miércoles, 6 de noviembre de 2013

La colmena

Comenzamos el ciclo dedicado a Mario Camus con La colmena, la exquisita novela de Camilo José Cela en la que el franquismo es eso que pasa mientras el tiempo discurre en un café. Será el miércoles 13 de noviembre a las 20:30 horas en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.


Miércoles 13 de noviembre - 20:30 horas
LA COLMENA
(Idem, España, 1982, color, 105 minutos)
Dirección: Mario Camus.
Producción: José Luis Dibildos.
Guión: José Luis Dibildos, sobre la novela de Camilo José Cela.
Dirección de Fotografía: Hans Burmann.
Montaje: José María Biurrún.
Música: Antón García Abril.
Dirección de arte: Ramiro Gómez.
Elenco: José Sacristán, Victoria Abril, Luis Escobar, Charo López, Ana Belén, Fiorella Faltoyano, Concha Velasco, José Luis López Vázquez, Francisco Rabal, José Sazatornil, Antonio Resines, Francisco Algora, Mary Carrillo, Emilio Gutiérrez Caba, Elvira Quintillá, Luis Ciges, Imanol Arias, Agustín González, María Luisa Ponte y Camilo José Cela.


Camilo José Cela escribe en el prólogo a la primera edición de su novela: "La Colmena no es otra cosa que un pálido reflejo, que una humilde sombra de la cotidiana, áspera, entrañable y dolorosa realidad (...) no aspira a ser más que un trozo de vida narrado sin reticencias, sin extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre, exactamente como la vida discurre. Queramos o no queramos. La vida es lo que vive -en nosotros o fuera de nosotros-; nosotros no somos más que su vehículo, su excipiente como dicen los boticarios (...) Su acción discurre en Madrid -en 1942- y entre un torrente, o una colmena, de gentes que a veces son felices, y a veces, no".


Para eso Camus utilia una estructura coral en la que sus protagonistas parecen vivir su cotidianeidad frente a cámara con el café como escenario principal de esa gran "colmena" que los reúne y amalgama en medio de una Semana Santa de la posguerra madrileña

"El film respeta esta estructura “calidoscópica” (de la novela), aparecen personajes, ambientes y hechos que se multiplican, sin una unidad aparente, como un gran enjambre de vidas que se cruzan. El espacio metafórico representado en el film es la colmena urbana, donde se desarrollan de manera triste y amarga las vidas vulgares y grises de los distintos personajes, en un plazo de tres días, durante la Semana Santa de 1943. Sus acontecimientos personales se verán mezclados y fragmentados con los de otros personajes, sin que haya comunicación entre ellos, aunque coincidan en lugares, experiencias y tengan los mismos sentimientos de angustia, desamparo y resignación ante su existencia" (Miguel Hernández Hidalgo, Madrid más d).


"La colmena fue una de las primeras películas que llevaron a algunos a proclamar el cine español como el mejor de Europa, y una de las pocas que justificaban ese triunfalismo. Es un fresco de la vida, o de la miseria cotidiana de la España de posguerra dominada por el hambre, agobiada por el oscurantismo, poblada de picardía, estrechez y esfuerzo" (Francisco Marinero, Diario 16).

"¿Qué es lo que distingue esta película de la mayoría de nuestro cine? Su honestidad, su sentido de la limitación, su ausencia de trampas o guiños, el dominio de la narración, la disposición de la cámara, el ritmo de montaje y, sobre todo, la dirección de actores" (Felipe Vega, revista Casablanca).

Ganadora del Oso de Oro en el Festival de Berlín.


Camilo José de Cela y Trulock (Padrón, La Coruña, el 11 de mayo de 1916 – Madrid, 17 de enero de 2002). Autor prolífico, fue miembro de la Real Academia Española durante 45 años y galardonado, entre otros, con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1987, el Premio Nobel de Literatura en 1989, y el Premio Cervantes en 1995.

