El sábado 17 de junio a las 20 horas tendremos una función especial en el Cineclub La Rosa con la proyección en 16mm de Éxtasis, de Gustav Machatý, protagonizada por Hedy Lamarr, y que pasó a la historia por mostrar el primer desnudo y orgasmo femenino del cine. Será con entrada libre y colaboración voluntaria, en Austria 2154.
Sábado 17 de junio a las 20 horas ÉXTASIS (Ekstase / Ecstasy, Checoslovaquia / Austria, 1933, blanco y negro, 89 minutos) Dirección: Gustav Machatý Guion: Gustav Machatý, Frantisek Horký y Jacques A. Koerpel, sobre el libro de Robert Horky. Música: Giuseppe Becce Dirección de Fotografía: Hans Androschin, Jan Stallich y Gerhard Huttula. Elenco: Hedy Lamarr, Aribert Mog, Zvonimir Rogoz, Leopold Kramer, Jirina Steimarová, Jan Sviták, André Nox, Eduard Slégl y Pierre Nay.
Eva se acaba de casar con un señor mayor, pero descubre que está obsesionado con el orden en su vida y que no tiene mucho espacio para la pasión. Ella se desanima y lo abandona, volviendo a la casa de su padre. Un día, mientras se baña en el lago, conoce a un joven y se enamoran. El marido se ha afligido por la pérdida de su joven esposa, y el destino lo une al joven amante que le ha arrebatado a Eva.
Pese a ser sonora, Éxtasis prácticamente podría considerarse un film mudo por la escasez de diálogos y efectos sonoros, basándose en una pregnante melodía de Giuseppe Becce.
La película, que contó con el primer desnudo integral de la historia del cine y también el primer orgasmo femenino, trataba un tema tabú en los años 30 del siglo pasado, y provocó una serie de fuertes reacciones del público desde su estreno en el segundo Festival de Venecia en 1934, que llegó hasta los oídos del propio Mussolini, quien pidió ver la copia en forma privada y quedó, como tantos otros, cautivado con la belleza de Hedy Lamarr, entonces todavía Hedy Kiesler.
Fue el propio dictador quien intercedió ante el Papa Pío XI, que quería prohibirla por la representación corporal y escenas sexuales. La anécdota cuenta que el entonces primer ministro italiano insistió en que se proyectara. La fama del film llegó hasta nuestros días, tanto que 85 años después, inauguró la edición 2019 de la Mostra en copia restaurada.
Entre los asistentes a la segunda edición del prestigioso festival se encontraba el cineasta Michelangelo Antonioni, que dejó escrito en su crítica con apenas 20 años: "Aquella tarde se oía la respiración de los espectadores atentísimos, se sentía un escalofrío recorriendo la platea". Y el escritor Adriano Baracco en Venezia segreta (1960) agregó sobre Lamarr: "A su paso era seguida por miradas fulgurantes, como si haber mostrado públicamente sus secretos la hiciera más femenina que el resto". Machatý terminaría ganando el premio al Mejor Director en Venecia.
Más conocida por haber hecho el primer desnudo integral del cine, fue ingeniera, actriz, e inventora del sistema de comunicaciones denominado “técnica de transmisión en el espectro ensanchado” en el que se basan todas las tecnologías inalámbricas que se utilizan en la actualidad.
“Cualquier chica puede ser glamurosa. Todo lo que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida”, decía Hedy Lamarr, la ingeniera en telecomunicaciones precursora del wi fi, que sin embargo pasó a la historia por su belleza y por haber interpretado el primer orgasmo en el cine.
Tuvo una vida de heroína de película, que incluyó la huida de un marido controlador (luego tuvo cinco más), e hitos en la historia del cine, como haber hecho el primer desnudo integral en una película comercial.
Nació en Viena en 1941 con el nombre de Hedwig Eva Maria Kiesler. En la escuela detectaron que era una niña superdotada y más tarde se anotó en la carrera de ingeniería, aunque después de un tiempo quiso estudiar arte dramático y tuvo que convencer a sus padres para que le permitiesen inscribirse en una escuela de teatro.
La fama –y el escándalo– le llegó con la película Éxtasis, en la que protagonizó el primer desnudo integral de la historia del cine, y como si eso no fuera suficiente polémica, también registró el primer orgasmo femenino. Después del estreno en el Festival de Venecia, el cineasta italiano Michelangelo Antonioni, entonces un joven crítico de cine, escribió: “Aquella tarde, en el jardín del Hotel Excelsior, se oía la respiración de los espectadores atentísimos, se escuchaba un escalofrío que corría por la platea”.
Tildado de escándalo sexual, el film fue censurado y condenado incluso por el Vaticano. Los padres de Lamarr (todavía conocida como Hedwig Kiesler) se escandalizaron y entonces, para alejarla del cine, aceptaron la propuesta de casamiento que Fritz Mandl hiciera para su hija.
