minutos)
Dirección: Konrad Wolf.
Guión: Angel Vagenshtain
Dirección de Fotografía: Werner Bergmann
Montaje: Christa Wernicke
Música: Simeon Pironkov
Elenco: Sasha Krusharska, Jürgen Frohriep, Erik S. Klein, Stefan Pejchev, Georgi Naumov, Ivan Kondov, Milka Tuykova
En un campo de concentración en Bulgaria, durante la II Guerra Mundial, un oficial nazi se enamora de una chica judía de origen griego mientras escolta a un grupo de prisioneros. La tragedia es presentada como un símbolo de pureza humana frente al fascismo y el racismo. La película ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Cannes 1959.
Walter, un suboficial alemán, pasa una semanas tranquilas en el país ocupado, lejos del frente, aprende incluso lo suficiente para defenderse en el idioma extranjero. No es un soldado fanático, se lleva bien con la población, se dedica a su hobby, y no sólo en su tiempo libre, a pesar de que el capitán le reprime por dibujar tanto. Llega un transporte con prisioneros judíos, entre ellos se encuentra Ruth, una mujer joven que le pide ayuda para una mujer embarazada. Todos los alemanes son iguales, son como lobos, dice Ruth a Walter, que al principio se muestra reacio a ayudar. "¿Porqué os han traído aquí?" quiere saber. "Ud. lo sabe mejor que yo", le contesta la mujer. Walter no está muy enterado de lo que ocurre y pregunta a su amigo Kurt: "¿Qué es Auschwitz?". Kurt sabe más: "De Auschwitz no vuelve nadie." Walter logra salir de paseo de noche dos veces con la prisionera; intenta explicarle su distancia interior de los actos de violencia del nacionalsocialismo. Su denuncia, y la presunta suerte que empieza a adivinar más que a comprender, le despiertan. Walter se propone liberar a Ruth. Pero su amigo Kurt no le ha dicho la verdad respecto al transporte: sus preparativos llegan tarde. Ve sólo al tren marchándose. No obstante, Walter saca la consecuencia: Las últimas imágenes dejan adivinar que intensivará los contactos que había iniciado con el movimiento de resistencia búlgaro para preparar la liberación de Ruth.
En el festival de Cannes de 1959, la película Sterne, que por motivos políticos participó como contribución búlgara, fue galardonada con el premio especial del jurado. También entró en los cines de la República Federal - sin embargo se habían recortado las imágenes finales que anunciaban el compromiso futuro de Walter en la resistencia comunista. Este tipo de intervenciones pertenecía entonces a los fenómenos de la guerra fría.
La película de Konrad Wolf no está ideológicamente sobrecargada ni es una película dogmática. Walter no es un héroe, sólo un hombre que por una parte, se ha resignado y por la otra intenta seguir siendo humano en tiempos inhumanos. Es significativo que la mente y la conciencia de Walter empiecen a moverse de verdad cuando se trata de sus propios intereses, es decir, de su amor por Ruth. Por otro lado, había obviamente hecho vista gorda cuando se trataba de acciones de la resistencia búlgara; fue él quien intentó proporcionar medicamentos a los presos agravando tal vez su situación actual todavía más. La misión de Konrad Wolf no es una defensa de la resistencia comunista, sino de la oposición en general. Es decir, la comprensión de que el humanismo individual bajo determinadas condiciones, nada puede cambiar si no se entrega a la merced de las circunstancias. Los medios cinematográficos son convincentes, una y otra vez se presentan imágenes y escenas que dicen más de la situación que muchos diálogos. La película comienza con el subteniente Kurt vigilando el transporte de los presos judíos; Kurt sabe perfectamente que estos seres humanos viajan a la muerte, pero ello no le afecta - no obstante, le extiende la mano a Ruth para ayudarle a subir al vagón. Se deleita en su triunfo cuando descubre entre los presos los medicamentos desaparecidos y goza pisoteándolos luego violentamente. Es decir, no se trataba de encontrarlos por si le pudieran hacer falta en sus propias filas. Kurt miente a su amigo al informarle sobre la hora de salida del tren, y dicta con ello la sentencia de muerte definitiva para Ruth - subjetivamente sólo quería hacerle un favor a su amigo e impedirle que se complicaría todavía más la vida. El título alemán de la película Sterne (estrellas) es simbólico. Alude tanto a la estrella que obligaban a llevar a los judíos, como a la resignación de Walter: "No tengo ninguna constelación astral, ningún objetivo que merezca la pena aplicarse." Son siempre los pequeños gestos con los cuales el director caracteriza a sus protagonistas: La reacción de Walter al saludo nazi, la manera de Kurt de comerse un pollo. En una época en la que el dogma del realismo socialista limitaba las posibilidades estéticas de los directores socialistas, Wolf no duda en emplear la cámara de manera compleja y atrevida valiéndose de exposiciones dobles para intensificar la presentación. La película acaba y los espectadores se van con la pregunta de Ruth a Walter resonando todavía en sus oídos: "¿Es que, Usted, de nada tiene la culpa?".
Hans Günther Pflaum
Proyección en 16mm realizada con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.
Temporada XI / Función 210
Cineclub La Rosa
Austria 2154
Miércoles 31 de mayo - 20 horas
ESTRELLAS
(Sterne, Alemania Democrática / Bulgaria, 1959, blanco y negro, 92 minutos)
Dirección: Konrad Wolf.