Cela comenzó a escribir La colmena en 1945, pero no pudo publicarla por problemas con la censura, la cual alegó que el estilo de la obra era “muy realista a base de conversaciones chabacanas y salpicadas de frases groseras“, así como “francamente inmoral” y resultaba “pornográfica y en ocasiones irreverente”. Finalmente, se publicó pro primera vez en Buenos Aires, en 1951. Un ejemplar de la novela forma parte del catálogo de la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte y está a disposición de nuestros socios.


Temporada VII / Función 153
Cineclub La Rosa
Austria 2154

Miedo, frío, hambre

Mario Camus recuerda La colmena, la dolorosa historia de la posguerra española, en un artículo publicado por el diario El País de Madrid, a propósito de haber sido elegida como "Película de Oro" del 16º Festival de Cine de Málaga. La película se proyectará en nuestro Cineclub, Austria 2154, el miércoles 13 de noviembre a las 20:30 horas.


Ha rebuscado en los papeles que todavía conserva en casa, en las notas que tomaba de cada película, de todo aquello que nunca debía olvidar al encarar los trabajos. Lo iba apuntando con esmero y dedicación. Frases sueltas, apuntes, ideas… El título que aparece en el bloc de La colmena son tres palabras: "Miedo, frío, hambre”. Mario Camus ha repasado las reflexiones que hizo hace ya 30 años sobre la filosofía que debía de impregnar esa historia colectiva, triste y dolorosa, también entrañable, en el mugriento Madrid de la posguerra civil, y se ha vuelto a topar con esas palabras: “Miedo, frío, hambre”. Ha abierto el bloc, pero, en realidad, no le hubiera hecho falta. Mario Camus, a sus 77 años, conserva una memoria prodigiosa, envidiable. “Dejo hablar a los recuerdos”, confiesa el realizador de cine frente a la playa de Santander, ciudad donde nació y a la que regresó a vivir hace años. La colmena ha sido elegida Película de Oro en el Festival de Cine de Málaga que comienza hoy. Basada en la novela de Camilo José Cela, La colmena obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín en 1983 —“creo que al ser una narración de posguerra, los alemanes encontraron muchas similitudes con su propia historia, aunque la suya fuera más reciente, y les gustó el tratamiento dramático salpicado con algún tono ligero”, reflexiona hoy el director—, además de convertirse en España en un gran éxito comercial.

Un paquete de Gitanes sobre la mesa y el ruidoso canto de los gorriones acompañan el relato de este cineasta, tan literario que se dice de él que “escribe sus películas”. Premio Nacional de Cinematografía en 1985, forma parte de esa generación de realizadores —Carlos Saura,Martín Patino, José Luis Borau, Miguel Picazo, Paco Regueiro…— salidos de la Escuela Oficial de Cine que revolcaron el lenguaje del cine español en unos años nada fáciles. Inconformista siempre —“el cine que uno quiere hacer o es inconformista o no es nada”, asegura esta mañana felizmente soleada en la ciudad cántabra—, Camus guarda en su memoria tantas cosas, tantos amigos, tantas anécdotas. Desde su primer guion escrito con Saura en 1958, Los golfos, pasando por sus grandes éxitos en cine y televisión —La colmena, La casa de Bernarda Alba, Los santos inocentes, Fortunata y Jacinta, La playa de los galgoso El prado de las estrellas, entre otros—.

El miedo, el frío y el hambre se quedan para la pantalla porque los recuerdos del director con La colmena están llenos de luz y de gozo, también de felices encuentros, como el que unió su destino con el deJosé Luis Dibildos, el productor del filme, y el que vivió con todos aquellos grandísimos actores que lo protagonizaron —Paco Rabal,López Vázquez, Agustín González, José Sacristán, Concha Velasco,Mary Carrillo, María Luisa Ponte, José Bódalo, Sazatornil, Rafael Alonsoy tantos y tantos otros más—, junto con los decoradores, maquilladores o peluqueros. “El mérito del filme fue de Dibildos, fue él quien me hizo el encargo, el que estaba enamorado de la historia. Nos estábamos buscando ambos, yo para que me produjera una historia que tenía entre manos y él para hablarme de la película, después de que no se cerrara el trato con su primer candidato, Gonzalo Suárez”, dice Camus, quien después de alguna duda se ha decidido por el Campari con soda antes que por el vermú —“no puedo tomar ni sal ni azúcar”—.

