jueves, 14 de julio de 2016

Tokyo-ga

Comenzamos el ciclo dedicado a Win Wenders y sus excursiones por Japón con el documental que hiciera en homenaje a la figura del gran Yasujiro Ozu. La proyectaremos en 16mm gracias al Goethe-Institut Buenos Aires, el miércoles 20 de julio a las 20.30 horas en Austria 2154.


Miércoles 20 de julio - 20:30 horas
TOKYO-GA
(Idem, Alemania / Estados Unidos, 1985, color, 92 minutos)
Dirección y guión: Win Wenders.
Producción: Chris Sievernich.
Dirección de Fotografía: Edward Lachman.
Montaje: Wim Wenders, Solveig Dommartin, John Neuburger.
Música: Laurent Petitgand.


En el tercero de sus diarios cinematográficos, Wim Wenders se dedica a seguir las huellas del gran director japonés Yazujiro Ozu, a quien ha considerado antes como el único cineasta de quien ha aprendido algo.

En 1983, veinte años después del fallecimiento de Ozu, Wenders ambula por Tokio, la nueva capital de la electrónica recreativa y del torrente de imágenes. Las impresiones de la televisión japonesa, de los estadios de golf, de los pabellones de Pachinko y de los parques en los cuales los japoneses celebran la florescencia de los cerezos bailando, las compara él con los recuerdos de la ciudad de las películas de Ozu que se le ha quedado en la memoria. La discrepancia es patente. En su "viaje a Tokio", Wenders continúa el contenido de la película del mismo nombre de Ozu, a la cual cita detalladamente al principio y al final. Las propias impresiones, que también son una forma de producir imágenes, las confronta él con los recuerdos que tienen el actor Chishu Ryu y el cámara Yuharu Atsuta de la mano y del genio de Ozu, cuya obra la celebra Wenders aquí como una "Reliquia del cine".


Como todos los diarios cinematográficos de Wim Wenders, Tokyo-ga es también una intensa ocupación con el propio ámbito. Sin embargo, esta película se distingue de los otros diarios por su carácter meditativo. Más pensativa que analíticamente, más meditativa que reflectivamente Wenders intenta acercarse al secreto del único "maestro", cuya pureza de la representación ha admirado siempre, y también al ideal de la cinematografía: "Mirar sin querer comprobar."

La confrontación del Tokio real con los recuerdos a la ciudad de Ozu le conduce a una deficiencia aguda, a »un recuerdo a lo que ya no había más: una mirada que podía crear orden en un mundo cada vez más fatal; que podría hacer todavía más transparente el mundo. No obstante, la inflación de las imágenes no admite más transparencia. Lo único que todavía existe -raramente suficiente- son los aislados instantes de la verdad: momentos en los cuales los hombres y las cosas se muestran tal y como son. Wenders encuentra absurdamente tales instantes sólo allí donde las acciones han perdido su sentido original: en los golfistas, quienes ya no meten más sus pelotas, sino trillan en redes; en los obreros que fabrican manjares de cera para las vitrinas; en los jugadores de Pachinko, quienes se entregan apasionadamente a un juego en el cual no hay nada qué ganar, sino, en el mejor de los casos, que perder el tiempo. Ante tales imágenes colmadas, a Werner Herzog, el amigo y compañero de Alemania, le gustaría huir mejor a las montañas más altas, y si no, incluso hasta Marte, con el objeto de recuperar su claridad y su transparencia.


Wenders se queda mejor en la tierra y, en lugar de ello, huye al recuerdo de Ozu, para quien tales imágenes, "que crea claridad", eran todavía una cosa muy natural. Wenders no lo pronuncia, pero en los informes de Chishu Ryu y Yuhara Atsuta se manifiesta claramente que la calidad de la producción de imágenes es siempre también y, en primer lugar, una calidad humana. Por esta razón, sus recuerdos a Yazujiro Ozu no sólo son una exaltación del genial obrero que naturalmente había sido Ozu también, sino más bien un elogio a la persona. Atsuta, quien le había "servido" a su maestro como cámara hasta su muerte, musita el resultado bajo las lágrimas de una emoción avasalladora: "¡Ozu fue un rey!"

Peter Buchka


Función realizada con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.

A último momento, y debido a la cantidad de asistentes, se decidió hacer una segunda función a las 22.30 horas, nuevamente a sala llena. En un caso excepcional en la historia del Cineclub La Rosa, agradecemos la buena voluntad de los concurrentes. 


