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jueves, 10 de agosto de 2017

Comenzó el nuevo ciclo dedicado a Kluge

Con la proyección en 16mm de Trabajo ocasional de una esclava dimos inicio al ciclo "Alexander Kluge, arqueológo y visionario" en el Cineclub La Rosa.


Gracias a la gente que nuevamente hizo ver llena nuestra sala, y acompañó la propuesta de un nuevo recorrido por la cinematografía del prolífico realizador alemán.



La presentación estuvo a cargo del programador del Cineclub, Emiliano Penelas.




El ciclo, proyectado íntegramente en 16mm, cuenta con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires. 


lunes, 7 de agosto de 2017

Trabajo ocasional de una esclava

Comenzamos el ciclo dedicado a Alexander Kluge con una película que habla del rol de la mujer, el aborto y la sociedad. Proyectada en 16mm gracias al Goethe-Institut, se verá el miércoles 9 de agosto en nuestro nuevo horario de las 20:30. Como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria en Austria 2154.


Miércoles 9 de agosto - 20:30 horas
TRABAJO OCASIONAL DE UNA ESCLAVA
(Gelegenheitsarbeit einer Sklavin, Alemania, 1973, blanco y negro, 91 minutos)
Dirección y guión: Alexander Kluge
Dirección de Fotografía: Thomas Mauch.
Montaje: Beate Mainka-Jellinghaus.
Elenco: Alexandra Kluge, Franz Bronski, Sylvia Gartmann, Traugott Buhre, Ursula Dirichs, Walter Flamme.


Roswitha Bronski, casada, con tres hijos, regenta una consulta médica de abortos, con el fin de alimentar a Franz, su marido estudiante, y "poderse permitir algunos niños más". El realizador muestra en el mismo comienzo del filme con chocante exactitud las actividades de Roswitha, pero el problema del aborto no es el tema de la película. Kluge analiza en el caso de Roswitha Bronski el papel de la mujer en la familia, en la sociedad.

Su protagonista tiene que afrontar pronto dificultades crecientes: el ginecólogo Dr. Genée, que le envía clientas, no quiere pagarle su comisión; una competidora, la "mayor productora de angelitos de la ciudad", la denuncia a la policía. Franz Bronski es detenido y clausurada la consulta de su esposa. Con el fin de poder eliminar las huellas de su actividad, rompiendo los sellos sin delinquir, Roswitha deja que un perro abra la puerta. Cuando Franz sale de la cárcel resuelve ella abandonar su oficio y dedicarse a actividades sociales y políticas. Su marido es ahora quien tiene que sostener a la familia y asume un empleo en la empresa Beauchamp & Cie.


La exposición de Alexander Kluge es un homenaje al cine: 'Roswitha siente en su interior una fuerza enorme, pero sabe por las películas que existe también realmente ese vigor'. Sigue luego un fragmento de una película revolucionaria rusa, Tschapayew, de Georgi y Sergei Wassiliew, uno de los filmes predilectos del director, que pudiera ser también una de las películas preferidas de la protagonista, la cual un día se dispone con extraordinario entusiasmo a cambiar la sociedad. Para el cineasta Alexander Kluge, e igualmente para su protagonista, los sueños, filmes, ideas y ideologías tienen el mismo valor que la realidad; más aún, son incluso más originales que la realidad misma, pues la realidad no es un 'estado natural', nada dado a priori, sino algo conformado por las percepciones y las ideas. 'El estado natural es ideología, sueños' (así lo dice Alexander Kluge en una entrevista a Ulrich Gregor, en 1976).

Sin embargo, hay que relativizar tal idea; a la secuencia inicial sigue luego en Trabajo ocasional de una esclava una cita de Friedrich Engels, que dice: "Todo lo que los hombres ponen en movimiento tiene que pasar por su cabeza, pero dependerá en muy gran medida de las circunstancias qué configuración adopta en esta cabeza". Kluge observa el plan de cambios de su protagonista con una actitud absolutamente crítica. La luchadora solitaria Roswitha Bronski fracasa no sólo ante los poderes fácticos, también a causa de su propio proceder desplanificado, de su deficiente "conciencia teórica", pero ante todo por el hecho de que su movimiento contestatario se pone en marcha en el lugar equivocado.