Escena de la película La colmena

Era verano y en el tren que le llevaba a Guadalmina, la localidad malagueña donde tenía una casa Dibildos, Camus leyó de nuevo, por enésima vez, la obra de Cela. “Esto es imposible”, pensó entonces, entre traqueteo y traqueteo. “Esta adaptación es complicadísima”. Pero cuál no fue la sorpresa cuando tuvo en sus manos la escaleta del guion. Comprendió que el resumen que habían realizado hasta el momento —el propio Dibildos y, sospecha Camus, el mismo secretario de Cela, el asturiano Fernando González— era realmente magnífico. Y ese verano, él con la luz del sol y Dibildos bajo los efectos de la luna —“trabajaba de noche y dormía de día”, recuerda el director—, fueron rematando esta tremenda historia de poetas sin futuro, huéspedes solitarios de pensiones de medio pelo que hurgaban en los armarios en busca de una lata de leche condensada o mujeres que regentaban casas de citas mientras, sobre el mármol, procedían a la limpieza de un puñado de lentejas.

Primer día de rodaje. Primera escena. Paco Rabal, en sustitución de Fernando Fernán-Gómez, que había rechazado su participación a última hora, comienza su perorata sobre el inventor de palabras. Voz grave, profunda, impostada, imitando a la de Fernan-Gómez. Y todos horrorizados, incluido Benito Rabal, su hijo y ayudante de dirección en la película. “Corten, corten”, saltó el director. “Pero papá, ¿qué haces?”, añadió Benito. “¿Yo no estoy aquí para hacer lo que no quiso hacer Fernando?”, se defendió el actor.

Superado ese primer escollo —“olvídate de Fernando”, le pidieron todos a Rabal—, la película se rodó sin problemas en seis semanas, respetando las horas de trabajo reglamentarias, y en dos interiores principalmente: el café y la casa de vecinos, además de alguna otra escena en exteriores, como el Retiro madrileño. Camus todavía siente el placer que le dieron los actores con su trabajo, un casting que en su 80% ya estaba decidido por el productor Dibildos. “Estaba arropado por monstruos sagrados. Daba gusto verlos trabajar. Cuando uno tiene enfrente a un replicante de altura, la interpretación llega a una altura increíble. Teníamos a los mejores actores del momento. Con algunos ya había trabajado, pero con otros fue la primera vez, como Bódalo, Sacristán, Victoria Abril, Emilio Gutiérrez Caba o Rafael Alonso”.

Dice que se encuentra viejo y como languideciendo. Algo contrario a la realidad, al entusiasmo en sus reflexiones y la claridad en la exposición de sus ideas —“la destrucción del cine español es una labor constante de todos los Gobiernos”, “la obsesión que tienen con los actores y la gente del cine es pura envida”—, también cuando habla de su pasado. “Ni me aplaudo, ni me degrado. Estoy satisfecho no tanto con mi trabajo, sino con el hecho de haberme dedicado a este oficio y de conocer a gente como Picazo, Saura, Borau, Basilio, Mercero, Regueiro. ¿Cómo es posible que haya gente tan olvidada? He aprendido muchas cosas y ahora tengo el gusto de contarlo”, asegura Mario Camus, que ahora dedica la mayoría de su tiempo a la lectura y a la obligación diaria, por prescripción médica, de caminar media hora rápido y sin parar, ni siquiera a saludar a los conocidos.