Temporada X / Funciones 197 y 198
Cineclub La Rosa
Austria 2154

lunes, 11 de julio de 2016

"Tokyo-ga": Un viaje por el Japón de los 80 en busca de Yasujirō Ozu

Wim Wenders filmó en el Tokio de 1985 un espléndido documental donde se adentraba él mismo en las peculiaridades de la capital japonesa, tratando de darle un ápice de realidad al que es uno de los directores más célebres, Yasujirō Ozu.


Cuentos de Tokio (Tokyo Monogatari) es probablemente la película más celebrada de Yasujirō Ozu. Aunque, como él mismo señala, las 53 películas del director tratan sobre un tema común: la evolución de Japón en el siglo XX, dejando atrás lo tradicional, abrazando lo occidetal. Sin embargo, el toque de Ozu va más allá de hacer un retrato de su país: profundiza en temas universalmente humanos.

Para Wenders, Yasujirō Ozu es una especie de deidad en el cine. Lo que el percibía en sus películas era de una pureza y una realidad tan elevada que le veía un significado mucho más allá del cine. Es por eso que decidió ir a buscar a Tokio ese universo cinematográfico y plasmarlo en Tokyo-ga. Ése en el que la juventud es rebelde, la familia se desintegra lentamente, y los pequeños detalles son los que importan en la vida. Pues luego éstos son los que perviven en la muerte.

Durante una hora y media se alternan dos visiones en el documental. Wenders nos describe sus impresiones al llegar a esa gigante, excéntrica ciudad que es Tokio. Realiza un ejercicio de investigación y fotografía para obsquiarnos con aquello que sólo reside en la capital japonesa; al menos, lo que se puede extraer con una cámara. Nos lleva a través de un Tokio ochentero que, para nuestra sorpresa, no ha cambiado tanto en 30 años. Se convierte en un jugador de pachinko. Contempla la extraña manera de practicar el golf en las azoteas de la ciudad. Filma con fascinación la artesanía de la comida “de pega”.

La otra mitad del documental gira totalmente en torno a Yasujirō Ozu. Intenta encontrar paralelismos entre lo que ve en la calle y lo que vio en las películas. Finalmente, se acerca a la dimensión más humana de su objetivo: entrevista a Chishu Ryu, presente en muchísimas de sus películas; habla también con quien fue su director de fotografía Yuharu Atsuta. Sus testimonios sobre el director son realmente solemnes.

Ni el propio Wenders sabe realmente si su documental conseguirá algo o va en busca de una quimera. Sin embargo, sus esfuerzos por acercar Japón al occidental lo son también para acercarlos a sí mismo. Por eso el documental fluye con naturalidad y especial sosiego. Por momentos, parece que Wenders es el extraño, y no la ciudad que lo rodea.

Aki Monogatari

viernes, 1 de julio de 2016

Merecido homenaje a José A. Martínez Suárez

El jueves 30 de junio el Senado de la Nación otorgó la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento a José A. Martínez Suárez, Socio Honorario de nuestra Biblioteca y amigo del Cineclub La Rosa.



La Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte participó del evento y envió una carta de adhesión a la iniciativa, "por su aporte a la cinematografía nacional".

lunes, 27 de junio de 2016

Wenders Japón

¡Sí, comienza la décima temporada del Cineclub La Rosa! Y comenzamos 2016 con dos documentales realizados por el gran Win Wenders sobre dos grandes personalidades de la cultura japonesa: el cineasta Yasuhiro Ozu y el diseñador Yohji Yamamoto. Como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria, y proyección en 16mm gracias al Goethe-Institut Buenos Aires.


En el verano de 1983, Wim Wenders fue invitado a Tokio para participar en una semana de cine alemán. El viaje le dio la posibilidad de ampliar las experiencias vividas en Nueva York durante el rodaje de Reverse Angle, cortometraje documental que había hecho por encargo el año anterior. Pero albergaba otras intenciones, como él mismo reconoce en Tokyo-Ga (1985): lo movía el afán de reencontrar las huellas de Yasujiro Ozu, uno de los cineastas que más influyó en su formación y estilo.