Mandl, a su vez, resulta todo un personaje. Por un lado dirigía la empresa de armas de su padre, que proveía de equipo bélico a los dos bandos de la Guerra Civil Española, y a Alemania que se rearmaba en secreto. Antes de que los nazis entraran a Viena y tomaran la empresa, el austríaco ya se había ido a la Costa Azul. Se dice que era amigo personal de Benito Mussolini, quien habría intercedido ante los nazis para llegar a un arreglo: a cambio de una cuantiosa suma de dinero, Mandl cedía el control de la fábrica. Más tarde se radicó un tiempo en Argentina –ya había venido antes a hacer negocios–, y compró una propiedad en la ciudad cordobesa de La Cumbre, hoy un hotel, pero sigue siendo conocida como “El castillo de Mandl”.
Y además, Mandl era un celoso enfermizo. Después de casarse, trató de conseguir –sin éxito– todas las copias de la película Éxtasis para que nadie más pudiera verla. Él la obligaba a acompañarlo en sus comidas y viajes de negocios para no dejarla sola. En su autobiografía, Lamarr cuenta que ella solo podía bañarse o desnudarse si él estaba al lado.
Señalada como “la mujer más bella de la historia del cine", Lamarr supo explotar su inteligencia al máximo. Muestras de ello, por un lado, su decisión de aprovechar el encierro para retomar sus estudios de ingeniería; por otro, forzada a asistir a las reuniones sociales a las que asistían los clientes de su marido, haber tenido la iniciativa de recopilar en ellas toda la información que pudo sobre la industria armamentística de la época. Años más tarde usó este material para idear la técnica de transmisión del espectro ensanchado, tecnología precursora del wifi.
Lamarr también usó su mente brillante para poder liberarse de su marido. Hay dos versiones de esta fuga, cinematográficas ambas: la versión más difundida establece que se escapó por la ventana del baño de un restaurante, mientras que en su autobiografía cuenta que le dio un somnífero a su asistenta personal y se escapó de su propia casa disfrazada como su empleada. Al parecer, unos meses antes, la había contratado por el parecido físico que había entre ellas.
De cualquier manera, Lamarr consiguió llegar hasta la estación de trenes y de ahí se fue a París, hasta donde la siguieron guardaespaldas de su marido. No obstante pudo escaparse también de ellos y llegar hasta Londres. Lamarr solo se había llevado unas joyas para disponer de efectivo y financiarse la huida. Y ahí emprendió el tramo final de su travesía al tomarse un transatlántico hacia Estados Unidos, país que sería su residencia definitiva.
En el barco también viajaba el empresario de la Metro Goldwyn Mayer (MGM) Louis B. Mayer, quien le ofreció volver a trabajar en cine. Aceptó la propuesta con la condición de que le permitiera cambiarse el nombre. Entonces Mayer convirtió a Hedwig Eva Maria Kiesler en Hedy Lamarr, inspirado en la actriz estadounidense Barbara La Marr, a quien admiraba.
Durante el viaje firmó un contrato con la MGM por siete años y una vez en Hollywood filmó película tras película, que la convirtió en una estrella en los años treinta.
Tras declararse la Segunda Guerra Mundial, Lamarr ofreció sus servicios al gobierno de Estados Unidos, ya que tenía la información que había recopilado de las reuniones de su ex marido con miembros del gobierno alemán e italiano.
A la vez, con sus conocimientos de ingeniería, se puso a trabajar en el desarrollo de tecnología militar sobre las señales de radio, que advirtió eran muy fáciles de interceptar. Así, junto a un amigo suyo, el compositor George Antheil, desarrolló el Spread Spectrum, un sistema secreto de comunicaciones inalámbricas inspirado en un principio musical. El mismo funcionaba con 88 frecuencias, la cantidad de teclas de un piano, y era capaz de hacer saltar las señales de transmisión entre las frecuencias. Al cambiar las frecuencias se dificultaba la detección de las señales por parte del enemigo.
En la patente del 11 de agosto de 1942, se lee "H.K. Markey et al.". Las iniciales H.K. son de Hedwig Kiesler (Hedy Lamarr); Markey era su apellido de casada de ese momento.
Esta tecnología se usó por primera vez en 1962, durante la llamada crisis de los misiles cubanos, hasta que en los años ochenta, con la irrupción masiva de la tecnología digital, la conmutación de frecuencias permitió implantar la comunicación de datos wifi.
En Austria, el Día del Inventor se celebra el 9 de noviembre, día del nacimiento de Hedy Lamarr.
Se están realizando ya los encuentros para determinar quién integrará el Consejo Asesor de la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional, para el que estamos empadronados.