Se aleja ya hacia la playa este hombre perseguido por uno de los instantes quizá más bonitos de la historia del cine español. “Milana bonita”. Camus repite la famosa frase de Paco Rabal en Los santos inocentes, llena de bondad y compasión, y recuerda al fallecido José Luis Sampedro. “Milana bonita”

Rocío García
Diario El País, 20 de abril de 2013

viernes, 1 de noviembre de 2013

Mario Camus y la posguerra española

En noviembre el Cineclub La Rosa programa dos películas en las que Mario Camus, basándose en novelas de Camilo José Cela y Miguel Delibes, retrata el franquismo y las consecuencias de la Guerra Civil Española. Será, como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.

La Guerra Civil Española (1936-1939), escenario de pruebas de la II Guerra Mundial e hito histórico del Siglo XX, marcó a fuego no sólo a la generación que la vivió, sino que continuaron sus consecuencias a lo largo de décadas de dictadura franquista. El cine español ha dado obras maestras a partir de estos hechos. Desde los sainetes cargados de humor negro de Luis García Berlanga (Plácido, El verdugo, La vaquilla, que hemos proyectado en el Cineclub), o las películas sociales de Juan Antonio Bardem (Muerte de un ciclista, Calle Mayor), casi todas las generaciones posteriores han vuelto su mirada hacia la realidad sociocultural de aquel momento.

Mario Camus (Santander el 20 de abril de 1935) pertenece a la generación del Nuevo Cine Español, y es uno de quienes mejor supo narrar esas historias de la posguerra a través de las novelas de dos eximios escritores como Camilo José Cela y Miguel Delibes.

Ganador del Oso de oro en el Festival de cine de Berlín en 1983 por La Colmena. En 1984 en el Festival Internacional de cine de Cannes gana la mención especial del jurado ecuménico por Los santos inocentes, una de las películas españolas más conocidas por los espectadores. Por estas dos películas gana un gran reconocimiento como cineasta a nivel internacional como nacional. Fue galardonado con el Goya de Honor de la Academia española en 2011.


Miércoles 13 de noviembre - 20:30 horas
LA COLMENA
(Idem, España, 1982, color, 105 minutos)
Dirección: Mario Camus.
Elenco: José Sacristán, Victoria Abril, Luis Escobar, Charo López, Ana Belén, Fiorella Faltoyano, Concha Velasco, José Luis López Vázquez, Francisco Rabal, José Sazatornil, Antonio Resines, Francisco Algora, Mary Carrillo, Emilio Gutiérrez Caba, Elvira Quintillá, Luis Ciges, Imanol Arias, Agustín González, María Luisa Ponte y Camilo José Cela.

Camilo José Cela escribe en el prólogo a la primera edición de su novela: "La Colmena no es otra cosa que un pálido reflejo, que una humilde sombra de la cotidiana, áspera, entrañable y dolorosa realidad (...) no aspira a ser más que un trozo de vida narrado sin reticencias, sin extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre, exactamente como la vida discurre. Queramos o no queramos. La vida es lo que vive -en nosotros o fuera de nosotros-; nosotros no somos más que su vehículo, su excipiente como dicen los boticarios (...) Su acción discurre en Madrid -en 1942- y entre un torrente, o una colmena, de gentes que a veces son felices, y a veces, no". Ganadora del Oso de Oro en el Festival de Berlín.


Miércoles 27 de noviembre - 20:30 horas
LOS SANTOS INOCENTES
(Idem, España, 1984, color, 107 minutos)
Dirección: Mario Camus.
Elenco: Alfredo Landa, Francisco Rabal, Juan Diego, Terele Pávez, Belén Ballesteros, Juan Sachez, Ágata Lys, Agustín González, Manuel Zarzo, Mari Carrillo y José Guardiola.