Su objetivo no era el peregrinaje, confiesa, sino “rastrear” el universo que registró el cineasta japonés, constatar “si quedaba algo de su obra” en el Tokio que se abría a sus ojos. Tokyo-Ga, en poco más de hora y media, recoge sus hallazgos.

Pocos años después, en 1989, es el Centro Georges Pompidou de París quien le encarga a Wenders un "retrato documental" sobre el modisto Yohji Yamamoto, quien señala que a él le interesa “el mundo, no la moda”, y entre distintos formatos de captura de la imagen y los devenires de la relación entre documentado y documentalista, construye un diario que reflexiona sobre muchas cosas. Y así surgió Apuntes sobre ciudades y vestimentas, segunda película del ciclo que da inicio a nuestro ¡décimo año consecutivo!

Emiliano Penelas
Programador


Miércoles 20 de julio - 20:30 horas
TOKYO-GA
(Idem, Alemania / Estados Unidos, 1985, color, 92 minutos)
Dirección: Win Wenders.

Wim Wenders se acerca hasta el universo creador y el paisaje vital de Yasujiro Ozu, uno de los pilares fundamentales del cine japonés. Pero el realizador alemán no se limita a reflejar lo que inspiró a Ozu, sino también a radiografiar un país en continua metamorfosis.


Miércoles 27 de julio - 20:30 horas
APUNTES SOBRE CIUDADES Y VESTIMENTAS
(Aufzeichnungen zu Kleidern und Städten, Alemania / Francia, 1989, color, 79 minutos)
Dirección: Win Wenders.

Realizado por encargo del Centro Georges Pompidou de París, Wim Wenders encara un retrato documental sobre el modisto japonés Yohji Yamamoto y su proceso creativo. En una intervención que pone en juego los roles de documentado y documentalista, la película pone en jaque los principios de ambos oficios, los dispositivos de registro, la industria del cine y sus proximidades a la moda.



Ciclo realizado con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.

sábado, 25 de junio de 2016

Homenaje del Senado a José A. Martínez Suárez

El cineasta José A. Martínez Suárez, Socio Honorario de la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte y amigo del Cineclub La Rosa, recibirá la "Mención de Honor Senador Domingo Faustino Sarmiento", por su aporte a la cinematografía nacional.

Desde el Cineclub La Rosa queremos adherir y saludar la iniciativa de los senadores sanluiseños Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso para una figura imprescindible de nuestra cultura.

El acto se llevará a cabo el jueves 30 de junio a las 18 horas en el Salón Illia del Honorable Senado de la Nación, Hipólito Yrigoyen 1849.

jueves, 23 de junio de 2016

Crece la Videoteca

Les recordamos a nuestros socios y a quienes desean asociarse a la Biblioteca que no sólo libros ofrecemos, sino también películas, en formato DVD.


La Videoteca, que cuenta con más de trescientos títulos y sigue sumando propuestas, tiene un régimen de préstamo especial que puede conocer aquí.

jueves, 5 de mayo de 2016

Cine bueno y barato

La Ciudad de Buenos Aires aloja diversos cineclubes para ver películas por fuera del circuito habitual. ANCCOM recorrió los principales espacios y descubrió que existe el cine más allá del pochoclo.


El escenario se acomoda para la ocasión: bibliotecas, librerías, escuelas, museos e incluso viejas o modernas casonas se acondicionan con pocos recursos para recibir, de manera gratuita o a bajo costo, a los cinéfilos. Con el objetivo que la experiencia de ver películas en pantalla grande no se restrinja sólo a los tanques cinematográficos, existe un circuito de exhibición alternativo de ficciones y documentales que no se proyectan con frecuencia.

La cartelera que no se ve
“El cine comercial pasa la película que le ofrece un distribuidor con la que piensa que va a hacer dinero. Si la película cumple con las necesidades comerciales de la sala o del distribuidor, continúa; y si no cumple, se la baja y viene otra. El cineclubista quiere que vaya público porque está convencido de que es bueno lo que proyecta; partimos de un impulso individual que nos motiva a ver películas en pantalla grande y en determinado formato”, señala el cineclubista Emiliano Penelas.

Penelas reparte su tiempo entre la docencia y la organización de dos cineclubes. El primero de ellos funciona en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, ubicado en Austria 2154, donde antes se redactaba el diario socialista “La Vanguardia”. El Cineclub La Rosa, tal es su nombre, se apresta para inaugurar en abril su “décima temporada”, como la define su presidente fundador.