Guión: Angel Vagenshtain
Dirección de Fotografía: Werner Bergmann
Montaje: Christa Wernicke
Música: Simeon Pironkov
Elenco: Sasha Krusharska, Jürgen Frohriep, Erik S. Klein, Stefan Pejchev, Georgi Naumov, Ivan Kondov, Milka Tuykova
En un campo de concentración en Bulgaria, durante la II Guerra Mundial, un oficial nazi se enamora de una chica judía de origen griego mientras escolta a un grupo de prisioneros. La tragedia es presentada como un símbolo de pureza humana frente al fascismo y el racismo. La película ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Cannes 1959.
Un vagón abarrotado de seres humanos. El tren parte de la estación. Un
soldado alemán corre detrás del tren que desaparece en la oscuridad de
la noche. Del Off viene una voz "¿Porqué volvemos a mirar hacia esta
época?" La respuesta está en la historia presentada en retrospectiva que
se desarrolla en una pequeña ciudad de Bulgaria, en 1943.
Walter, un suboficial alemán, pasa una semanas tranquilas en el país ocupado, lejos del frente, aprende incluso lo suficiente para defenderse en el idioma extranjero. No es un soldado fanático, se lleva bien con la población, se dedica a su hobby, y no sólo en su tiempo libre, a pesar de que el capitán le reprime por dibujar tanto. Llega un transporte con prisioneros judíos, entre ellos se encuentra Ruth, una mujer joven que le pide ayuda para una mujer embarazada. Todos los alemanes son iguales, son como lobos, dice Ruth a Walter, que al principio se muestra reacio a ayudar. "¿Porqué os han traído aquí?" quiere saber. "Ud. lo sabe mejor que yo", le contesta la mujer. Walter no está muy enterado de lo que ocurre y pregunta a su amigo Kurt: "¿Qué es Auschwitz?". Kurt sabe más: "De Auschwitz no vuelve nadie." Walter logra salir de paseo de noche dos veces con la prisionera; intenta explicarle su distancia interior de los actos de violencia del nacionalsocialismo. Su denuncia, y la presunta suerte que empieza a adivinar más que a comprender, le despiertan. Walter se propone liberar a Ruth. Pero su amigo Kurt no le ha dicho la verdad respecto al transporte: sus preparativos llegan tarde. Ve sólo al tren marchándose. No obstante, Walter saca la consecuencia: Las últimas imágenes dejan adivinar que intensivará los contactos que había iniciado con el movimiento de resistencia búlgaro para preparar la liberación de Ruth.
En el festival de Cannes de 1959, la película Sterne, que por motivos políticos participó como contribución búlgara, fue galardonada con el premio especial del jurado. También entró en los cines de la República Federal - sin embargo se habían recortado las imágenes finales que anunciaban el compromiso futuro de Walter en la resistencia comunista. Este tipo de intervenciones pertenecía entonces a los fenómenos de la guerra fría.
La película de Konrad Wolf no está ideológicamente sobrecargada ni es una película dogmática. Walter no es un héroe, sólo un hombre que por una parte, se ha resignado y por la otra intenta seguir siendo humano en tiempos inhumanos. Es significativo que la mente y la conciencia de Walter empiecen a moverse de verdad cuando se trata de sus propios intereses, es decir, de su amor por Ruth. Por otro lado, había obviamente hecho vista gorda cuando se trataba de acciones de la resistencia búlgara; fue él quien intentó proporcionar medicamentos a los presos agravando tal vez su situación actual todavía más. La misión de Konrad Wolf no es una defensa de la resistencia comunista, sino de la oposición en general. Es decir, la comprensión de que el humanismo individual bajo determinadas condiciones, nada puede cambiar si no se entrega a la merced de las circunstancias. Los medios cinematográficos son convincentes, una y otra vez se presentan imágenes y escenas que dicen más de la situación que muchos diálogos. La película comienza con el subteniente Kurt vigilando el transporte de los presos judíos; Kurt sabe perfectamente que estos seres humanos viajan a la muerte, pero ello no le afecta - no obstante, le extiende la mano a Ruth para ayudarle a subir al vagón. Se deleita en su triunfo cuando descubre entre los presos los medicamentos desaparecidos y goza pisoteándolos luego violentamente. Es decir, no se trataba de encontrarlos por si le pudieran hacer falta en sus propias filas. Kurt miente a su amigo al informarle sobre la hora de salida del tren, y dicta con ello la sentencia de muerte definitiva para Ruth - subjetivamente sólo quería hacerle un favor a su amigo e impedirle que se complicaría todavía más la vida. El título alemán de la película Sterne (estrellas) es simbólico. Alude tanto a la estrella que obligaban a llevar a los judíos, como a la resignación de Walter: "No tengo ninguna constelación astral, ningún objetivo que merezca la pena aplicarse." Son siempre los pequeños gestos con los cuales el director caracteriza a sus protagonistas: La reacción de Walter al saludo nazi, la manera de Kurt de comerse un pollo. En una época en la que el dogma del realismo socialista limitaba las posibilidades estéticas de los directores socialistas, Wolf no duda en emplear la cámara de manera compleja y atrevida valiéndose de exposiciones dobles para intensificar la presentación. La película acaba y los espectadores se van con la pregunta de Ruth a Walter resonando todavía en sus oídos: "¿Es que, Usted, de nada tiene la culpa?".
Hans Günther Pflaum
Proyección en 16mm realizada con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.
Temporada XI / Función 210
Cineclub La Rosa
Austria 2154
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