España franquista. Durante la década de los sesenta, una familia de campesinos vive miserablemente en un cortijo extremeño bajo la férula del terrateniente. Su vida es renuncia, sacrificio y obediencia. Su destino está marcado, a no ser que algún acontecimiento imprevisto les permita romper sus cadenas. Basada en la novela de Miguel Delibes. Premio al Mejor Actor compartido entre Paco Rabal y Alfredo Landa en el Festival de Cannes.

martes, 29 de octubre de 2013

A los asistentes de la función

Reproducimos la carta que José Martínez Suárez nos enviara a propósito de la proyección de Noches sin lunas ni soles, última película del ciclo que ha repasado su filmografía, que disfrutaremos el miércoles 30 de noviembre a las 20:30 horas, en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.


Por si no puedo concurrir, le pediré al fervoroso cineasta, entusiasmado cinéfilo, director de este magnífico cineclub y querido amigo Emiliano Penelas, que lea estas pocas líneas.

Señoras y señores: el ciclo ha terminado.

No sé cuantas películas del mismo habrán visto cada uno de ustedes.

Espero no solo que les hayan agradado sino que y sobre todo, les haya servido de algo.

Toda manifestación cultural (un libro, un edificio, una caricatura, un florero artístico) debe conllevar una información, un mensaje al visionador, al espectador, al mirador.

Esa información no pretende salvar al mundo. Pero sí hacerlo un poquito mejor.

Nuestro planeta y los países que la componen, pareciera que han atravesado varias guerras mundiales juntas en el último tiempo.

Se está perdiendo la esperanza, el respeto, la solidaridad, la enseñanza, el buen modo, el lenguaje, la convivencia... lo que conlleva que, y sobre todo, ¡se esté perdiendo la alegría de vivir!

Todos los días nos parece que son casi iguales al anterior y al que vendrá.

Hemos perdido la aventura inmaculada de darnos cuenta que estamos mirando (no viendo) un bello atardecer, que si no nos lo regalara la Naturaleza y estuviera privatizado, ¡sólo lo verían los ricos!

El arte, escrito y dicho con minúscula, es quien propende a que la vida del hermano o hermana que es cada uno de los que nos rodean, sea mejor. Para vivir mejor, para sonreir más a menudo por lo que merece ser recibido con sonrisa, para no dejar de decir malas palabras pero sí para decirlas pocas veces y solo en el momento oportuno. Y si hay señoras o niños, mejor abstenerse de pronunciarlas.

Puedo hablar de muchas cosas porque desde pequeño me enseñaron que la vida se debe recibir de frente, no de perfil.

La vida debe pasar por dentro de uno, no esquivarla.Yo he tratado de hacerlo y casi siempre lo he conseguido.

No fue una religión, un estudio, un ensueño.

Fue simplemente una decisión propia de la que no tenía que dar muestras de capacidad a nadie.

Nada de exámenes ni palmaditas en la espalda porque había hecho algo que se consideraba ponderable.

Pero, ¿saben una cosa? Siendo solidario, afectuoso, atento, cuidadoso, educado... ¡se vive mejor, se duerme mejor!

Por lo tanto, cerremos las farmacias de la angustia y el odio, del enfrentamiento y el escarnio, del egoismo y la prepotencia, y abramos todas las bibliotecas que podamos y no dejemos de hacer buenas películas. Eso nos salvará.

Ah, claro... Dejemos que las farmacias estén de turno los sábados en la tarde, por si acaso.

Buenas noches a todos.

José A. Martínez Suárez

sábado, 26 de octubre de 2013

Noches sin lunas ni soles

Quinta y última función del ciclo que repasó la filmografía completa de José A. Martínez Suárez con la última película del maestro, Noches sin lunas ni soles. Será el miércoles 30 de octubre a las 20:30 horas, en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.