La Rosa se destaca por armar ciclos que están dedicados a autores consagrados a los que conviene revisitar. También difunde las obras de realizadores contemporáneos que no han tenido la recepción que se merecen. La belga Agnès Varda, el prolífico Werner Herzog y el documentalista Jorge Prelorán son algunos de los directores que integran los ciclos de La Rosa, cuyas funciones -proyecciones en 8 y 16 milímetros- son los miércoles a las 20.

La entrada es libre y se paga solo a voluntad, porque –para Penelas- una de las características del cineclubismo es la gratuidad. “Solo colocamos una urnita con la que invitamos a la gente a colaborar. Lo recaudado lo usamos para difundirnos y mejorar la experiencia de cada función: por ejemplo, ofrecemos programas con información de lo que se va a ver, con la ficha técnica de la película y el número de función. El programa también es parte de la historia de los cineclubes”, explica Penelas.

A él le corresponde también programar, hace nueve años, las películas que se presentan en la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA, por sus siglas en ingñés) los primeros y terceros miércoles de cada mes a las 20. Se trata de una iniciativa sin fines de lucro en su histórica sede de Reconquista 439.

Todos los años inician su programación con Alfred Hitchcock pero nunca faltan los ciclos de humor, con Buster Keaton a la cabeza. Como explica Penelas, su programación no se ciñe a ningún tipo de atadura institucional: “Hemos llegado a pasar películas de Luis Buñuel y Luis García Berlanga”, directores españoles cuya obra tiene un fuerte contenido anticlerical.

El Cineclub Dynamo también es parte de esta propuesta cultural distinta y se caracteriza por proyectar material exclusivamente en fílmico de 16 milímetros. Esta aventura nació en Mar del Plata hace doce años por iniciativa de su administrador, Carlos Müller. Realizaba funciones en distintas sedes para el público marplatense y para el de la ciudad de Buenos Aires hasta que en 2005 se afincó en San Telmo. Desde entonces, las proyecciones se efectúan en la Librería La Libre (Bolívar 646), con entrada gratuita y colaboración voluntaria, todos los miércoles a las 21, y en la residencia de arte Monte Estudios (Defensa 1008), a la que se accede por un costo de 40 pesos los viernes a las 21. El público es tan amplio como las cualidades de las obras que se proyectan. Asisten jóvenes y mayores, aficionados y estudiantes de cine, públicos casuales, vecinos del lugar e, incluso, personas que no viven cerca.

También para chicos
Una excepción la constituye la iniciativa Linterna Mágica, surgida en Suiza durante los noventa. Se trata de un cineclub para chicos de 6 a 12 años y se accede con una membresía de 650 pesos por las nueve funciones del año. A cada niño se le envía una revista con información que les servirá a los coordinadores para articular, junto a otras expresiones artísticas, conceptos centrales de películas de distintas épocas. Así, antes de la proyección, cada función incluye una presentación, un sketch cómico y una obra de teatro en las que se trabaja sobre una emoción en particular (risa, miedo, llanto y sueño).

Ilan Branderburg, su director, comenta que también existe el Plan de Membresías Solidarias para niños de Hogares de la Ciudad, al cual pudieron acceder unos 200 jóvenes desde su aparición en 2008. Estas becas han sido financiadas por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por empresas privadas y por particulares que han apadrinado a un niño.

Los cineclubes no suelen recibir la visita de un público apático, que finalizada la película se retira sin pedir algo más. “Mucha gente encuentra en estos espacios no solo un lugar de esparcimiento sino también de encuentro; ese es su plus”, afirma Müller. “El cineclubismo se presta siempre para ese diálogo después de la película. Por eso no busco que esto sea un lugar para entendidos, sino prefiero que se entienda que toda opinión es bienvenida”, explica este cinéfilo que está realizando un largometraje sobre la historia de un corto recientemente hallado por él: “San Perón”.

En el mismo sentido apunta Penelas: “Entendemos el cineclubismo con la charla posterior, con la crítica, con el ensayo, tratamos de que se hagan asociaciones entre las películas, por eso hacemos ciclos”. Asimismo añade: “Incluso hemos tenido la participación de los realizadores para que charlen con el público, para que se rompa la barrera entre el realizador y la persona que ve su obra”.