Emiliano Penelas es el representante del Cineclub La Rosa en la categoría "cineclubes y cinematecas representativas que tengan personería jurídica o actúen dentro de entidades que tengan personería jurídica".
Emiliano Penelas participó en representación del Cineclub La Rosa de la reunión informativa organizada por la CINAIN para la conformación del Consejo Asesor de la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional, para el que estamos empadronados.
La reunión fue convocada por la CINAIN para poner en funcionamiento el llamado a concurso para cubrir los diez cupos del Consejo Asesor con un representante de cada categoría que prevee el organismo:
1. El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA);
2. Las escuelas de cine dependientes de instituciones oficiales o universidades privadas o que tengan personería jurídica o actúen dentro de entidades que tengan personería jurídica;
3. Las asociaciones de críticos de cine reconocidas o que tengan personería jurídica;
4. Los cineclubes y cinematecas representativas que tengan personería jurídica o actúen dentro de entidades que tengan personería jurídica;
5. Las asociaciones de directores de cine representativas que tengan personería jurídica;
6. Las asociaciones de productores de cine representativas que tengan personería jurídica;
7. El Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA);
8. La Asociación Argentina de Actores (AAA);
9. Fondo Nacional de las Artes;
10. Museo del Cine de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires e instituciones análogas que existieren.
El Cineclub La Rosa, a través de la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, cumplió con los requisitos dispuestos por la CINAIN -Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional- para el reempadronamiento 2022 de la entidad, a los fines de poder postularse para integrar el Consejo Académico del organismo.
El jueves 24 de marzo se estrenará el documental RJW, sobre Rodolfo Walsh, dirigido por Fermín Rivera. Amigo del Cineclub La Rosa, la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte colaboró con el rodaje de la película.
RJW construye un paralelismo entre la vida y obra del periodista, desde su infancia en Rio Negro, el paso por el internado irlandés y su fallido intento de ingresar al Liceo Naval, hasta la influencia de su esposa Elina Tejerina, su admiración por Borges, su circunstancial oposición a Perón y el final de su proceso de transformación con Operación Masacre.
RJW
Guión, Dirección y Producción: Fermín Rivera Fotografía: Emiliano Penelas (ADF) Cámara: Emiliano Penelas, Fermín Rivera Dirección de Sonido: Gino Gelsi, Lucho Corti Montaje: Emiliano Serra Asistente de Dirección: Sofía Vecchione Música: Alejo Vintrob Duración: 67 minutos Formato: 4K / Súper 8 / 16 mm Imagen: Color / Blanco y Negro
Entrevistados: Patricia Walsh, Juan José Delaney, Silvia Adoue, Jorge Lafforgue, Juan Forn y Roberto Baschetti.
Genial cineasta, también cinéfilo y crítico, hoy falleció Peter Bogdanovich. Lo recordamos con un diálogo con Orson Welles sobre La dama de Shangai (que proyectamos en el Cineclub La Rosa), fragmento del libro Ciudadano Welles, en el catálogo de la Biblioteca.
PB: ¿Cuál fue la reacción general hacia ella en Hollywood?
OW: Los amigos me esquivaban. Donde quiera que se mencionaba la película la gente se aclaraba la garganta, carraspeaba y cambiaba de tema muy rápidamente en consideración a mis sentimientos. Sólo descubí que se la valoraba como una buena película cuando me fui a Europa. La primera cosa agradable que oí decir de ella a un norteamericano fue de labios de Truman Capote. Una noche en Sicilia recitó de memoria palabra por palabra, páginas enteras del diálogo.
PB: Supongo que eso puede llamarse ir por delante de la época. OW: También puede llamarse tener problemas.
PB: ¿Cómo llegaste a hacer la película? OW: Yo estaba trabajando en la versión teatral de La vuelta al mundo en ochenta días y el día del estreno estábamos en Boston imposibilitados de retirar el vestuario de la estación, porque se debían 50.000 dólares y nuestro productor, el señor Todd, estaba en quiebra. Sin aquel dinero no podíamos abrir el teatro así que llamé a Harry Cohn, a Hollywood, y le dije: - Tengo una gran argumento para ti si me envías 50.000 dólares por giro telegráfico en el plazo de una hora. Te firmaré el contrato para hacer la película.
- ¿Qué argumento? -quiso saber Cohn. Yo estaba telefoneando desde un teléfono público en las cercanías de un kiosco de periódicos que ofrecía una serie dc novelas en rústica. Leí el título de una de ellas, La dama de Shangai, y le dije: - Compra los derechos de la novela y te haré la película. Una hora más tarde recibíamos el dinero.
La civilización no suprime la barbarie: la perfecciona.