Miércoles 30 de octubre - 20:30 horas
NOCHES SIN LUNAS NI SOLES
(Idem, Argentina, 1984, color, 97 minutos)
Dirección: José A. Martínez Suárez
Guión: José A. Martínez Suárez y Rubén Tizziani, basada en la novela de Tizziani.
Fotografía: Alberto Basail.
Música: Roberto Lar.
Elenco: Alberto de Mendoza, Luisina Brando, Lautaro Murúa, Arturo Maly, Cacho Espíndola, Boy Olmi, Guillermo Battaglia, José María Gutiérrez, Diana Ingro, Rudy Chernicoff y Eva Franco.


Un delincuente huye para ayudar a un amigo de toda la vida, gravemente enfermo. El policía que lo persigue sabe que detrás puede haber un botín oculto. Grandes actuaciones, un sólido guión y una realización magistral hacen de esta película uno de los mejores policiales del cine argentino.


Bien narrada y con galería de personajes incomparables, más un guión sólido y el paisaje suburbano de lo cotidiano, desgraciadamente Martínez Suárez no filmó más. Luisina Brando nunca lució tan sensual, y no nos privó de un desnudo para el recuerdo.



La película ya fue exhibida en el Cineclub La Rosa en la función 63, que cerró la cuarta temporada, el de 2010. En esa ocasión, José Martínez Suárez fue distinguido como Socio Honorario de la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte.

Temporada VII / Función 152
Cineclub La Rosa
Austria 2154

sábado, 12 de octubre de 2013

Los muchachos de antes no usaban arsénico

Cuarta función del ciclo "José A. Martínez Suárez, un hombre hecho de cine" en donde veremos la fantástica Los muchachos de antes no usaban arsénico, comedia negra en la que se luce el director junto a un elenco de lujo. Será el miércoles 23 de octubre a las 20:30 horas, en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.

Miércoles 23 de octubre - 20:30 horas
LOS MUCHACHOS DE ANTES NO USABAN ARSÉNICO
(Idem, Argentina, 1976, color, 90 minutos)
Dirección: José A. Martínez Suárez.
Guión: José Martínez Suárez y Gius.
Producción: Héctor Báilez.
Dirección de Fotografía: Miguel Rodríguez
Música: Tito Ribero.
Montaje: Alberto Borello.
Sonido: Abel Scotti.
Elenco: Narciso Ibáñez Menta, Bárbara Mujica, Mecha Ortiz, Arturo García Buhr y Mario Soffici.


Cinco personajes que giran en torno a un eje central. Una veterana actriz (Mecha Ortiz) que vive en una vieja mansión del Tigre junto a su marido (Arturo García Buhr), un ex actor de menor importancia, su ex administrador (Mario Soffici) y a su médico (Narciso Ibáñez Menta).


Los cuatro conviven con los recuerdos y los tres hombres con la complicidad en bromas y humoradas. Una joven muchacha (Bárbara Mujica) se incorpora al grupo con motivo de la venta de la mansión. Memorables actuaciones y un humor negro delicioso, en una de las grandes películas del cine argentino.


"Martínez Suárez, que ha visto mucho cine y lo recuerda casi todo, es coautor de este libreto y no quiere disimular que el cine del pasado fue uno de sus deliberados ingredientes. Ya el título debe algo a Los muchachos de antes no usaban gomina (Manuel Romero, 1937, con Parravicini y la propia Mecha Ortiz); por otros lados asoman datos de Arsénico y encaje antiguo (Frank Capra, 1941-1944), de El ocaso de una vida (Billy Wilder, 1950, con Gloria Swanson) y sobre todo de ¿Qué pasó con Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962), donde también Bette Davis y Joan Crawford, reunidas por primera vez, revisaban sus filmes de 1933 y 1934. Para aumentar la broma, Martínez Suárez intercala otros datos en el diálogo: una referencia lateral a un filme "dirigido por Mario Soffici", otra a un joven director argentino que fracasó y debió irse a trabajar a Chile, peripecia que le ocurrió al propio Martínez Suárez." (Homero Alsina Thevenet)


Temporada VII / Función 151
Cineclub La Rosa
Austria 2154

miércoles, 9 de octubre de 2013

martes, 1 de octubre de 2013

Los chantas

Tercera función del ciclo dedicado a José Martínez Suárez con la proyección de Los chantas, gran comedia llena de personajes entrañables y un elenco de lujo. Será el miércoles 9 de octubre a las 20:30 horas, en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.