En tanto, la difusión “de boca a oreja” suele ser la punta de lanza de la repercusión de estos proyectos. También los afiches, los volantes y, sobre todo, las redes sociales son fundamentales para que los vecinos de la ciudad conozcan un cine distinto al “pochoclero” que suelen ver en las salas de los shoppings.

“Íbamos a pasar Con ánimo de amar, de Wong Kar-Wai, y eso se difundió en un grupo de Facebook de solos y solas. Cuando llegué había más de cincuenta personas; tuvimos que traer con el bibliotecario las sillas de la sala de lectura; y para mí eso es una gran alegría porque estamos convencidos de que lo que pasamos es bueno y puede gustar”, cuenta Penelas.

Del comedor al Microcentro
Buenos Aires Mon Amour (BAMA) parece el sueño hecho realidad de muchos cinéfilos. Nació en diciembre de 2007 en el living comedor del departamento de su fundador y actual director Guillermo Cisterna Mansilla.

Cisterna Mansilla sabe de la importancia de los cineclubes: “Son necesarios para poder formar espectadores, debatir, intercambiar miradas y ver material que en las salas comerciales no tienen lugar”, afirma. Pero también destaca que las salas comerciales “son necesarias para que exista el sostén de una industria”.

Uno de los desafíos que se ha propuesto BAMA es “devolverle al cine-arte el público joven, y creo que lo estamos consiguiendo”, señala su director, y agrega: “Eso implica trabajar mucho buscando material, más allá de los estrenos semanales de los distribuidores locales, que salen en varias salas al mismo tiempo. Pretendo de BAMA esa sala de cine que había desaparecido y que Buenos Aires, hace más de 40 años, supo tener”.

BAMA funciona en Avenida Presidente Roque Sáenz Peña 1145 -en el ex Arteplex Centro-, posee una cartelera de cine alternativo y entradas a entre 50 y 65 pesos, precios por debajo de la mitad que los que maneja la mayoría de las salas comerciales. El proyecto se financia con sus propios recursos, “sin subsidios ni sponsors de nadie, al contrario de lo que muchos creen”, subraya Cisterna Mansilla.

Más allá de la tevé
Fernando Martín Peña es docente, coleccionista y presentador del programa de la TV Pública “Filmoteca”, el cual desde 2006 se dedica a la difusión de películas. Según comenta, este programa televisivo es fruto de “una larga experiencia en diversos cineclubes y nació con un criterio amplio”. Ocho años después, comienza “Filmoteca en Vivo” con la idea de “devolver el programa a su ámbito natural, que es la sala con público en vivo”, destaca Peña. Las funciones se realizan en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), en su sede de Moreno 1199, establecimiento que depende del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).

La programación está a cargo de Peña cuyo criterio busca ser amplio, de modo de atraer a la mayor cantidad de espectadores posible. “En general me muevo por fuera del canon, porque hoy los clásicos de la historia del cine son muy accesibles, así que me parece mejor hacer que se vean materiales menos obvios”, explica Peña.

Respecto de la importancia de proyectar en formato fílmico, detalló: “Pasamos exclusivamente fílmico porque lo digital es algo que hoy cualquiera puede ver en su casa. El fílmico tiene otra textura, otra calidez, y cada vez está más relegado, así que me parece importante recuperar una forma de ver el cine que se extingue y que es comunitaria, social”.

Orlando Narváez es administrativo en el Departamento de Alumnos de la ENERC y contribuye en la preparación de las funciones de “Filmoteca en Vivo”. “Cuando entré a trabajar en la Escuela era un lugar muy cerrado, pero desde que está a cargo de Pablo Rovito (n. del r.: Coordinador de la ENERC) se empezó a abrir a la comunidad. Por eso invito a que la gente se acerque y a que se anime a entrar, porque la ENERC ha dejado de ser un lugar solo para estudiantes, y va a encontrar mucha gente macanuda”, afirma.

Las funciones de “Filmoteca en Vivo” se realizan los viernes a las 23, los sábados a las 19 y 21, y los domingos a las 17, 19 y 21. La sala de la ENERC tiene espacio para albergar a un centenar espectadores. Los films mudos suelen estar acompañados por la música en vivo a cargo de Fernando Kabusacki y Matías Mango.

Feos, sucios y malos de Ettore Scola, Drácula interpretado por Bela Lugosi, Metrópolis de Fritz Lang, La condición humana, largometraje de Masaki Kobayashi, que tiene más de nueve horas de duración y que se proyectó sin interludios, integran algunos de los títulos de este espacio. Con estos films “la gente salía emocionada como no había visto nunca”, recuerda Narváez.