Trabajo ocasional de una esclava es un típico rompecabezas de Kluge formado con escenas de interpretación dramática, tomas documentales, imágenes de siluetas recortadas en cartulina, reprografías de antiguos dibujos, citas de películas, comentarios humorísticos y textos intercalados. Y sólo aparentemente se pueden ensamblar con mayor facilidad en esta película las distintas partes de este rompecabezas que en otros filmes posteriores del mismo realizador. Roswitha Bronski es un personaje contradictorio: en casa es un ser oprimido por su esposo patriarcal y sus hijos tiranos, que no se atreve a sublevarse; en cambio, fuera es una luchadora. Y a veces se tiene la impresión de que esta mujer siempre ajetreada, que solamente es capaz de ordenar sus diversas actividades con ayuda de una lista, planifica sus acciones con un exceso de exactitud. Así, por ejemplo, en aquella escena en la cual deja que el perro abra la puerta sellada de la consulta. En el fondo, esta contradictoria Roswitha es una figura artificial, mediante la cual el director quiere articular sus críticas a la izquierda: concretamente a su tendencia a no solucionar los problemas allí donde surgen --en la esfera privada, en la familia-- sino en su proclividad a proyectarlos hacia fuera, es decir "a solucionar en China un problema, que es actual en su propia cocina".

Kluge comenta irónicamente en el filme la decisión de Roswitha de dedicarse a actividades políticas: "Dame un punto de apoyo fuera de la familia y cambiaré el mundo". Es indudable que está justificada la crítica del realizador y su exigencia a mostrarse más pacientes y a conceder mayor atención a los problemas pequeños, privados, pues tras esto no se oculta de ningún modo una actitud resignada, derrotista, como se le ha achacado a veces, principalmente por parte feminista, sino por el contrario, la aspiración a contemplar políticamente la vida privada. Sin embargo, ¿por qué no debería conseguir propiamente la enérgica Roswitha Bronski cambiar su situación familiar?

Trabajo ocasional de una esclava es una película plena de contradicciones, cargada de preguntas sin respuesta, pero es igualmente una película humorística, cómica, que sigue estimulando todavía la fantasía y la reflexión del espectador.

Annette Meyhöfer


Proyección en 16mm gracias al Goethe-Institut Buenos Aires. 

Temporada XI / Función 214
Cineclub La Rosa
Austria 2154

domingo, 6 de agosto de 2017

Alexander Kluge, arqueólogo y visionario

El Cineclub La Rosa dedica un nuevo ciclo al cineasta alemán Alexander Kluge, con proyecciones en 16mm gracias a la colaboración del Goethe-Institut Buenos Aires. Como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria en Austria 2154, en el nuevo horario de las 20:30.


Luego de haberle dedicado un ciclo al comienzo de nuestra novena temporada, regresamos con Alexander Kluge, uno de los padres del llamado "Nuevo cine alemán".

Nacido el 14 de febrero de 1932 en Halberstadt, el 8 de abril de 1945 una bomba aérea de los aliados explotó a solo diez metros de donde se encontraba Kluge, de 13 años entonces. "Debe ser posible presentar la realidad como la ficción histórica que es", dice.

Estudió derecho, historia y música en las universidades de Marburgo y Fráncfort, y se doctoró en derecho en 1956. Durante su época de estudiante fue amigo del filósofo Theodor Adorno, que había vuelto a Alemania procedente de Estados Unidos y era profesor en el Instituto de Investigación Social, institución central de la llamada Escuela de Fráncfort.

Kluge trabajó como asesor legal para el instituto, y comenzó a escribir sus primeros relatos durante este período. Por consejo de Adorno, Kluge empezó también a investigar sobre el cine, y en 1958 Adorno le presentó al director alemán Fritz Lang. En 1960 rueda su primer cortometraje Brutalidad en piedra (1961), junto a Peter Schamoni, ya proyectado en 2015.


En 1962 es uno de los firmantes del manifiesto de Oberhausen, que declara muerto el cine alemán de los años 1950 y como alternativa propone a los nuevos realizadores del Nuevo Cine Alemán. Junto a Edgar Reitz y Detten Schleiermacher, ese mismo año, asume la dirección del nuevo instituto de Formación Cinematográfica de Ulm (Institut für Filmgestaltung). En 1963 funda su propia productora que sigue funcionando hasta la fecha: Kairos-Film.