Miércoles 9 de octubre - 20:30 horas
LOS CHANTAS
(Idem, Argentina, 1975, color, 121 minutos)
Dirección: José A. Martínez Suárez.
Guión: José A. Martínez Suárez y Gius, sobre argumento de Norberto Aroldi.
Producción: Héctor Báilez
Dirección de producción: Carlos A. Parrilla.
Dirección de Fotografía: Humberto Peruzzi y Aníbal Di Salvo.
Montaje: Alberto Borello.
Sonido: Abel Scotti.
Música: Tito Ribero.
Elenco: Norberto Aroldi, Olinda Bozán, Alicia Bruzzo, María Concepción César, Elsa Daniel, Cacho Espíndola, Juana Hidalgo, Ángel Magaña, Lautaro Murúa, Héctor Pellegrini, Jorge Salcedo, Darío Víttori, Tincho Zabala y Ringo Bonavena.


Las aventuras de un grupo de estafadores de “poca monta” que viven en una pensión, una galería de personajes típicamente argentinos que sueñan con dar el gran golpe que los hará parar de por vida. El grupo está dirigido por el Flaco Aroldi, que interpreta un personaje arquetípico porteño. Es el actor quien fue autor de la idea original que derivó en el guión de Martínez Suárez y Gius, con un aire a comedia italiana.


Los 16 personajes conforman un elenco coral en el cual todos tienen un comienzo, nudo y descenlace, haciendo de la interacción entre todas las figuras que conforman el elenco un placer para el espectador, que podrá verse identificado en alguno de ellos, y sentir cariño por estos pobres diablos sin demasiado futuro. 

Temporada VII / Función 150
Cineclub La Rosa
Austria 2154

lunes, 30 de septiembre de 2013

Martínez Suárez sobre "Los chantas"

Cuando la película se proyectó en la Sala Giuliodori de Alfredo Li Gotti, el director le envió esta nota rememorando el rodaje y una jugosa anécdota de sus inicios en los sets de filmación, que ahora compartimos nosotros.

Los chantas fue una película divertida pero difícil de realizar.

Tenía un extenso elenco que provenía de un entretenido libro cinematográfico que habíamos adaptado con Gius, de una buena idea que nos había pasado el Flaco Aroldi.

Eran dieciséis personajes  y todos ellos tenían prologo, desarrollo y epílogo.

El problema era para la gente de producción, que se les hacia muy difícil conciliar la citación de esa pequeña multitud,  pues era una época de trabajo y entre tevé, otra película, radio, teatro, teleteatro, ensayos y giras, lograr a todos los actores que se necesitaban era el dolor de cabeza mayor y diario para los muchachos encargados de la convocatoria.

Armamos un buen elenco, cosa que aprendí al trabajar muchos años al lado de Daniel Tinayre, hombre que cuando armaba un reparto artístico se paralizaba el cine argentino porque los tenia a todos.

Por mi parte la pase muy bien porque yo no trabajo con los mejores técnicos. Yo trabajo con los buenos técnicos que son buenas personas, lo que hace que su rendimiento en rodaje sea mayor.

Trabajo con amigos, con buen humor, sin gritar ni decir malas palabras, sin histerizarme ni alterarme en lo más mínimo.

Para mi el rodaje es una alegría y como tal me comporto y hago que se comporte el resto de colaboradores.

Hace 73 años que entré por primera vez a un estudio y a partir de que puse el pie en un set, empece a aprender.

Fue en la EFA, donde hoy esta Canal 13. Una hermana mía trabajaba en la película El mas infeliz del pueblo con Sandrini y dirigida por Luis Bayón Herrera. Yo la acompañaba a ella y me regocijaba viendo, sorprendido y embobado, lo que había soñado en mi pueblo desde que era chico: ¡estar presente en un rodaje!