Otras pantallas
Los puntos de encuentro para disfrutar de grandes obras del celuloide se diversifican. Otros escenarios a los que se puede ingresar gratis o a bajo precio en la Ciudad son:
Instituto Goethe (Avenida Corrientes 343)
Alianza Francesa (sede Avenida Córdoba 946)
Centro Cultural Ricardo Rojas (Avenida Corrientes 2038)
Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken” (Agustín R. Caffarena 51)
Cine Gaumont
Cineclub ECO (Avenida Corrientes 4940)
Cineclub Pasaje 17 (Bartolomé Mitre 1553)
Cineclub Archibrazo (Mario Bravo 441)
Cineclub TEA (Aráoz 1460)

Aunque su época de esplendor, durante los años cincuenta y sesenta, haya quedado lejos, desde que el realizador León Klimovsky organizara las primeras exhibiciones en la ciudad entre 1927 y 1928, el cineclub sigue rodando su propia historia. Para disfrutar en familia o con amigos, para poder conocer nuevas personas, o, simplemente, para romper con el tedio individual, los cineclubes continúan siendo un buen espacio de esparcimiento colectivo a bajo costo.

Escrito por Leandro Rojas Soto // Fotos de: Andrés Wittib
ANCCOM, Agencia de Noticias de Ciencias de la Comunicación, UBA

martes, 3 de mayo de 2016

Diez años

El Cineclub La Rosa comenzará su décima temporada de manera consecutiva.

En estos diez años programamos 53 ciclos, muchísimas funciones especiales, recibimos a José A. Martínez Suárez, Ariel Rotter, Alejandro Fadel, Pablo Giorgelli, Juan D'Alessandro, Ezequiel Fernández Moores, Graciela Taquini, Fermín Rivera, Pedro Cayo, Christian Stauffacher, Alberto Farina, Martín Servente, Gregory Schepard, Modesto Guerrero, Patricio Escobar, Enrique Stavron, Sebastián Hermida, Roxana Ukmar, Alfredo Li Gotti, Nicolás L. Tannchen, Augusto González Polo, Franca González, Julio Iammarino, Juan Mascaró, Lucía Roux, Gustavo Laskier, Enrique Medina, Emiliano Serra, Pablo De Vita, Carlos Inzillo, Cristian García, Marcos Gallego, Cristian Nicolás García, Leonel Contreras, Fernando Arditi, Javier Pistani, Roberto Ángel Gómez, Rodolfo Durán, Pablo G. Pérez, Germán Cáceres, Carlos Müller, Enrique Acuña y Rubén Delgado, entre otros.

Realizamos funciones con música en vivo, proyectamos muchas películas y cortometrajes en formato fílmico 16mm, 8mm y súper 8, tratando siempre de defender ese formato tan querido y apreciado.

Próximamente anunciaremos el comienzo de la temporada.

lunes, 2 de mayo de 2016

Cine y trabajadores en el 1 de mayo

Emiliano Penelas, Presidente de la Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte y responsable del Cineclub La Rosa, se refirió a la relación entre el cine y los trabajadores en el acto por el Día Internacional de los Trabajadores al que fue invitado a hablar, en el Centro Socialista Democrático de Villa Ortuzar. Junto a él, disertaron Maxi García y José María Rodríguez Cabarcos.

Penelas se refirió a la relación entre el cine y los trabajadores a lo largo de la historia, haciendo un repaso por las luchas sociales y cómo fueron reflejadas por el séptimo arte, contando con el apoyo de la obra de Harun Farocki que cerrara nuestra novena temporada.

Como referente de la juventud socialista Maxi García habló sobre la coyuntura política y social, y cerró el acto con una referencia al futuro y anclaje en la historia José María Rodríguez Cabarcos, colaborador durante años de Nicolás Repetto, y Socio Honorario de nuestra Biblioteca

La presentación del acto, que se llevó a cabo en la mañana del domingo 1 de mayo, estuvo a cargo del anfitrión, Raúl Puy, quien también es Socio Honorario de Sánchez Viamonte.


Entre los asistentes estuvo Atilio Orsi, Secretario General de la Biblioteca.






Agradecemos las fotos de Norberto Govetto.