"En 1966 Kluge estrena su primer largometraje, Adiós al ayer (Abschied von gestern), y se convierte en el primer realizador alemán que, tras la guerra, gana el León de Plata en el Festival Internacional de Cine de Venecia. En 1968 gana el León de Oro por Artistas bajo la carpa del circo: perplejos (1967, proyectada en nuestro ciclo anterior), y con esto se le reabren al cine alemán las puertas de Europa", reseña Carla Imbrogno en el prólogo de 120 historias de cine, libro de Kluge editado en Buenos Aires por Caja negra, en 2010, que forma parte del catálogo de la Biblioteca.

Desde ahí sus producciones viran hacia un carácter más documental. Profundiza en un estilo analítico y asociativo que se convertirá en una clave personal, como en Trabajo ocasional de una esclava (1973), que proyectaremos en este ciclo.

Luego ganaría en los festivales de Oberhausen, Venecia, Cannes y Berlín, y en 2007 recibió la Gran Orden de Mérito de la República Federal de Alemania, y un año más tarde el Premio de Honor de la Academia de Cine de Alemania.

Además, ha obtenido casi todos los grandes premios literarios, como el Georg Büchner, que recibió en 2003, considerado el galardón literario más importante en lengua alemana. El título del ciclo está tomado del artículo sobre Kluge de Gerhard Midding.

Emiliano Penelas
Programador


Miércoles 9 de agosto - 20:30 horas
TRABAJO OCASIONAL DE UNA ESCLAVA
(Gelegenheitsarbeit einer Sklavin, Alemania, 1973, blanco y negro, 91 minutos)
Dirección y guión: Alexander Kluge
Elenco: Alexandra Kluge, Franz Bronski, Sylvia Gartmann, Traugott Buhre, Ursula Dirichs, Walter Flamme

Roswitha Bronski, casada, con tres hijos, regenta una consulta médica de abortos, con el fin de alimentar a Franz, su marido estudiante, y "poderse permitir algunos niños más". El realizador muestra en el mismo comienzo del filme con chocante exactitud las actividades de Roswitha, pero el problema del aborto no es el tema de la película. Kluge analiza en el caso de Roswitha Bronski el papel de la mujer en la familia, en la sociedad.


Miércoles 23 de agosto - 20:30 horas
EL PODER DE LOS SENTIMIENTOS
(Die Macht der Gefühle, Alemania, 1983, color/blanco y negro, 115 minutos)
Dirección y guión: Alexander Kluge
Elenco: Hannelore Hoger, Alexandra Kluge, Edgar Boehlke, Klaus Wennemann, Erwin Scherschel, Beate Holle, Uwe-Karsten Koch, Suzanne von Borsody, Paulus Manker

Un niño muere en la guerra; un niño es apaleado hasta la muerte; entierro de gala para un político asesinado; despedida; salida de un tren; Guiseppe Verdi, Rigoletto, último acto. Cinco saltos en el tiempo, cinco cambios de ubicación; numerosos fragmentos y una cinematografía acelerada que proporciona una experiencia distinta a la del instante vivido en realidad.


Miércoles 30 de agosto - 20:30 horas
EL ATAQUE DEL PRESENTE AL RESTO DEL TIEMPO 
(Der Angriff der Gegenwart auf die übrige Zeit, Alemania, 1985, color, 106 minutos)
Dirección: Alexander Kluge.
Elenco: Jutta Hoffmann, Armin Müller-Stahl, Michael Rehberg, Peter Roggisch, Rosel Zech, Alfred Edel, Rosemarie Fendel.

Conjunto de relatos cuyos protagonistas se enfrentan a situaciones críticas que los obligan a reflexionar sobre el pasado y a plantearse el futuro. A una joven doctora la atormenta la banalidad de su vida. Una familia se sienta frente a un ordenador como si se tratara del fuego de la chimenea. Una maestra de jardinería debe entregar a un chico a sus tutores legales... Un filme de ensayos en episodios, que "se despide del cine clásico", según el propio director. Trizas de la realidad, que sin embargo se atienen todas estrictamente a una idea, como un único instante puede entrelazar todo el antes y el después.



Ciclo realizado con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.