Una noche en Sono Film, estudio ubicado como recordarán en la localidad de Martínez, se estaba rodando La casa de los cuervos. Dirigía don Carlos Borcosque y la secuencia trataba  un segmento de la novela de Hugo Wast (seudonimo del escritor argentino Gustavo Martínez Zuviría) en la que hay una emboscada a una patrulla unitaria a mediados del siglo antepasado, en la época de Juan Manuel de Rosas.

Me vio el asistente (que era el legendario Orlando Zumpano, que murió luego de realizar por lo menos 200 asistencias y no dirigir nunca) dando vueltas y me preguntó si no quería hacer de un paisano pues le habían faltado extras. Que pagaban cinco pesos. Por supuesto, le dije que si.

Me dieron unos pantalones de paisano, una camisa a cuadros, una boina y el director nos explicó que el grupo debía enfrentarse en una lucha ficticia y fingida, pero sin lastimarnos ni golpearnos. Se hicieron los ensayos y todo iba bien hasta que se realizó la toma.

En medio del rodaje Borcosque con el altoparlante pide corte y dice señalándome: "Ese chico de boina y camisa a cuadros… ¡que no se muera mas!... Ya paso cuatro veces frente a la cámara agarrándose el pecho y gritando '¡me muero!'"

Veinticinco años mas tarde, cuando me asocié a  la sociedad de directores,  me hice muy amigo de Borcosque  y me encantaba charlar con él en la confitería del Gran Rex, donde nos encontrábamos, pues le gustaba jugar al ajedrez con Najdorf, que se pasaba las horas allí.

Borcosque había sido cronista de cine en Hollywood varios años a partir de comienzos de los treinta, y conocía desde Greta Garbo a Edward Arnold, desde von Sternberg a Capra, desde Allan Dwan a Humphrey Bogart. Y en uno de los encuentros  le recordé lo de aquella noche de las muertes repetidas cuando hizo La casa de los cuervos. Y para mi sorpresa  me dijo que era una de las anécdotas que siempre relataba cuando le preguntaban por anécdotas  su profesión. Y agregó: "La vida, Josesito, siempre ofrece estas sorpresas... Pensar que nos conocimos hace tanto tiempo  y que si no me hubiera contado la historia... ¡Nunca hubiéramos sabido que aquel chico era este director!"

No importa. Igual me pagaron los cinco pesos.

Los chantas se estrenó en el Trocadero y le fue bien. Estuvo siete semanas en cartel e hizo una buena recaudación con una extraña cifra diíicil de olvidar: 222.222 espectadores. Los seis dos juntitos: doscientos veintidos mil doscientos veintidos en sala de estreno y simultáneas. Muy bien para aquella época.

Ya van quedando pocos del elenco.

Se fueron de gira Norberto Aroldi, Lautaro Murúa, Tincho Zavala, Cacho Espíndola, Alicia Bruzzo, Jorge Salcedo, Olinda Bozán, Angelito Magaña, Darío Vittori, Oscar "Ringo" Bonavena, Héctor Pellegrini, Mario Benigno, Augusto Codeca... Y mi inolvidable compañero de guiones, Augusto Giustozzi, "Gius" el inolvidable autor de una de las mejores series que nunca se haya pasado en la tevé argentina: "Yo soy porteño".

Para ellos, para los que también se fueron de gira, Héctor Bailez  el productor, Miguelito Rodríguez   director de fotografía, Tito Rivero autor de una banda sonora exquisita realizada a pedido mio a la manera de Nino Rota (ya mismo se van a deleitar escuchándola) y para todo el resto que sigue junto a nosotros (María Concepción César, Juana Hidalgo, Elsa Daniel...) dedico con vuestro permiso, esta función.

José Martínez Suárez