Voltaire
El reloj de la Catedral de Estrasburgo, Francia, es un reloj astronómico, obra maestra única del Renacimiento. Fue creada por matemáticos, artistas y destacados hombres de su tiempo. Se instaló en el siglo XIV, entre 1352 y 1354. Estaba equipado con componentes extraños para su época. En el reloj había un gallo dorado y tres reyes bíblicos frente a la imagen de la Virgen.
En 1931 René Clair dirige un film emblemático: À nous la liberté. Es, entre otras cosas, una crítica a la deshumanización de la era industrial. La cinta inspiró al genial Chaplin para Tiempos Modernos. La película de Clair es una bella parábola sobre las cosas verdaderamente importantes en la vida. Digamos que era una película amada por los viejos socialistas y libertarios de su tiempo. Había un sueño, una utopía, una armonía colectiva. Percibía expresiones profundas y libres del ser humano.
Vivimos un mundo de contradicciones y distopías. El futuro – hay científicos, hombres de pensamiento, intelectuales que trabajan desde hace años el tema – es complejo y en principio sin muchas esperanzas. Es el universo de las máquinas, de la ingeniería genética, de la dictadura tecnológica. Lo observamos de manera cotidiana a nuestro alrededor. En los hogares, en las calles, en las confiterías, en las escuelas. En los cines. Por supuesto que la tecnología puede mejorar al ser humano, pero no hablamos de eso. Hablamos de lo que se ha denominado el transhumanismo. Detrás ingenieros sociales, el aislamiento de una realidad virtual, una robótica sin límite. Una pérdida de la libertad, de la conciencia crítica. No olvidemos que el transhumanismo “propugna el uso de la manipulación genética y la nanotecnología como métodos para mejorar a las personas”.
Recordemos que fue descrito por Francis Fukuyama como «la idea más peligrosa del mundo». Ronald Bailey considera lo opuesto: “es un movimiento que personifica las más audaces, valientes, imaginativas e idealistas aspiraciones de la humanidad”. Hay que volver sobre las Jornadas de Filosofía e Inteligencia Artificial que se llevó a cabo en Cataluña en 2019. Veamos un fragmento. “El transhumanismo es la nueva utopía del siglo XXI; viene a decir: vamos a cambiar la evolución”, dice un estudioso del tema, el urbanista Albert Cortina. Y observa que todo esto tiene detrás a las grandes corporaciones de Silicon Valley. En efecto, es muy posible que estas ideas no hubieran salido nunca de un ámbito ciberpunk si no fuera porque su gran apologeta es nada menos que el director de ingeniería de Google, Raymond Kurzweil, por más señas inventor (diseñó, siendo muy joven, una máquina lectora para ciegos), teórico visionario, un hombre empeñado en la prolongación de la vida, especialmente la suya propia”. Algo más. “La máquina, por exceso de datos, puede llegar a manipularte –reconocía Núria Agell, matemática de Esade–. Ya tenemos las máquinas que nos están superando en capacidad de cálculo, memoria y velocidad. Pero se está investigando en la interacción persona-IA, en introducir nuevas formas de razonamiento; se tiene que intentar trabajar con etiquetas lingüísticas valorativas, que sirvan para tomar decisiones con el razonamiento que nosotros los humanos utilizamos”.
Estimado lector, desde mi juventud los libros me acompañaron con pasión. Desde Julio Verne hasta George Orwell, pasando por Huxley, Thoreau, Bradbury, H.G.Welles, Arthur Clarke, Mary Shelley o nuestro Bioy Casares. Comienzo 2022 escuchando a Edvard Grieg. Compositor y pianista noruego, como usted sabe, uno de los representantes del romanticismo musical. Si, por supuesto: Peer Gynt, La mañana, sin duda.
Gracias a Chicago Film Society, el Cineclub La Rosa forma parte del "Directory of Analog Film Exhibitors", que recopila todos los espacios en donde se proyectan películas en fílmico a lo largo de todo el mundo, incluyendo cines, salas, festivales, museos y grupos itinerantes.
El proyecto comenzó en 2013 catalogando exhibidores de películas analógicas, y el Cineclub La Rosa, dirigido y programado por Emiliano Penelas, fue una de las primeras organizaciones internacionales en incluirse. Hoy en día, el directorio incluye espacios que proyectan tanto en digital como analógico, en 16mm o formatos más pequeños, pero no en 35mm.
Como señala en su presentación, "la intención del proyecto es documentar la amplia gama de escenarios de exhibición de películas analógicas en todo el mundo, proporcionar un recurso práctico para los espectadores que desean ver películas en estos formatos y ayudar a los cineastas, archivos y distribuidores de películas a investigar lugares potenciales para sus trabajos.
Agradecemos especialmente a Rebecca Hall, de Chicago Film Society, por el contacto y el trabajo de mantener actualizado el directorio. Pueden conocer más en https://www.chicagofilmsociety.org/